Así se quita la purpurina biodegradable de Pinpilinpauxa

Así se quita la purpurina biodegradable de Pinpilinpauxa
@pinpilinpauxakonpartsa

En Internet se ofrecen algunos consejos infalibles para desprendernos del brilli-brilli que se ha adherido a nuestra piel e incluso a las sábanas, aunque los comparseros aseguran que el único remedio que funciona «es el paso del tiempo y muchas duchas»

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

El grado de desmadre en Aste Nagusia se mide por la cantidad de purpurina que uno lleva adherida a su cuerpo. Aquellos que deslumbran cual bola de discoteca andante es porque se lo han pasado en grande o, al menos, se han pasado por Pinpilinpauxa. Les delata su pelo, cara, cuello, brazos… hasta sus sábanas han sufrido las consecuencias. La 'culpable' de semejante rebozado es la comparsa más loca de Aste Nagusia, que ha hecho del brilli-brilli su seña de identidad. Eso sí, por primera vez este año han repartido purpurina biodegradable en su lucha contra el plástico. Y la han distribuido en unos conos de papel, llamados 'marikonos', que han realizado los propios comparseros reciclando revistas, calendarios y cartones durante todo el año. Una concienciación ambiental necesaria también en fiestas, aunque hay cosas que no cambian... sí, este año la purpurina se quita igual de mal. «La gente nos ha dicho que esta vez se pegaba más, pero es que lo hacemos aposta para que recuerden las fiestas durante más tiempo», bromea Javi Donosti, comparsero de Pinpilinpauxa.

En un principio, su uso se limitó a la piel, pelo y ropa de los propios comparseros. «Nos la echábamos entre nosotros. Con un kilo teníamos para toda la semana, pero hace 9 o 10 años empezamos a repartirla», recuerda Javi. Primero la distribuyeron solo los domingos, pero como gustó tanto acabaron dando un kilo por noche. La cantidad fue creciendo y creciendo... hasta que hace cuatro o cinco años llegaron a los 50 kilos, que es la cantidad que han repartido en total esta Aste Nagusia. «Sabemos que hay gente que no viene a nuestra txosna para no mancharse, pero son muchas más las personas que nos la piden. De hecho, tenemos que dosificarla bastante. Podríamos gastar más, porque la gente es muy 'yonki' de la purpurina, pero creemos que ya es suficiente para que brille todo Bilbao», bromea este comparsero. Eso sí, que quede claro que ellos no son unos «brilli-terroristas». «No atacamos con la purpurina, se la damos a los que nos la piden, pero algunos se vuelven muy locos».

De hecho, existe en Facebook una 'Asociación de Afectados por la Purpurina de Pinpilinpauxa' que cuenta con más de 4.600 seguidores. En esta página compartieron esta semana un «escándalo» que les tiene muy indignados. Los administradores de este grupo aseguran que en la pinpitxosna se ha vendido un exfoliante para purpurina por solo 9,95 euros que promete quitar el 99,99% del brilli-brilli de tu cuerpo y cabello. «¡Es una vergüenza! ¡Primero nos dan la purpurina gratis durante toda la semana para que nos la echemos por todas nuestras partes y luego nos venden productos de cosmética! ¡¡¡BASTA YA!!!», bromean junto a una fotografía en la que anuncian este producto milagroso. «Este año le han metido extra de pegamento (cemento cola) a la purpurina y ohh casualidad sacan este producto, qué casualidad...» o «¿cuántos botes nos van a hacer falta?» son algunos de los irónicos comentarios que ha recibido el falso anuncio.

Los sufridores que la han padecido en sus propias carnes han encontrado en esta página una plataforma en la que poder compartir su calvario. Saben que con sus testimonios pueden ayudar a otras personas que estén en su misma situación. «Una pasada más de estropajo y me encuentro con el hueso», relata Leire apesadumbrada. Zaloa lamenta que la ropa «salga con purpurina de la lavadora» y la actriz Gurutze Beitia, otra de las afectadas, asegura que «ni en la tintorería» han conseguido sacarla. Otros casos son más preocupantes. Martina estuvo a punto de ir al médico porque se asustó al pensar que «orinaba luciérnagas» e Iker solo encontró una drástica forma de librarse de ella: «quemar la casa».

Cienta adhesiva, una liendrera...

Lo cierto es que cuesta sudores –además de muchas duchas y lavadoras- desprenderse de la purpurina. Para aquellos que quieran llegar a Semana Santa libres de brilli-brilli, en Internet se ofrecen algunos consejos infalibles: se recomienda la clásica cinta adhesiva para despegarla de la piel. En el caso del pelo, la solución pasa por coger papel de cocina y rociarlo con laca hasta que quede húmedo. A continuación, se pasa el papel por la cabeza y la propia adherencia del spray fijador conseguirá que no quede ni rastro. Y en la ropa, lo mejor es pasar un rodillo, de los típicos que se usan para quitar pelusas.

Los afectados también tienen sus truquillos. Pilar asegura que para quitarla de la piel lo mejor es pasarse «un guante de crin». Marta, por su parte, lo consiguió en la segunda ducha. «En la primera no salía y lo más difícil es quitarla del pelo», cuenta esta joven bilbaína. Los comparseros son conscientes de la dificultad que entraña quitarse la purpurina y aseguran que el único remedio que funciona «es el paso del tiempo». «Lo que hay que hacer es frotar muchas veces y usar una liendrera para que desaparezca del pelo. Aunque nosotros somos partidarios de no quitarla, así recordaremos las fiestas durante mucho tiempo», afirma Javi.

OBK o Los Toreros Muertos

Los comparseros de Pinpilinpauxa no solo han tirado la casa por la ventana en cuanto a purpurina se refiere. También han dado el pelotazo con sus conciertos de este año. OBK, que actuó el martes, puso a bailar a los asistentes con éxitos como 'Historias de amor' o 'Falsa Moral'. Los Toreros Muertos, que cantaron el jueves, abarrotaron la txosna. Y Las Chillers, un sexteto de mujeres que versionan canciones que van desde Mecano a Camela, revolucionaron Pinpilinpauxa con su loca actuación. «Ahora nos toca descansar, pero en Semana Santa ya empezaremos a pensar en las actuaciones del año que viene», adelanta Javi. Y justo por esas fechas habrá quien todavía encuentre una purpurina en el suelo de su habitación y sonría al pensar que ya queda menos para embadurnarse de nuevo.