La invitada bilbaína que deslumbró con su romántico vestido en la boda de su cuñado

La invitada bilbaína que deslumbró con su romántico vestido en la boda de su cuñado
Inma Fiuza

Laura Las Hayas, getxotarra de 27 años, causó sensación con un sofisticado diseño firmado por el modisto vizcaíno Eder Aurre

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Eder Aurre no olvida a su primera clienta, pero tampoco a la segunda. Cuando este diseñador portugalujo de 25 años daba rienda suelta a su creatividad en la antigua habitación de su hermano, soñaba con vestir a las mujeres más elegantes de Bizkaia. Una ilusión que ha visto cumplida a base de muchas ganas y esfuerzo, pero también gracias al impulso de aquellas personas que creyeron en su trabajo desde sus comienzos. Con permiso de su madre, que se ponía cada una de las prendas que su hijo confeccionaba durante sus estudios de Patronaje y Moda, el honor de ser la primera en vestir sus diseños recae en Virginia, que le encargó un vestido para la boda de su mejor amiga. La segunda que confió en su talento es la protagonista de estas líneas: Laura Las Hayas, una getxotarra de 27 años que recurrió a él hace cuatro en busca de una pieza especial para el enlace de un íntimo amigo. Desde entonces se ha vuelto «una gran fan» de sus diseños, así que antes de verano le encomendó una nueva misión: esta vez se casaba su cuñado y quería ir espectacular.

Inma Fiuza

En tres semanas, Eder confeccionó el vestido que dejó sin palabras a gran parte de los invitados a la boda, que se ofició en la iglesia de San Vicente de Abando y se celebró en el Palacio de Ubieta, en Gordexola. «Llamó mucho la atención, me paró mucha gente para preguntarme de dónde era, les encantó el estampado y el corte del diseño», recuerda Laura. La joven llegó al atelier que Aurre tiene en Portugalete, un espacio acogedor y luminoso con vistas al Puente Colgante, con las ideas muy claras. Se imaginaba enfundada en un diseño ajustado y con un toque de tendencia. «Después de varios bocetos, dimos con el vestido perfecto. Ella lo pone muy fácil, porque además de ser un amor, casi todo le sienta bien», asegura Aurre.

El resultado es un diseño de inspiración setentera con mangas cortas abullonadas, escote en pico, largo 'midi' y un maxivolante en el bajo. Eder no escatimó en detalles a la hora de dar forma a su diseño. Los cinco botones forrados en cada una de las mangas y el falso fajín fruncido a la cintura reflejan el carácter minucioso y perfeccionista de uno de los modistos vascos con mayor proyección. Laura, que acostumbraba a ir a las bodas con vestidos lisos, prefería lucir esta vez un estampado floral en tonos verdes, pero enseguida se enamoró de este crepè de seda que Eder encontró en la empresa familiar de tejidos Rafael Matías del Casco Viejo.

Inma Fiuza

Esta analista de inversiones en una sociedad de valores con sede en Bilbao remató el look con unos accesorios que encajaban a la perfección con el estampado abstracto en tonos blancos y morados de su vestido. Laura eligió para la ocasión una diadema morada de la marca de tocados Rita Von, unas sandalias de ante en color azul petróleo con tiras cruzadas en el empeine de Jimmy Choo y un 'clutch' al tono de Bouquet, una tienda bilbaína de vestidos de fiesta. «Mi suegra se volvió loca recorriéndose todo Bilbao para encontrar un bolso del mismo color que los zapatos, pero finalmente lo consiguió», bromea Laura. Para las joyas, esta joven getxotarra se decantó por el anillo de zafiro azul y pendientes a juego que le regaló su marido para pedirle matrimonio y que compró en la joyería madrileña Carbal.

Inma Fiuza

Aunque su diseño causó sensación, Laura no fue la única invitada que vistió de Eder Aurre. La madre de la novia y una tía del novio también lucieron un diseño firmado por este joven modisto, que atesora una meteórica carrera que le consolida como el nuevo talento de la moda en Bizkaia. «En septiembre no he parado de trabajar, he llegado a confeccionar tres diseños a la semana, ha sido una locura, pero no puedo estar más contento», asegura. De hecho, también vistió a June Ansoleaga, la presentadora de Eguraldia, en la pasada edición del FestVal de Vitoria. «Este tipo de eventos ayudan a que tu trabajo tenga mayor difusión y hace que la gente te conozca, pero hay que seguir trabajando mucho y muy duro», afirma Aurre, siempre con los pies en el suelo y el nombre de sus primeras clientas... en la memoria.