Los desayunos de Nora, los lleva a casa de quien más quieres (y son preciosos)

Los desayunos pueden incluir un ramo de flores frescas./La Belle Place
Los desayunos pueden incluir un ramo de flores frescas. / La Belle Place

Esta emprendedora de Algorta hace de la primera comida del día una experiencia inolvidable gracias a las originales bandejas que ella misma lleva al domicilio del destinatario de la sorpresa. «Es increíble ver las caras que ponen al verme»

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Cuando un comercial toca el timbre con la intención de vender algo hay quien simula no estar en casa o quien busca excusas para no abrir, pero cuando es Nora Ruiz la que está al otro lado de la puerta la reacción es otra. «¿Eres Marijose? Tengo una sorpresa para ti», dice desde el telefonillo. La destinataria, a la que acaba de despertar, la recibe con cara de no entender nada. Pero en ese momento Nora le ofrece una preciosa bandeja de madera pintada a mano, con un mantel de tela a juego, una taza con café recién hecho, zumo de naranja que ella misma acaba de exprimir, una tarta casera de zanahoria y unas galletas de chocolate con nueces. Marijose lee la nota que acompaña a su desayuno y rompe a llorar. Su hija, que vive en Irlanda, le ha querido mandar este original detalle para que no olvide nunca su primer día como jubilada. «Es increíble ver las caras que ponen al verme, unos lloran, otros te abrazan, te lo agradecen mil veces... es lo más gratificante de mi trabajo», detalla esta emprendedora.

Nora acababa de tener a su segundo hijo cuando perdió su empleo como camarera en un bar de Algorta. Entonces, se dio cuenta de que tenía que reinventarse y buscar un trabajo que le permitiese conciliar con su vida familiar. Así que en 2016 puso en marcha La Belle Place, el proyecto que soñó durante sus años como estudiante de diseño en Vitoria. «He podido combinar mis tres pasiones: la decoración, las manualidades y la fotografía», afirma satisfecha.

Sorprender a una amiga el día de su boda o a un ser querido en su cumpleaños es tan sencillo como rellenar un cuestionario a través de la página web. Los remitentes de este dulce e inesperado regalo deben elegir la bebida, el tipo de tarta o la hora de entrega en el momento de reservar el desayuno. Y es importante hacerlo con al menos 48 horas de antelación porque Nora necesita tiempo para encargar la repostería y «poner todo bonito». «Las tartas me las hacen en una cafetería y las flores se las encargo a Sonia, la floristera de la esquina. Me gusta recurrir a comercios de Algorta, no me voy a grandes superficies».

Nora elabora y diseña estos originales 'kits' de desayuno en su propia casa. / La Belle Place

LOS DATOS

Reserva:
por lo menos con 48 horas de antelación para que Nora pueda encargar la repostería y «poner todo bonito».
Reparto:
los siete días de la semana desde la siete de la mañana en todo el Gran Bilbao.
El desayuno individual:
consta de una caja de madera pintada a mano, un mantelito de tela, una taza (con café, te o cacao), un zumo de naranja natural, cubiertos de madera, una ilustración personalizada, una tarta casera y dos 'cookies' de chocolate y nueces. Cuesta 50 euros.
El desayuno doble:
es igual que el individual pero incluye dos tazas (con café, te o cacao), cubiertos de madera para dos personas y una tarta más grande. Cuesta 60 euros.
Un desayuno más completo:
se puede añadir un plato de jamón con aceite y pan (por 10 euros más) o un ramo de flores (un suplemento de 10 o 15 euros).

Mensajes de agradecimiento

Una vez que recibe el encargo, comienza a decorar sus pequeñas obras de arte. Pinta a mano la bandeja de madera sobre la que irá el desayuno, escoge una tela para el mantel, una taza a juego, realiza una ilustración personalizada... Cuida con mimo cada detalle. De hecho, fotografía el kit de desayuno una vez que lo ha terminado para que sus clientes puedan ver el resultado. «Muchas veces no están ahí cuando la otra persona los recibe y les hace ilusión ver qué es lo que les llega. Todas las mañanas me despierto con algún mensaje en el que me dan las gracias, me cuentan que a su madre o novio le ha encantado... es un subidón».

Del reparto también se encarga ella misma. Lleva los desayunos en el maletero de su coche, pero ya tiene «el truco pillado para que no se caiga nada». Y una vez que llega a su destino, busca una cafetería cercana para que el café o té esté recién hecho, como el zumo que ha exprimido en casa poco antes de salir. «No podría enviar a un mensajero porque no meto el desayuno en una caja, ni tampoco uso termos», aclara. Ya con todo listo, toca el telefonillo a la persona afortunada a la que alguien quiere mucho y...¡sorpresa! «Es un regalo que llega. Muchos clientes viven fuera y me hace muy feliz saber que yo soy la manera que tienen de estar ahí».