Este ha sido el complemento estrella de la Aste Nagusia

Este ha sido el complemento estrella de la Aste Nagusia
Héctor Amorrosta

La diadema de flores con luces incorporadas ha iluminado la cabeza de vizcaínos y visitantes durante las noches de juerga

Bizkaia Dmoda
BIZKAIA DMODA

La Aste Nagusia de este año será recordada por muchos motivos: las noches de juerga con los amigos, el concurso de bacalao con la cuadrilla, las barracas en familia, los conciertos sin parar de bailar... estos días toca vivir una resaca de emociones y volver a ver la colección de fotografías y 'selfies' que hemos hecho durante la semana más intensa y alegre del año. Sí, en el momento de subidón pensabas que salías bastante mejor, pero... ¿lo bien que lo has pasado? ¡Que te quiten lo bailao! Eso sí, lo que no te han quitado de la cabeza durante estas fiestas es la diadema de flores con luces incorporadas, que se ha convertido en el complemento estrella de la Aste Nagusia.

Porque cada noche no solo el cielo de la villa se iluminaba a todo color con los fuegos artificiales, también la cabeza de vizcaínos y visitantes que han encontrado en esta diadema el accesorio perfecto para ser los reyes de la fiesta. Las gafas de sol con luces y el clásico mono de peluche, que ya hemos visto en ediciones anteriores, le han hecho una dura competencia, pero este año las diademas han demostrado ser tendencia... también en Aste Nagusia. Con flores multicolor o en un solo tono, con más hojas verdes o menos, con serpentina incluida o sin ella... los vendedores ambulantes desplegados en las inmediaciones del Arenal las tenían de distintos tipos y a un precio que oscilaba entre los dos o cuatro euros. Se las quitaban de las manos, ¡todo un éxito!

Tanto ellas como ellos y personas de todas las edades han dado vidilla a la Aste Nagusia con este simpático complemento sobre sus cabezas. Y han demostrado así que en fiestas no hay vergüenza que valga, que lo importante es disfrutar desde el respeto y que aquí sabemos reirnos de nosotros mismos como nadie. Al mirar ahora la diadema apagada, el vaso de plástico de las txosnas vacío o el pañuelo de fiestas es inevitable sentir nostalgia y algo de pena, pero que no decaiga el ánimo, que ya queda menos para la Aste Nagusia del año que viene.