El bañador de Bilbao personalizado y 'low cost' para marcar la diferencia

El bañador de Bilbao personalizado y 'low cost' para marcar la diferencia

La diseñadora Malena Rivera Lauzirica ha lanzado a través de su firma Lena Krol un bañador personalizado que promete causar sensación en las playas vizcaínas

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

El bañador hace tiempo que planta cara al bikini y reivindica su sitio en playas o piscinas. Los caprichos de la moda han cambiado el chip: ya no es solo para mujeres mayores ni sirve únicamente para tapar chicha o practicar deportes acuáticos, el traje de baño se ha convertido en un imprescindible estival para las prescriptoras de estilo. No hay 'influencer' que no cuente con uno en su mediático vestidor. Es el caso de Andrea Sesma, la mujer de Muniain, que ha lucido un elegante trikini negro de Oyso en sus últimas vacaciones, o el de Ingrid Betancor, esposa de Ibai Gómez, que se enfundó un favorecedor bañador blanco de Uondi durante su reciente estancia en Ibiza. Eso sí, hay quien prefiere dar un paso más allá y presumir de palmito con un diseño personalizado que marque la diferencia en las playas de Sopela, Gorliz o Laida. Para los amantes de la exclusividad, la diseñadora Malena Rivera Lauzirica ha lanzado a través de su firma Lena Krol un bañador personalizado que promete causar sensación en los arenales vizcaínos. Así, quien lo desee puede llevar estampadas a la altura del pecho sus iniciales, su nombre o una frase que le identifique o le motive. «Unas chicas me pidieron que pusiera 'Puri se casa' porque querían ir todas con el mismo modelo en la despedida de su amiga, también hay quien ha querido grabar el nombre de su empresa..., pero la mayoría se decanta por un mensaje en inglés», cuenta esta modista madrileña de madre bilbaína que lleva quince años afincada en la villa.

Esta original prenda está disponible en cinco colores: blanco, negro, rosa, turquesa y rojo. Las letras, eso sí, solo pueden ser blancas o negras. «Es un modelo deportivo y divertido a la vez, además al ser de licra e ir forrado sienta muy bien», subraya Malena, que vende esta pieza a través de su página web y en sus tiendas de Bilbao y Las Arenas. En la era de la globalización, cada vez se valora más llevar una prenda especial con la que sentirse única. Además, unas cuantas letras son capaces de mejorar la impresión que se tiene sobre una cazadora, un vaquero o un bañador. Las prendas customizadas dan la sensación de ser más caras. Aunque en este caso el traje de baño sea 'low cost' y cueste 39 euros.

Cada vez son más las firmas vizcaínas que se apuntan a la customización. La marca LoopAstrid personaliza bolsos, cazadoras, riñoneras... de forma que los clientes pueden elegir entre diferentes tejidos, tamaños o colores hasta conseguir un artículo totalmente único y exclusivo. Esto sin olvidar la cantidad de firmas de joyería que, además de grabar sus piezas como se ha hecho siempre, se han apuntado a la moda de los pendientes y colgantes con iniciales.

Los bañadores estilizan más

Los bañadores hacen del destape algo menos escalofriante que los bikinis. Estilizan y tapan más, lo que ayuda a camuflar algunas imperfecciones. Y también 'visten' más que los dos piezas a la hora de sentarse a tomar una caña en el chiringuito. Pero no todo van a ser pros. También hay contras. Aquellas mujeres que consideran fundamental conseguir un bronceado uniforme siguen siendo fieles al dos piezas, que siempre garantiza menos marcas.

Lena Krol

Para llevar por encima de este bañador personalizado, Malena diseña opciones para todos los gustos. Desde blusones 'tie dye' o pantalones tricolor, hasta vestidos globo o tops asimétricos. «Me gusta crear prendas diferentes, de las que no se encuentran en ningún sitio, y a un precio asequible», asegura. Esta diseñadora inquieta y entusiasta viaja por Indonesia, Tailandia o Italia en busca de tejidos especiales con los que crear su propia colección. «En invierno me resulta más difícil encontrar telas, así que me traigo de estos países artículos originales que me gustan, pero en verano el 80% de las prendas que vendo las he diseñado yo.»

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