El arte hecho moda de Peio Durán

El diseñador posa en su casa rodeado de pinturas, prendas y bocetos. / OLATZ HERNÁNDEZ

Las creaciones del diseñador beben de la pintura, la escultura y hasta de la música y la danza: «Pensar solo en la tela o las tendencias es un error», apunta

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ

Peio Durán no es un diseñador al uso. Sus confecciones están influenciadas por la música, el baile, la pintura, la escultura… Todas ellas se mezclan en su casa, que usa como estudio: un piano apoyado en una esquina, varios cuadros cuelgan de las paredes y, en el centro de la habitación, descansa un traje hecho con réplicas de trozos humanos. «Pensar solo en la tela o las tendencias es un error. En Euskadi hay talento, pero falta experimentación», apunta.

Antes de interesarse por la moda, estudió Bellas Artes, donde se enamoró de la pintura. «Podía vivir de los cuadros que me encargaban, pero me di cuenta de que era mucho esfuerzo para que luego solo unos pocos pudieran admirar esa obra». Por ello, se decidió a crear prendas con sus dibujos. «El problema era que al estamparse en diferentes telas, ya no eran piezas únicas y perdían valor», reflexiona. No tardó en encontrar la solución: crear series limitadas, con tiradas pequeñas.

Peio Durán posa con pinturas y dibujos hechos por él, muchos le han servido después como boceto para sus trajes. / OLATZ HERNÁNDEZ

En sus diseños los estampados se mezclan con colores vivos y diferentes texturas. Aunque el ingrediente principal es la emoción, «sin ella no hay venta», dice convencido. La inspiración le llega con el día a día y por la noche, en forma de sueños: «Trabajo mucho con ellos, se me aparecen cuerpos brillantes, figuras imposibles...». Y de ellas, poco a poco, uniendo trozos de tela, imágenes, textos y fotografías van surgiendo sus creaciones.

Así surgieron sus trajes de alta costura que representan a los siete pecados capitales y parecen sacados de un cuento de hadas. «Lo bonito es que nunca sale como tú lo habías pensado previamente y eso mejora el resultado». Se trata de experimentar con diferentes telas y piezas. «En una prenda que hice metí piezas de cristal con agua de colores. Hay que darle a la gente algo para recordar». El secreto puede residir en algo tan nimio como los botones: «Una vez creé unos de porcelana y en otra ocasión de madera».

Porque la moda, en ocasiones, puede ser algo sectaria. «Es un comercio agresivo, que nos dice qué tenemos que llevar, pero a la vez es una forma de expresión». Cada prenda de Peio Durán está diseñada con la intención de salirse de lo común, de lo establecido. Algunas sirven también para dar visibilidad, en la actualidad trabaja en la elaboración de una línea para el colectivo transexual: «Con la llegada de las grandes marcas los diseñadores ya no podemos trabajar como antes. Debemos analizar las necesidades de la sociedad y darles una respuesta».

Un traje de más de 100 kilos

Sobre una encimera de la cocina descansa una estructura de madera con clavos. «Va a ir sobre la cabeza de aquel traje», dice Durán señalando el modelito de los trozos humanos. Cualquier material vale: hierro, cobre, cuerdas… Una de sus creaciones, llamada 'Caprivo' es un traje que pesa más de 100 kilos. ¿Cómo hacer para que lo pueda llevar una modelo? «Lograr que las piezas escultóricas cojan movilidad ha sido un reto muy grande», reconoce.

Un complejo equilibrio de pesos y rodamientos para que el traje pueda moverse. En el caso de 'Caprivo', los bocetos de su estructura interna le valieron ciertas comparaciones con Leonardo da Vinci. «El valor de estos trajes no se puede cuantificar. En material puedes gastarte unos 1.200 euros fácilmente además de todo el tiempo que metes...».

Ir a sus pasarelas también es todo un espectáculo, donde se fusionan su pasión por la música y la danza. En su nuevo catálogo ha contado con personas anónimas como modelos, con un resultado espectacular. «Hemos hecho un vídeo en el que cada uno cuenta su historia y cómo se han sentido durante la sesión de fotos». Algo innovador, pero que solo es una de las innumerables ocurrencias que idea Durán.

Lleva años afincado en Bilbao y destaca el gran nivel de los diseñadores de moda vascos. «En Euskadi siempre hemos creado tendencia», destaca. En cuanto a la capital vizcaína, señala que «está creciendo». «Bilbao puede ser una gran potencia, ya que tiene talento en muchas disciplinas». La villa ya piensa a lo grande, «y eso que no es como Madrid, París o Milán», señala. Aunque para lograr ser una capital de la moda quizás haga falta algo de ayuda: «Sin la aportación de las instituciones por los diseñadores locales, el talento se irá fuera».