Anita Ribbon, diseñadora de tocados y pamelas: «En Euskadi pecamos de no querer ir demasiado guapas»

Anita Ribbon posa en su tienda mientras sostiene uno de sus tocados./V. M.
Anita Ribbon posa en su tienda mientras sostiene uno de sus tocados. / V. M.

Esta bilbaína lleva una década creando auténticas obras de arte para las novias e invitadas más elegantes de la villa

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

La diseñadora bilbaína Anita Ribbon lleva una década vistiendo por la cabeza a las mujeres más elegantes de la villa. Sus pamelas y tocados, todos personalizados, son auténticas obras de arte que ella amolda al estilo y la forma de ser de cada clienta. Una vez que se sientan frente al tocador de su tienda de Juan Ajuriaguerra comienza la magia. Les prueba piezas más grandes, más discretas, más atrevidas... Así, hasta que da con la tecla: «la mayor satisfacción es cuando se miran al espejo y se ven guapas».

-Cada vez es más habitual ver a novias e invitadas con tocado. ¿Están viviendo su época dorada?

- Cuando yo empecé fue el comienzo de su época dorada y ahora es de platino, cada vez hay más demanda, a las mujeres nos encantan. La moda de ceremonias los ha recuperado, porque no se veían desde los años 50 o 60.

-¿Quiénes arriesgan más las novias o las invitadas?

- Normalmente las invitadas, porque no tienen que ver las fotos más veces ni son el centro de todas las miradas. Las novias siguen decantándose por tonos suaves para sus tocados (blanco roto, pastel...), aunque hoy en día hay un abanico mucho más amplio (rojos, granates...). Nosotros les recomendamos que no renuncien a llevar lo que les gusta, pero siempre que su look tenga coherencia.

-¿Hay novias que se animan a lucir pamela?

- Sí, todos los años hacemos unas cuantas pamelas para novia, suelen ser pequeñas, porque sino con toda la gente que va a besarlas sería incómodo. Cuando son grandes hacemos una segunda pieza más ligera para el baile.

-¿Cuál es el tocado más extravagante que has hecho?

- Hay piezas que de lejos parecen sencillas, pero luego te acercas y llevan hormigas, escarabajos... insistimos mucho en que cada novia lleve en su tocado algún detalle que la identifique. Una vez hicimos a una niña para su comunión una coronita de flores muy mona y dulce, que llevaba insertada un escudo de plata del Athletic porque fue la única forma de convencerla de que no fuera vestida de rojiblanca.

-¿Tiene que ir el tocado a juego con el resto del look?

- Yo procuro siempre que no conjunte, que mis clientas rompan un poco y lleven un toque actual. Nuestra lema es: si no eres la reina madre de Inglaterra o tienes más de noventa años no vayas del mismo color de arriba a abajo. Aunque respetamos mucho el estilo de cada una, porque lo más importante es que no se sientan disfrazadas.

-¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de llevar un tocado?

- El tipo de ceremonia que es, porque no es lo mismo una boda en un restaurante en la ciudad que en una finca en el campo; o una en la que el novio va con frac y otra en la que no. También quién eres tú ese día, si eres una invitada más o la madrina, que se tiene que diferenciar del resto. Pero, sobre todo, lo que hay que tener en cuenta es el estilo y la personalidad de cada clienta, que se vea mucho más guapa con el tocado o la pamela que sin ello.

Los tocados de Anita Ribbon son piezas únicas y personalizables.

«Si no eres la reina madre de Inglaterra o tienes más de noventa años no vayas del mismo color de arriba a abajo»

-¿Y el peinado o el vestido influyen?

- Claro. Si llevamos un tocado grande con un vestido de manga larga y el cuello cerrado, es conveniente llevar el pelo recogido. Y también influye que el vestido sea simétrico o asimétrico. Si lleva un volante o un lazo muy grande en un lado, el tocado tendría que tener mayor presencia en el lado contrario, hay que compensar los volúmenes.

-¿Y se pueden llevar pendientes o queda muy recargado?

- Yo recomiendo a todas las mujeres que tienen los agujeros hechos que lleven siempre pendientes a la ceremonia, sobre todo, las novias. Aunque sea la típica perla que te ponen de pequeña, porque sino en las fotos se van a ver los orificios de las orejas. Y después depende de sus facciones: hay clientas con rasgos grandes que pueden combinar un tocado muy potente con pendientes gigantes, y chicas con la cara más estrecha que están más favorecidas con algo más pequeño.

«Los tocados de noche son más pequeños»

-¿Son diferentes los tocados en función de si la boda es de día o de noche?

- Sí, los que son para bodas de noche admiten más brillo, lentejuelas, pedrería... y suelen ser más pequeños, sin que sobresalgan mucho de la cabeza. Tampoco se debería llevar pamelas, porque su función es proteger del sol, pero hoy en día se está rompiendo con esas normas tan estrictas.

-¿Se dejan aconsejar tus clientas?

- Generalmente sí, algunas saben lo que quieren y es estupendo porque es muy fácil. Pero otras vienen nerviosas o con miedo porque es la primera vez que llevan un tocado. Así que las siento y las pruebo piezas de todo tipo. Me piden un ganchito para el pelo y les pongo un pamelón gigantesco. Y es un proceso muy divertido y bonito porque percibes lo guapas que se empiezan a ver en el espejo, se van viniendo arriba, se van atreviendo...

-¿Somos atrevidas en Euskadi?

- Qué va, pecamos mucho de ser discretas y de no querer ir demasiado guapas. La mayoría viene pidiendo piezas que pasen desapercibidas, que no llamen la atención..., pero yo siempre procuro que den un paso más allá y que su prioridad no sea ser discretas, sino verse guapas.

-Y cuando lo consigues...

- Cuando le pruebo una pieza a una clienta y se le pone una sonrisa de oreja a oreja porque se ve guapísima para mí es lo más. Muchas veces hasta lloro de emoción.