Alpargatas veganas, vestidos de bambú y eucalipto y sandalias de cuero de uva

Una modelo luce un vestido de bambú./
Una modelo luce un vestido de bambú.

La industria de la moda intenta contentar a una clientela concienciada con el medio ambiente con piezas «éticas y naturales» y fabricadas sin materiales de origen animal

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Lo que faltaba: alpargatas veganas. Como lo leen. Era lo último que necesitaba la moda para subrayar su conciencia ética. En su afán por impulsar su perfil más ecológico y sostenible, Toni Pons extiende un cheque en blanco a los consumidores que no quieren llevarse a la boca ningún plato que contenga carne, pero tampoco vestirse con creaciones que exijan el empleo de materiales de origen animal. La firma española ha sacado al mercado su primera colección de alpargatas veganas. Se suma así a la defensa de un «consumo ético».

Si bien la marca ha apostado siempre por la fabricación puramente artesanal, esta temporada da un paso adelante. La colección incluye más de 70 modelos ecológicos y para no perder comba cuida todos los frentes. Lo mismo diseña pares tradicionales que algo más atrevidos, aunque tampoco sin pasarse demasiado. La industria de la moda ha cogido rápido el mensaje de una clientela respetuosa con el medio ambiente.

En Toni Pons reconocen que en los últimos años se ha iniciado un «claro y alentador movimiento de responsabilidad social corporativa» en cuanto a conciencia ecológica. «No hablamos de una simple tendencia, sino de una nueva perspectiva real». Esgrimen que se trata de un «hecho palpable» en las empresas de alimentación, transporte y fabricación de envases. «Y la moda, que se ha hecho con una presencia imposible de ignorar, no podía ser menos». Sus alpargatas, recalcan, manifiestan «nuestro respeto por los animales y la naturaleza».

Sin embargo, este paso no se limita solamente a la fabricación de alpargatas veganas. María Malo, marca que reivindica también un estilo de vida sostenible, ético y ecológico, invita al cambio y la transformación. ¿Cómo? Con vestidos, túnicas, pantalones ligeros y tops fabricados con fibras naturales de bambú y eucalipto que se combinan con otras regeneradas «que ofrecen elasticidad y resistencia». Refuerzan la imagen que pretenden trasladar con estampados de escenas florales y los cielos estrellados del verano. La naturaleza también toma protagonismo en la línea de baño con tejidos frescos y funcionales.

Unos pendientes, alpargatas y vestido fabricados sin materiales de origen animal.

Conchas de ostras

Otra etiqueta que le anda a la zaga es & Other Stories, la línea de alta gama del grupo sueco H&M, con el lanzamiento de creaciones confeccionadas a partir de cuero de uva «100% vegetal» y aceite de cáñamo. A Bandana Tewari, exjefa de Vogue India, la diseñaron un vestido para la ceremonia de los premios Global Change con tejidos sostenibles obtenidos en un 60% de la biofibra Agraloop, proveniente del aceite de cáñamo, mezclada con seda. Estas biofibras transforman los residuos de los cultivos agrícolas en tejidos de alta calidad. Agraloop convierte muchos residuos de plantaciones de plátanos, caña de azúcar, piña y aceite de lino en materiales que «otorgan valor», defienden los expertos, a lo que antes «solo se consideraban desechos». Aseguran que este sistema regenerativo es «totalmente factible a gran escala con costes competitivos» y diseñado «para llevar muchos más ingresos a las comunidades agrarias».

& Other Stories realizó también por encargo a Bandana un par de sandalias de tiras y un clutch clásico «en su totalidad» con cuero de uva. La destacada activista ofreció una alternativa sostenible que completó con un par de pendientes hechos a mano con conchas de ostras por la joyera sueca Mia Larsson. Periodista de 'Bussiness of Fashion', su amor por la moda y un «futuro con estilo sostenible» la han convertido en un icono. «Necesito desesperadamente momentos de calma en este mundo, y este estilo hace eso por mí. Viniendo de la India y Nepal, tierras llenas de color y atrevidos ornamentos, encuentro en el minimalismo escandinavo un remanso de paz en mi viaje por la moda», se justifica.

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