La mascota de... Mamen Moreu

«La encontraron en muy mal estado en una carretera»

Mamen y Gala disfrutan del sol primaveral en el parque de Miribilla./Fotos: Fernando Gómez
Mamen y Gala disfrutan del sol primaveral en el parque de Miribilla. / Fotos: Fernando Gómez

La ilustradora es la dueña de Gala, una alegre perra que fue abandonada en Granada por su primer dueño

Carlos Benito
CARLOS BENITO

Viendo a Gala corretear por el parque de Miribilla, tan alegre y lustrosa, resulta difícil imaginar el aspecto lamentable que tenía días después de que su primer dueño la abandonase en algún lugar de Granada. «La encontraron en una carretera. Estaba en muy mal estado, delgadísima y toda despelujada. Llevaba una cuerda al cuello y había estado días vagando sin comer», explica Mamen Moreu. Esto sucedió hace cuatro años, justo cuando la dibujante oscense estaba a punto de mudarse a Bilbao para vivir con su novio, Vicenç, de la peluquería La Fabrique. Una cosa llevó a la otra: el chico que había recogido a la perra, amigo de Vicenç, buscó a través de Facebook a alguien interesado en hacerse cargo de ella, y al final la convivencia de la pareja arrancó con un miembro extra. «Ya habíamos hablado antes de tener un perro, porque a Vicenç le gustan los pastores alemanes, pero yo me negaba a comprar, estoy en contra de eso. Solo tardamos un día en decidirnos a adoptarla, aunque a mí me parecía una responsabilidad muy grande».

Le pusieron Gala, por la mujer de Salvador Dalí. «Con su personalidad tengo sentimientos encontrados, pero la obra de Dalí me gusta mucho. Además, me pareció que era un nombre muy elegante para una perra, aunque Vicenç prefiere decir que es una perra 'galáctica'. Da la casualidad de que, en el parque, hay un chihuahua que se llama Dalí». ¿Y han hecho buenas migas? «No, porque Gala no interactúa mucho con los perros pequeños, que ladran un montón. A ella le molan sobre todo los galgos».

Biografía

Mamen Moreu
Dibujante de cómics e ilustradora. Tuvo también cobayas, pero la mascota más importante de su niñez fue un gato. «Se llamaba Minu y lo tuve de los 10 a los 23 años, así que estuvo toda la infancia y la adolescencia conmigo. Era blanco y buenísimo. Desde que murió, no quise tener otro gato».

De su traumática experiencia de maltrato y abandono, a Gala le ha quedado como secuela un carácter asustadizo, con temores muy específicos: «No tiene miedo de los cohetes, por ejemplo, pero se asusta de los hombres, sobre todo de los de constitución grande o con voz fuerte. También de los palos de escoba, aunque en eso ya va un poco mejor. Es una perra muy buena, no ladra nunca. A lo mejor la hemos oído ladrar cinco veces en estos cuatro años». Gala sufre displasia de cadera, aunque no se le nota a simple vista, y Mamen cree que ese problema físico pudo tener algo que ver con que se desprendiesen de un ejemplar tan espléndido: «Pensamos que debía ser de un sitio de cría y no la quisieron por eso».

Cuerda y feliz

El parque de Miribilla se ha convertido en un paraíso para Gala, que en otros lugares no suele interesarse por los demás perros, pero aquí retoza sin cesar con sus compañeros de juegos. Mamen y Gala pasan juntas el día entero: «Yo trabajo en casa, estoy dibujando y ella se coloca a mi lado. ¡Ya podía aprender a hacer alguna cosa para ayudarme! Pero, en realidad, lo que más le gusta es que estemos los tres juntos: dicen que los perros eligen un dueño, pero con nosotros no ha pasado». ¿Qué le aporta la convivencia con la perra? «Me ha ayudado a tener más paciencia y me hace mucha compañía. Muchos días no tendría que salir si no fuera por ella, pero así vas al parque, hablas con gente, te despejas la cabeza y acabas haciendo amigos. Cuando estás triste y cabreada con el mundo, Gala te mira y te hace sonreír. ¡Es tan bonica! La riñes y te sientes mal al momento».

Mamen no suele dibujar a Gala. «La verdad es que me salen un poco mal los pastores alemanes, ¡tienen tantos tonos de color!», suspira. Pero, si echamos un vistazo a las primeras páginas del libro de 'Dolores y Lolo', la serie que publica en 'El Jueves' junto a Ivan Batty, nos toparemos con la perra en un lugar destacado: «A Gala –dice la dedicatoria–, porque, aunque ella no lo sepa, me mantiene cuerda y feliz cada día».

Gala

Raza:
pastor alemán.
Edad:
alrededor de 5 años.
Peso:
25 kilos.
Carácter:
es asustadiza y juguetona. No ladra prácticamente nunca.