Hombres hermosos y reales

Hombres hermosos y reales

Los cánones de belleza también oprimen a los chicos. El fotógrafo Anthony Manieri reivindica los cuerpos masculinos reales

INÉS GALLASTEGUI

Anthony Patrick Manieri captura hombres hermosos. Pero ni uno solo de los individuos anónimos que bailan ante su objetivo es un adonis: quien espere encontrar culos esculturales, 'tabletas' perfectamente definidas, bíceps poderosos y blancas sonrisas quedará decepcionado. La serie de retratos 'Arrested Movement' del fotógrafo canadiense reivindica que todos los cuerpos masculinos tienen su encanto y merecen aceptación, por más que se alejen de los tiránicos cánones de belleza establecidos en nuestra sociedad. «Esta serie inclusiva pone el foco en hombres de todas las razas, delgados y gordos, bajos y altos, con discapacidades físicas, transgénero y del 'tercer sexo'. Todos son bienvenidos. Todos son bellos», asegura el autor.

El artista de Toronto, de 48 años, empezó a reflexionar sobre la relación entre belleza y autoestima cuando era joven y robusto, y descubrió que uno debe aprender a amar su cuerpo independientemente de la silueta o el tamaño. Mientras hacía una serie de retratos de sujetos voluminosos y barbudos para una exposición, la impactante imagen de uno de ellos, un amigo británico exbailarín, en pleno salto, le inspiró la idea de captar el alma de hombres de todo tipo mientras danzaban tal como vinieron al mundo.

Su portfolio empezó a engrosar y, gracias al poder de las redes sociales, se ha transformado en un proyecto global que le ha llevado a ciudades como Montreal, Nueva York, Los Ángeles, Miami, Roma o Londres, donde inmortaliza a individuos diversos en poses etéreas y sin ropa, pero con los genitales pudorosamente pixelados. Ya son unos trescientos.

Este profesional especializado en retratos, gastronomía y bodas quiere así aportar su granito de arena al movimiento 'Body Positivity' o 'cuerpo en positivo', que pretende combatir los estándares estéticos poco realistas con los que nos bombardean desde pequeños «la televisión, el cine, la publicidad y los medios sociales». El objetivo de esta doctrina es fomentar la aceptación de las personas con distintas apariencias y devolver la confianza en sí mismos a los poseedores de cualquier físico, sin importar su forma o su volumen.

Estas fotos, matiza a la prensa de su país, en absoluto fomentan la gordura. «Este proyecto no tiene nada que ver con la promoción de la obesidad, los trastornos de la alimentación o un modo de vida insano. Es un proyecto inclusivo sobre la capacidad de amarse a uno mismo», zanja.

El fotógrafo pone el acento en el hecho de que, en los últimos años, esta lucha ha sido básicamente femenina: desde el empuje de las modelos 'curvies' hasta la publicidad protagonizada por 'mujeres reales'. Pero hasta ahora apenas se había hablado de las reglas del atractivo canónico que oprimen a los varones. Y especialmente a los homosexuales. Los hombres, subraya Manieri, también necesitan «empoderarse».

«Me han llegado mensajes de gente de todo el mundo preguntando por el proyecto, compartiendo sus historias y su apoyo y, en algunos casos, su disposición a participar en él. Parece que ha tocado un nervio», declara entre orgulloso y sorprendido el artista, que planea organizar una gira por galerías y publicar un libro sin censura.

TIRANÍA ESTÉTICA

'Body Positivity'
La primera campaña contra los cánones de belleza imperantes fue la lucha contra el corsé y la cintura de avispa en Inglaterra a finales del siglo XIX.
Stop Gordofobia
«Nuestra sociedad odia, humilla y patologiza la gordura», asegura Magdalena Piñeyro, fundadora de la plataforma Stop Gordofobia en 2013. Según denuncia, mucha gente identifica sobrepeso con fealdad, enfermedad y falta de disciplina.

Fuera vergüenza

A juzgar por los testimonios grabados que acompañan a las imágenes en la web del autor (www.arrestedmovement.com), el objetivo se ha logrado, al menos en lo que respecta a los participantes. Lejos de la anatomía perfecta de atletas o modelos, todos ellos tuvieron que despojarse de una vergüenza de raíces profundas, abonada durante años por miradas hirientes, clichés inalcanzables e incluso 'bullying'.

Muestran barrigas, michelines, arrugas, estrías, cicatrices, canas y calvas; imperfecciones externas, en definitiva. Pero en ese instante detenido se adivina su espíritu. Todos coinciden en que desnudarse ante la cámara ha sido una experiencia liberadora.

«Fue increíble porque se trata de celebrar la belleza en nuestra individualidad, algo que para mucha gente es una fuente de inseguridad cuando no debería», señala Shane en Los Ángeles. «Este proyecto anima a la gente a amarse a sí misma y a los demás, en lugar de ajustarse a una moda irreal», apostilla su pareja, Lawrence. «Deberíamos mirarnos al espejo y estar cómodos con lo que vemos. Hay que dejar de idealizar cómo debería ser el cuerpo masculino. Para gustos, los colores», reivindica Guillermo, uno de sus modelos en Miami. El español Fran, fotografiado en Londres, disfrutó expresándose ante el objetivo: «Mostrar el cuerpo sin retoques ni censuras es maravilloso».