Historias de Tinder

«Quien a cierta edad busque sexo en Tinder... que abandone»

«Quien a cierta edad busque sexo en Tinder... que abandone»

En Bizkaia Dmoda recogemos cada semana los testimonios de usuarios vizcaínos de una de las aplicaciones para ligar más populares

Bizkaia Dmoda
BIZKAIA DMODA

En Bizkaia Dmoda recogemos cada viernes los testimonios sobre Tinder que llegan a nuestro email bizkaiadmoda@gmail.com. La semana pasada descubrimos la historia de Silvia, de 42 años, que se ilusionó de un chico que desapareció de repente y del que tuvo noticias tres meses después cuando, para su sorpresa, le encontró... ¡en Grinder! (la 'app' para gays). Hoy traemos el relato de Iker:

Me llamo Iker y tengo cincuenta años, recaí en Tinder para probar suerte y ver si conseguía ligar, ya que había vuelto a la soltería tras una larga relación. Así que aquí quiero contar mi experiencia, pero ¡sin reirme de nadie! En realidad, si de alguien quiero reírme es de mí mismo. Sobre esta aplicación me gustaría tratar tres aspectos diferentes: la adicción que provoca, su uso en el extranjero y un pequeño experimento que he hecho.

Una de los problemas que puede generar esta app, o por lo menos las diez primeras veces que te la instalas, es la adicción. Hay un momento en el que puedes mirar si el 'match' (en caso de que con suerte tengas alguno) te ha escrito o si hay alguien nuevo interesante a cualquier hora de la madrugada o del día. Da la sensación de que la gente se levanta a orinar por la noche y al ver el móvil dice: «¡Hombre! De paso me voy a apuntar al Tinder». Empiezo a pensar que esas personas que cuando aterriza el avión se levantan y encienden el móvil antes de que la señorita lo indique, en realidad están mirando a ver si con la distancia hay alguien nuevo para darle al 'like'... Pero, ¿quién se resiste al 'pling' de un 'match'? ¿A esa curiosidad del quién será?

Una amiga de una amiga de una amiga de una conocida me comento un día que esta aplicación es «súper cómoda.» «Estás en el baño y puedes aprovechar a dar 'likes' y 'nopes'», me dijo, aunque en realidad su descripción fue bastante escatológica. Así que románticos del mundo… ¡Bajaros del burro! Es posible que cuando estén viendo vuestras fotos y leyendo la cita que tanto os inspira, en realidad no estén en un lugar idílico sino en el mismísimo retrete.

El reinstalarse la aplicación y volver a empezar es otro clásico. ¿Quién no ha soñado con esa posibilidad? ¡Volver a empezar de cero! Pero hay perfiles que, ¡madre mía!, puedes verlos de nuevo todos los santos días. Ya sabéis que una vez aceptado o rechazado un perfil, no hay vuelto atrás, así que estas personas reinician sus perfiles cada día, tal vez buscando repetir un 'match' que por acción o inacción perdieron. ¡Quién sabe! Pero algunos son insistentes hasta dar miedo.

Otro tema curioso es el uso del Tinder en el extranjero, debido a mi trabajo he tenido que desplazarme a China durante el último mes, viaje con escalas en una capital europea y en un país de mayoría musulmana, con combinaciones de avión que te hacen pasar unas horas colgado del wifi del aeropuerto. ¡Y madre mía! ¡En Europa nos llevan años de adelanto!

¡Un par de horas en el Tinder se traduce en varios 'matches'! ¡Increíble! Y el número de perfiles sin foto se reduce drásticamente, la gente se gusta y no tiene miedo del que dirán. ¿Son más abiertos o será que cansados del producto nacional todo lo de fuera parece exótico? ¿Será el exotismo de la 'K' de Iker?

Sorpresa total cuando haces lo mismo en un país musulmán (digamos republica musulmana democrática moderna), podríamos inicialmente pensar que el número de usuarias va a ser menor y que las posibilidades de 'match' van a ser nulas. Y ¡no! ¡Más 'matches' que en Europa! Lo cual no deja de sorprender.

Aquellas personas interesadas mandad privado para conocer cuáles son los países de los que hablo. O mejor no, ya me imagino auténticas caravanas de hombres saliendo de Bilbao en tours organizados, sería una versión actualizada del 'caravana de mujeres' de los ochenta, aunque ya existe actualmente el reality 'Granjero busca esposa' que viene a ser lo mismo.

Eso sí, el que entre en Tinder buscando sexo, supere los cuarenta y cinco años y pretenda que sea en Bilbao y de un día para otro... ¡Que abandone toda esperanza! Las frases que más veces se repiten son: «No busco rollos» o «si solo quieres f@#* pasa de largo», «interesados en solo sexo, pulsar X» etc... Tal vez, los desarrolladores de Tinder debieran incluir una casilla al efecto para evitar tener que teclearlo... Pero además, ¡Tienen razón! O por lo menos yo también lo creo, a partir de cierta edad se busca algo más. Y el que no lo vea, que se ponga al sol a ver si madura ese complejo de tuneladora.

Después de pasar un tiempo en Tinder, entras y sales varias veces, ves las mismas caras y pierdes la esperanza... Así que decidí ejecutar una prueba de campo para ver qué es lo que podía estar fallando. ¡Sí! Evidentemente, yo soy el que está fallando, pero hay que agarrarse a un clavo ardiendo antes de aceptarlo, así que primero... la prueba de campo.

¡Madre mía! Que aburrido debo estar para hacer algo así, mejor si me busco un hobby acorde a mi edad, la petanca o montar un ochote en el Casco Viejo. Con amenicidad y alevosía, de madrugada, de nuevo utilizo mis avanzados conocimientos informáticos para generar un perfil de Facebook falso, como si hubiera fundado un partido político con ansias de crecer en busca de seguidores. Puse una foto cualquiera de una mujer que saqué de internet, ni guapa ni fea, quería que se viese que era una persona activa y de las que se cuidan. Con foto, por supuesto, y sonriendo con una bonita sonrisa, alguien que podría gustarme. De nombre 'Maripili'... ¡Tranquilos! No hace falta que deshagáis el 'match' con 'Maripili', hace tiempo que dejo de existir y ni si quiera es el nombre que puse... ¡'Maripilis' del mundo estad tranquilas!

Di de alta su perfil en Tinder y busqué dentro de los clásicos parámetros cuarentañeros. En este rango de edad, hay de todo: calvos, barbudos, surferos hipsters, bomberos, pardillos, atletas sexuales, forofos del Athletic, gente a pecho descubierto, el clásico empotrador, caseros, muchísimas motos, padres solteros, guapos, feos y gente normal.... Para ser justos apliqué la regla del 'uno sí-dos no' para hacer una selección de candidatos sin discriminaciones.

Hablando de pardillos, por supuesto, fui el primero en 'matchearme' conmigo mismo, creo que en este caso sí me salte la regla del 'uno sí-dos no', ¡mantener la autoestima alta es importante! En tan solo dos horas en funcionamiento, de siete de la mañana a nueve, conseguí quince 'matches' y diez mensajes, que iban desde del atrevido «¡Qué sexy!», hasta el cantamañanas «¡Hey! No vayas presumiendo por ahí», el educado que saluda con un «Buenos días» y el graciosillo: «¿Quién quiere media barra de lomo?»... ¡Y todo esto en dos horas! ¡Sin nada espectacular! ¡A las siete de la mañana! Conclusión: muchos ya miran el Tinder mientras introducen las tostadas en la tostadora.

Esta aplicación viene a ser como la verbena de las fiestas del pueblo a las tres de la mañana, cuando quedan cuatro chicas y cincuenta borrachos alrededor dando la chapa. Supongo que no seré el primero al que se le ha pasado algo así por la cabeza...

Así que a la desesperada se me ha ocurrido una nueva aplicación, el Tinder invertido, el 'Rednit'. Esta app sería como un mundo idílico en el que todo fueran 'matches' automáticos y tuvieses que charlar obligatoriamente un mínimo de tiempo con la otra persona antes de darle un 'nope'. Sería una aplicación dirigida a aquellos que vendemos más por graciosos que por guapos y fotogénicos.

En fín, no sé qué pasará, hay una 'bot' ruso que me hace ojitos... y una tal 'Maripili' que igual le escribo, tiene una bonita sonrisa... Nos vemos en el Tinder.

Envíanos tu experiencia en Tinder a bizkaiadmoda@gmail.com

¡No te pierdas el resto de experiencias!