«Se nos acercan tres chicos, luego otra cuadrilla... Madrid es el paraíso del ligoteo»
Mientras bailamos y triunfamos en plena noche madrileña, recordamos que los únicos que se nos acercaron en La Patente, en Bilbao, eran de Málaga…
Karri Bilbao
Viernes, 21 de noviembre 2025
Sábado por la mañana en Madrid y horas por delante hasta el domingo por la tarde para disfrutar de una ciudad vibrante que nunca me ... deja de sorprender. En la ruta que ha diseñado María para aprovechar al máximo el fin de semana, le pido que incluya el Reina Sofía para visitar la gran obra de Picasso, que por muchas veces que la haya visto, al situarme frente a ella, siento como si fuera siempre la primera vez. 'Guernica' te engulle entre sus trazos y sobrecoge de manera hipnótica. Imposible sentir indiferencia ante la magnitud de una obra universal que retrata la barbarie del horror, da igual dónde o cuándo haya tenido lugar.
De camino visitamos el Thyssen y sus galerías repletas de arte. Con los sentidos embriagados, entre una cosa y otra nos dan las dos, hora de partir rumbo a Casa Lucio y sus típicos huevos rotos. La comida y el restaurante no defraudan y nos sentimos afortunadas por haber logrado reservar mesa con tan solo una semana de antelación. Anochece temprano y decidimos pasar por casa para descansar un poco y cambiarnos de ropa antes de volver a salir.
María propone callejear y picar algo por el barrio de Las Letras antes de coger un taxi que nos acerque a Snobissimo, una discoteca que perdura tras años desde su apertura y franja de edad similar a la nuestra. Tras saborear la esencia de Madrid en Casa Alberto y bares con nombres tan sugerentes como Inclán Brutal, el ambiente es alegre y acogedor entre tabernas castizas. Contentas por cómo estamos de a gusto, poniéndonos al día tras meses sin hablar, decidimos pasadas las doce entrar en el local que augura diversión acorde a nuestros gustos musicales.
Nada más entrar, María busca con la mirada entre la gente y confiesa que espera encontrarse con Alex, que trabaja en la consultora PwC y han coincidido en varios eventos. El jueves le dijo que acudiría a Snobissimo para festejar la despedida de soltero en segundas nupcias de un compañero de trabajo. Sin rastro de Alex por el momento, numerosas cuadrillas abarrotan el local. En esas que se acercan tres chicos y preguntan si queremos tomar algo, ahora que «justo vamos a la barra a pedir una ronda». Cruzamos miradas entre ambas y, sin necesidad de mediar palabra, nos despedimos agradecidas por la invitación y un «nos vemos luego» para escabullirnos con éxito y evitar así sacrificar la noche madrileña en su compañía. Pocos metros más allá, otra cuadrilla repite la escena vivida minutos atrás y se presentan sin preámbulos y un «qué queremos beber…».
María se ríe cuando le expongo que la diferencia entre Madrid y Bilbao a la hora de ligar es abismal, tanto que la situación me devuelve al recuerdo de niña cuando hojeaba las últimas páginas del periódico en busca de los dos dibujos en primera impresión idénticos, pero en los que el pasatiempo consistía en encontrar las ocho diferencias… Resolvería el juego en apenas un minuto, le digo. Y las diferencias no serían ocho sino ochenta. La primera, que aquí te miran sin disimulos e, incluso, ¡te hablan! Mientras nos reímos por el comentario y, recordamos su experiencia en La Patente en Bilbao, cuando los únicos que se acercaron a hablar eran de Málaga, María cambia el gesto y me alerta que acaba de ver a Alex entrando al local. Dos minutos después entablan animada conversación y bailan al son de Karol G y el archiconocido 'Si antes te hubiera conocido'. Me alegra que mi amiga fuera precavida y me haya entregado un juego de llaves por si acaso. Creo que va siendo hora de salir de Snobissimo y pedir un taxi. ¿Qué os parece?
Nhoa, Karolo, Raimundo, OFA, Noemiel, Txilke, Txentxo, Punisher y quienes escribís comentando qué opináis sobre situaciones que expongo y suceden por Bilbao u otros lugares reconocibles por casi todos, gracias por intervenir y defender la sección. Me encanta entreteneros y abrir un debate sobre temas cotidianos. A los que critican a Karri, también agradezco que leáis Sexo en Nueva Bilbao cada viernes. Ojalá que alguna vez y, para variar, comentéis algo positivo. Por cierto, no tengo gatos y el vino solo me gusta disfrutarlo en compañía.
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