El Gobierno vasco defiende la limitación de los conciertos en bares para ordenar una actividad «en el limbo»

El Gobierno vasco defiende la limitación de los conciertos en bares para ordenar una actividad «en el limbo»

El consejero de Cultura, Bingen Zupiria, recuerda que es la restricción es una petición de los ayuntamientos y que se puede abordar de forma «flexible»

Eva Molano
EVA MOLANO

El consejero de Cultura y Politíca Linguística del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, ha justificado en el pleno del control del Parlamento vasco las restricciones a los establecimientos hosteleros del grupo dos - bares normales, tabernas, restaurantes- . Cuando entre en vigor el reglamento de espectáculos y actividades recreativas, el 21 de abril, solo podrán organizar un máximo de doce conciertos al año con un límite de dos al mes. Hasta ahora, estos locales carecían de una normativa específica pero en la práctica, organizaban conciertos u otras actividades sin tener permiso para ello o una licencia específica, lo que en algunos casos generaba quejas vecinales.

Y la normativa ha puesto en pie de guerra a colectivos de hosteleros y artistas, que reclaman su derogación, junto a EH Bildu. En una sesión a la que han acudido colectivos de músicos y artistas, Zupiria ha defendido que la limitación fue una petición expresa de los ayuntamientos vascos a través de Eudel, tras recordar que el decreto de espectáculos y actividades recreativas se ha elaborado con «múltiples aportaciones». «Fue la forma de responder a las demandas de la ciudadanía», ha asegurado. Aun así, se puede gestionar con «flexibilidad«, ha expuesto.

Eso sí, ha hecho hincapié en que la restricción de conciertos en los bares no es ningún «capricho». Según defiende, al Gobierno vasco le parece bien hasta cierto punto que los establecimientos sin licencia para ello organicen iniciativas que no le corresponden para incrementar su atractivo, por lo que la apuesta fue por regular un ámbito que estaba sin concretar. Así, se ha tratado de «regular situaciones sin ningún ordenamiento, como conciertos y exposiciones, que estaban en el limbo. Es difícil defender un concierto sin permiso ante la queja de un vecino».

A su juicio, la falta de una regulación específica sobre las actividades que se pueden celebrar en un bar que carece de licencia de espectáculos hacía «difícil» responder ante eventualidades como un posible accidente en el transcurso de dicha actividad. Por ese motivo, el reglamento pretende «garantizar la legalidad de algunos espectáculos que se celebran en establecimientos que carecen de licencia para ello». Respecto a las críticas de EH Bildu, se ha preguntado si lo que pretende es que un local que no tiene licencia para albergar estos espectáculos disponga de «barra libre» para organizarlos. «¿Cuántos se pueden organizar en una sala que no tiene licencia para ello? ¿En vez de 12, el doble, el triple? ¿Entonces no sirve para nada que un local sí disponga de ella? », se ha preguntado. En todo caso, ha reiterado que éste es un tema en el que se actuará con «flexibilidad».

Reunión con Eudel

De hecho, ha expuesto que si los municipios quieren regular este asunto de otra forma, el Gobierno está «dispuesto a ello». El Departamento de Seguridad ha solicitado ya una reunión urgente con Eudel para abordar el artículo 105 del reglamento y conocer las diferentes casuísticas que se producen en cada municipio y en su caso, elaborar una nueva propuesta que cuente también con el respaldo no solo de los afectados, si no también de «salas de conciertos» que sí que tienen una licencia específica para organizar este tipo de eventos.

Zubiria ha sido interpelado por el parlamentario de EH Bildu Josu Estarrona, que reclama al Ejecutivo autonómico que anule esta norma, al considerar que está motivada por una concepción «equivocada» de la cultura y el arte «como un mero espectáculo de ocio». Según reivindica, la cultura «no son los cruceristas que van al Guggenheim y regresan al camarote, los macroconciertos o la gala de la MTV» que se celebró el año pasado en Bilbao. A su juicio, el reglamento del Gobierno puede dejar a las ciudades «sin espíritu ni alma propia» y hacer de Euskadi «un país aburrido, de prohibiciones». Ha apuntado que la norma perjudica a la cultura. Y que entrará en vigor, precisamente, el día de la creatividad.