Los vizcaínos responden un año más a la llamada de la Amatxu de Begoña

Decenas de personas, en la basílica de Begoña esta madrugada./Pedro Urresti
Decenas de personas, en la basílica de Begoña esta madrugada. / Pedro Urresti

Miles de personas han participado en la tradicional peregrinación por el día de la Asunción de la Virgen

PELLO ZUPIRIA

La lluvia no sirvió de excusa para faltar a la tradicional peregrinación hasta la basílica de Begoña esta madrugada. La gente volvió a responder otro año más a la llamada de la Amatxu para asistir a la primera misa de las cuatro de la mañana, aunque voluntarios mantuvieron la puerta del templo abierta para que la gente pudiera entrar desde las primeras horas de la noche. En los aledaños, los visitantes paraban en los diferentes puestos para comprar rosquillas, flores, estampas de la virgen, o para descansar comiendo un talo con chorizo y txakolí, pese a que el tiempo era más para chocolate con churros.

Los peregrinos llegaban a la puerta de la basílica desde diferentes puntos del territorio vizcaíno, desde Lemoa hasta Carranza, y se sacaban 'selfies' y fotos unos a otros, satisfechos de cumplir con la tradición, tras andar durante varias horas bajo la lluvia. Algunos se acercaron par acudir a la primera misa de las cuatro de la madrugada, pero muchos aprovecharon las horas anteriores para encender las velas y rezar, «antes de que se haga imposible entrar». Los más veteranos recuerdan los tiempos en que no se abrían las puertas hasta que comenzaba el servicio, y que la gente se amontonaba en las entradas, «hechos polvo», por lo que piensan que ahora es «mucho mejor».