Vecinos de Indautxu y un hotel demandarán al Ayuntamiento por permitir los ruidos del Moma

Los vecinos también se quejan de los ruidos en el exterior./
Los vecinos también se quejan de los ruidos en el exterior.

Acusan al Consistorio de prevaricación por «no haber actuado» desde que un juez levantara el cierre de la sala de fiestas en diciembre

XABIER GARMENDIA

Vecinos de la calle Rodríguez Arias y responsables del hotel Ilunion, situado en esa misma vía, presentarán en los próximos días una denuncia por prevaricación contra el Ayuntamiento de Bilbao por su «inacción» contra el problema del ruido generado por la discoteca Moma. La decisión responde al «hartazgo» de los afectados en una cuestión que se ha endiablado en los últimos tiempos con un sinfín de expedientes, sanciones y recursos. «Hemos llegado a una situación difícilmente sostenible y es el paso que nos hemos visto obligados a dar. Es inexplicable que no se actúe como es debido contra quien incumple reiteradamente las normas», explica el director del establecimiento hotelero, Álvaro Díaz-Munío.

Desde que la sala de fiestas abrió en enero de 2017, las noches de los fines de semana se han convertido en un verdadero quebradero de cabeza para los vecinos del tramo comprendido entre Sabino Arana y María Díaz de Haro, así como para los huéspedes y responsables del hotel, de 176 habitaciones. El problema no solo se basa en el ruido que generan los equipos de música y los clientes, sino también en las peleas callejeras, vómitos y orines que se registran a su entrada. El Consistorio llegó a ordenar en noviembre de 2017 su cierre por un periodo de cuatro meses, pero un juez levantó la sanción municipal solo unas semanas después. «Desde entonces se han hecho otras seis sonometrías en las que se supera el máximo de decibelios y el Ayuntamiento no ha querido actuar por ninguna vía. Ni siquiera ha abierto más expedientes de los que ya había», lamenta Díaz-Munío.

La cifra

12
expedientes acumula la sala de fiestas bilbaína por exceso de ruido desde que abrió sus puertas en la calle Rodríguez Arias en enero de 2017.

«Hay una intencionalidad»

Los denunciantes, cuyos abogados se encuentran preparando el escrito de la querella, creen que «debe de haber alguna razón que motive esa inacción tan obvia». «Deducimos que hay una intencionalidad porque no podemos comprender cómo se pueden abrir 12 expedientes sin que se acabe tomando una decisión», explica el director del hotel. La denuncia está dirigida a altos mandos y funcionarios de dos áreas en concreto: la de Movilidad y Sostenibilidad, encargada de hacer las mediciones de ruido; y la de Seguridad Ciudadana. En este último caso, consideran que los agentes de la Policía Municial «no están recibiendo las directrices necesarias para atajar el problema».

Los afectados critican que el Consistorio no tenga en cuenta los informes de los técnicos «Inacción»

Los afectados, en cambio, desligan la denuncia respecto a los técnicos del Ayuntamiento que realizan las mencionadas sonometrías, que siempre han sido calificadas como «fallidas» por parte de los dueños de la discoteca. «Bastante hacen con venir a hacer las pruebas para que luego los de arriba no tengan en cuenta sus informes. Están desesperados porque su trabajo no se tiene en cuenta y encima se les pone en el ojo del huracán», señala Díaz-Munío. De hecho, los afectados afirman tener constancia de que varios de los técnicos han pedido su traslado a otras áreas del Consistorio: «Huyen porque no les dejan otra».