La única asociación de ayuda a ludópatas abre sede en Bilbao ante el incremento de casos

Miembros de la asociación Alubiz en su nueva sede de Bilbao junto a la concejala Yolanda Díez. /MIREYA LÓPEZ
Miembros de la asociación Alubiz en su nueva sede de Bilbao junto a la concejala Yolanda Díez. / MIREYA LÓPEZ

El Ayuntamiento cede un local a Alubiz en Bolueta para atender a afectados con la vista puesta en los jóvenes, que representan ya un tercio de los casos

XABIER GARMENDIA

Cuando Jon Antón fue consciente de que tenía un problema con el juego, acudió a una psiquiatra y le relató su experiencia. Ella, sin apenas mirarle a los ojos ni prestarle demasiada atención, se limitó a apuntar lo que decía y le acabó recetando «unas pastillas de colores». Nada más. En aquel momento no se consideraba más que «un vicio», pero hoy en día ya está reconocido como lo que es: una adicción que necesita tratamiento. La ludopatía es un trastorno cada vez más visible en la sociedad y, aun así, sigue habiendo un déficit de los servicios públicos y privados en la atención a los afectados.

Ante este desolador escenario, hay quienes se han puesto manos a la obra para arreglarlo. Alubiz, la única asociación de ayuda a ludópatas en Bizkaia, ha abierto una sede en Bilbao para desarrollar actividades en esa misma dirección. En realidad, llevan haciéndolo desde 1989 en Barakaldo, pero gran parte de sus usuarios proceden de la capital vizcaína. Ahora un convenio suscrito con el Ayuntamiento les permite contar con un local a pie de calle en Bolueta, donde estos días se afanan por pulir los protocolos de actuación para comenzar en marzo con los primeros grupos de apoyo.

«La ludopatía no dejará de existir nunca», aclara Antón, presidente de la entidad y exjugador. De hecho, Alubiz atendió el año pasado 256 casos, un 73% más que hace seis años. Lo que ocurre es que el perfil del adicto va cambiando. El foco está ahora puesto en los jóvenes, incluso en los menores, que acceden fácilmente al juego 'online' y a las apuestas deportivas. Tanto es así que algo más de un tercio de los usuarios de Alubiz tiene 30 años o menos. «No hay un retrato robot, pero sí unos patrones que se repiten con bastante frecuencia. Los jóvenes lo utilizan como un método de socialización porque ganar dinero fácil te aporta una especie de prestigio social», detalla.

«Un planteamiento global»

En los últimos meses se han sucedido las iniciativas para poner coto a la ludopatía entre los chavales. Por ejemplo, la organización juvenil Eragin llevó al pleno de Bilbao en enero una moción para prohibir los locales de apuestas cerca de colegios e institutos. La cuestión es que la normativa autonómica, con un carácter bastante restrictivo, ha entrado en vigor demasiado tarde como para contener la apertura de estos negocios y no tiene carácter retroactivo. Por tanto, el problema se debe atajar de otras maneras.

Por lo pronto, el área de Salud y Consumo del Ayuntamiento imparte cursos y talleres de prevención de adicciones sin sustancia a todo tipo de perfiles: desde mediadores socioeducativos a familias pasando, claro está, por los propios jóvenes. «Es una tarea que no solo involucra a los afectados, sino también a su entorno. El planteamiento tiene que ser global», apunta la concejala del ramo, Yolanda Díez. No en vano, según las estimaciones de los expertos, cada caso de ludopatía afecta indirectamente a otras 17 personas del entorno. Suelen ser ellos, y no el propio jugador, quienes buscan ayuda.

Los 45 voluntarios de la asociación -entre ellos, exjugadores- son quienes reciben a los afectados. «Siempre es mejor que te hable alguien que ha pasado por lo mismo que tú. Es una cuestión de identificación», subraya María Taulats, trabajadora social. Cualquier persona puede acudir a la sede en el número 7 de la calle Juan Guisasola o llamar al número 640386115. «El 100% de las personas que quieren dejar el juego, lo dejan», asegura Antón.

Ellos juegan para evadirse y ellas arrastran depresiones

También en la ludopatía hay diferencias entre sexos. Así lo constatan las estadísticas de Alubiz, que certifican que el 92% de los casos corresponden a hombres y solo el 8% a mujeres. Pero no solo hay un gran desequilibrio en el número, sino también en el perfil. Ellos, que abarcan un espectro de edad mucho más amplio, suelen tener una larga experiencia en el juego, lo hacen en solitario y principalmente buscan evadirse de sus problemas. La mayoría de casos entre ellas, en cambio, se reduce al rango entre los 35 y los 50 años. Además, comienzan a jugar más tarde y es común que ese paso esté asociado a episodios de ansiedad y depresión.