El tercer agosto más cálido de la década

Un joven se refresca en una fuente provisional de Bilbao durante la ola de calor. /FERNANDO GÓMEZ
Un joven se refresca en una fuente provisional de Bilbao durante la ola de calor. / FERNANDO GÓMEZ

Bizkaia registró una media de 21,6 grados y aproximadamente la mitad de lluvia de lo habitual en un mes con solo una ola de calor

XABIER GARMENDIA

El estudio de las témporas que realiza el pastor del Gorbea puede resultar un tema muy recurrente y hasta un salvavidas en una de esas incómodas conversaciones de ascensor, pero al menos este año se ha caído por el hueco. Los registros de Euskalmet en agosto se han encargado de echar por tierra el desesperanzador pronóstico que auguraba un verano «sin tres días seguidos de sol» y con poco más que «viento y agua» durante tres meses seguidos. La octava hoja se ha caído del calendario dejando tras de sí una temperatura media de 21,6 grados en la estación meteorológica de Deusto, considerada como la referencia para toda Bizkaia. Se trata de la tercera marca más elevada de la presente década, solo superada por los 21,9 que se alcanzaron tanto en 2012 como en 2016. Además, tan solo se han recogido 27,5 litros por metro cuadrado, lo que representa menos de la mitad de lo que suele precipitar de media; el año pasado, por ejemplo, fueron 53,6.

En cualquier caso, el responsable meteorológico de Euskalmet, José Antonio Aranda, puntualiza que los registros de precipitaciones presentan un contraste muy marcado entre el litoral y el interior. «En puntos como Bakio, Bermeo, Lekeitio y Ondarroa ha caído hasta un 20% más de lluvia de lo normal, pero cuanto más al sur nos vamos, más sequía», indica. De hecho, en la vertiente cantábrica se han registrado entre siete y diez días de precipitaciones, mientras que en la mediterránea, apenas uno o incluso ninguno. «Afortunadamente no hemos vivido una situación extrema para la tierra porque veníamos de un invierno lluvioso. Incluso habrá zonas en las que les haya ayudado a secar terrenos que estaban demasiado húmedos», cuenta. La actividad tormentosa, además, ha sido mucho menor respecto a la de julio, aunque el experto subraya lo «excepcional» de la granizada del pasado día 28 en la zona de Gernika, que dejó bolas de hasta cinco centímetros.

En términos generales, Aranda habla de un «buen mes» en lo que se refiere a la meteorología: «Hemos tenido un 20% más de radiación solar, pero no ha provocado un calor sofocante. Solo ha habido un episodio intenso y el resto del mes no ha habido máximas alarmantes». Los registros, algo más de un grado por encima de los del mismo periodo del año pasado, se explican más bien por la reducción de la amplitud térmica; es decir, no tanto por que haya habido máximas muy altas, sino por el aumento de las mínimas. «Hay que tener en cuenta que el mar funciona como termorregulador y si está a 24 grados de media, es difícil que bajen los mercurios incluso por la noche», argumenta. Tampoco el viento ha ayudado a reducir las temperaturas, ya que ha mantenido unos niveles flojos y solo ha superado los 100 kilómetros por hora en dos ocasiones.

Las claves

Pocas precipitaciones.
Solo ha llovido más de lo normal en puntos localizados como Bermeo, Bakio, Lekeitio y Ondarroa.
Menor amplitud térmica.
El aumento de las mínimas como efecto de la temperatura del mar ha sido el principal causante.

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