El Correo

Así es Lei Jun, el clon chino de Steve Jobs

Lei Jun calca los gestos de Steve Jobs, durante la presentación de los teléfonos.
Lei Jun calca los gestos de Steve Jobs, durante la presentación de los teléfonos.
  • El fundador de Xiaomi, el mayor fabricante de smartphones de Asia, no duda en imitar siempre que puede al malogrado CEO de Apple mientras sueña con dominar el mercado mundial de los teléfonos inteligentes

Los chinos son capaces de replicar cualquier cosa. Desde los más humildes utensilios domésticos, pasando por las prendas de conocidas marcas de moda hasta complejos aparatos tecnológicos. No hay nada que se les resista. Pero en ese país del lejano oriente también hay quien se atreve a calcar la trayectoria vital de sus ídolos. Es lo que ha hecho Lei Jun, uno de los fundadores de Xiaomi que se ha empeñado en convertir a esta empresa, cuyo nombre significa 'mijo' (un cereal muy apreciado en Asia), en la Apple china pese a contar con tan solo 5.000 empleados. Y no hablamos solo de dotar a la mayoría de sus teléfonos inteligentes del inconfundible diseño de los iPhones, lo que irrita sobremanera a la multinacional estadounidense. Es algo mucho más profundo, casi místico, porque este ingeniero de 45 años se ha convertido en una especie de clon de Steve Jobs. Como si le hubiera robado el alma. Es lo que uno piensa cuando se le ve actuar sobre el escenario presentando nuevos productos con una parafernalia idéntica a las que utiliza la compañía de la manzana mordida en las grandes ocasiones. Enfundado en una camiseta negra y unos vaqueros, como los que usaba el mayor genio de la tecnología de consumo fallecido en 2011, no duda en imitar sus gestos, su tono de voz, su pasión por mostrar al público el resultado de tantos desvelos. Y lo más difícil todavía. Casi con su mismo carisma.

Pero no se trata solo de comportarse y de vestir igual que Steve Jobs. De hecho, la vida de Lei Jun guarda ciertos paralelismos con la del visionario estadounidense fallecido por un cáncer de páncreas el 5 de octubre de 2011. Originario de Xiantao, una pequeña ciudad de la provincia de Hubei, a Jun siempre le atrajo la tecnología. Desde muy joven, ya se entretenía montando radios, pero su vida dio un giro radical cuando terminó de leer 'Fire in the Valley', el libro escrito por Paul Frieberger y Michael Swaine que describe el origen de la poderosa industria tecnológica estadounidense que surgió en Silicon Valley. Desde ese momento, supo que su destino era crear cuanto antes una gran compañía a imagen y semejanza de las descritas en su obra de referencia, por lo que ideó un plan para acabar con su carrera de ingeniería electrónica en la Universidad de Wuhan cuanto antes. Algo que, por cierto, nunca logró Steve Jobs que decidió seguir acumulando conocimientos de forma autodidacta. De esta forma, enseguida se volcó en emprender todo tipo de proyectos: desde una empresa de software como Kingsoft con la que logró en 1992 un gran reconocimiento internacional, pasando por Joyo.com, una tienda online que acabaría comprando Amazon, sin olvidarnos de la red social de videos YY. Pero nada parecía llenarle totalmente.

También un Steve Wozniak chino

-El presidente de Xiaomi, Lin Bin, posa con el logo de su compañía.

-El presidente de Xiaomi, Lin Bin, posa con el logo de su compañía.

Hasta que, al igual que Jobs, Lei Jun fundó en 2010 Xiaomi con la ayuda de un buen amigo. Es imposible no ver en Lin Bin, también ingeniero y antiguo ejecutivo de Google, el 'alter-ego' chino de Steve Wozniak, cuyo talento manufacturero fue imprescindible para crear los ordenadores Apple I y Apple II, sobre los que se sustentó la empresa de la manzana mordida en sus comienzos. Pero ahí reside precisamente su mayor diferencia. Lin Bin posee un perfil mucho más ejecutivo, ya que se dedica a la dura tarea de gestionar la compañía desde su sillón de presidente mientras su colega hace lo que más le gusta: imitar al añorado Steve Jobs en las también cada vez más mediáticas y esperadas presentaciones de cada nuevo teléfono como CEO de la compañía. Sobre todo, desde que en 2013 se lanzara al mercado el exitoso el Xiaomi Mi2S, que se convirtió en el móvil más popular de China por delante del Galaxy 4 de Samsung y del iPhone 5 de Apple. Casi nada.

Lei Jun, con Hugo Barra durante la presentación de uno de los teléfonos de Xiaomi.

Lei Jun, con Hugo Barra durante la presentación de uno de los teléfonos de Xiaomi. / AFP

Pero hay más coincidencias entre ambos CEO’s. Se dice que Lei Jun, casado y padre de dos hijos, tiene el mismo poder de convicción que atesoraba Steve Jobs. Y realmente utilizó todas sus técnicas de encantador de serpientes para atraer a su compañía en 2013 a nada más y nada menos que a Hugo Barra, vicepresidente de Google por aquel entonces y principal responsable del éxito de Android, el sistema operativo presente en billones de teléfonos y tabletas repartidos por todo el planeta. Así, el alto directivo e ingeniero brasileño decidió escuchar los cantos de sirena de Jun y hacer las maletas para encargarse de la expansión internacional de la compañía. Y de paso, echar una mano en la mejora de MIUI, una adaptación de Android constantemente actualizada sobre la que operan todos los teléfonos de Xiaomi. Esta versión propia aporta un cierto aura de exclusividad, asociada tradicionalmente a Apple, a sus dueños que se comportan como si fueran miembros de especie de tribu que se caracterizan por su dinamismo e interacción con los responsables de la empresa. "No somos una compañía que busca volumen de ventas sino la satisfacción del cliente. Buscamos la forma de darle una gran sorpresa", dijo Lei Jun en una ocasión. Una frase que guarda cierta similitud con otra empleada por Steve Jobs cuando era CEO de Apple: "Muchas veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas".

Y es que, al igual que Jobs, Lei Jun es un directivo exigente que no cesa en su empeño de crear el mejor producto tecnológico dentro de las posibilidades de su empresa que cada vez son mayores. Su gran objetivo es desterrar para siempre la idea de que en China solo se hacen copias de mala calidad de los productos occidentales. Con el iPhone como gran rival a batir, Jun no ha dudado en proclamar que sus teléfonos son superiores a los de la manzana mordida, insertando en ellos componentes de marcas de la talla de Sony, Philips, Qualcomm o Corning. Y vendiéndolos, por si fuera poco, a casi la mitad de precio que los estadounidenses. Su obsesión por Apple ha llegado hasta tal punto que no dudó en anunciar en las redes sociales, a las que está totalmente enganchado, que su empresa aceptaría canjear un iPhone de última generación por su nuevo buque insignia, el Mi Note. No parece que muchos dueños del último teléfono de los de Cupertino estén dispuestos a aceptar el cambio, pero en términos potencia bruta de hardware, con su pantalla "2K" o su 4GB de RAM, desde luego que saldrían ganando.

Proyectos educativos

Bravuconadas aparte, Lei Jun también dedica parte de su tiempo a la producción de proyectos educativos como la web 100, una plataforma para aprender inglés de una forma gratuita donde sus estudiantes ganan dinero con las lecciones aprobadas. El tipo de iniciativa altruista que Steve Jobs, budista para más señas, rechazaba de forma constante hasta tal punto que las malas lenguas aseguran que despreciaba a Bill Gates, fundador de Microsoft, por su "excesivo interés en ayudar a los pobres". Pero no nos equivoquemos con el lado más amable de CEO de Xiaomi. Jun también busca, al igual que hizo Jobs con su tienda online de música y aplicaciones, otros modelos de negocio con los que llenar las arcas de su compañía. En ese sentido, la empresa ha desarrollado un popular servicio de chat, MiTalk, y un dispositivo para contenidos audiovisuales, el Xiaomi Box que es idéntico al Apple TV impulsado por el malogrado directivo norteamericano. Asimismo, la empresa también se ha lanzado a producir sus propios dispositivos wearables con una pulsera electrónica que se vende por menos de 50 euros, el primer paso para el lanzamiento de su reloj inteligente con el que competir con el de Apple que está a punto de aparecer en el mercado.

Las comparaciones siempre son odiosas y está claro que alguien como Jobs es irrepetible. De hecho, el propio Lei Jun lo reconoció en una entrevista: "Cuando Steve estaba vivo, él era el mejor. Nadie lo podría superar. Nada puede superar el iPhone". Pero el CEO chino ha conseguido que Xiaomi, Mi para los amigos, sea ya el principal fabricante de smartphones de China con 61 millones de móviles vendidos en 2014, lo que supone un crecimiento del 326% comparado con el año anterior, y con unos ingresos de 12.000 millones de dólares aunque la compañía evita inteligentemente dar datos sobre sus beneficios. ¿Lo comido por lo servido? Puede ser, aunque lo que está claro es que lo que les interesa a sus propietarios es romper el mercado con productos a una calidad-precio inigualables que prácticamente solo venden online. De esta forma, se eliminan a intermediarios como tiendas y operadoras lo que permite una rebaja sustancial del precio de sus productos de cara al cliente.

Por todo ello, el multimillonario número 139 del mundo según Forbes, con un patrimonio personal de 9.1 billones de dólares en 2014, espera que dentro de tan solo diez años Xiaomi se convierta en el mayor fabricante de teléfonos móviles del planeta cuando finalice su lenta pero inexorable expansión internacional. Eso sí, siempre y cuando logre solventar los presumibles litigios por la vulneración de patentes que seguro que le esperan en cuanto aterrice en mercados como el estadounidense. De momento, está ya presente en siete mercados asiáticos, India incluida, y se espera que a corto-medio plazo llegue a países tan lejanos como México, Turquía o Brasil. Y no olvidemos que, de forma indirecta, está ya en España y en casi todo el mundo gracias a empresas que actúan como intermediarios al vender los móviles adquiridos a la compañía china en su país de origen. Con los datos en la mano, parece que la magia por imitación de este Steve Jobs chino funciona a la perfección. Tanto que el mismísimo Steve Wozniak, al ser preguntado sobre si la compañía china le recordaba a Apple, se limitó a contestar que “es difícil comparar manzanas con manzanas…”. Seguro que Steve Jobs hubiera dicho lo mismo de seguir vivo.