«Las ciudades más ricas son las que tienen la gente mejor preparada»

Los participantes en la primera jornada del foro Innova Bilbao 2016 posan para la posteridad./
Los participantes en la primera jornada del foro Innova Bilbao 2016 posan para la posteridad.

300 emprendedores asistieron ayer en el Guggenheim a la primera jornada de Innova Bilbao 2016, el foro sobre el mundo digital y la empresa

LUIS ALFONSO GÁMEZ

HOY EN EL GUGGENHEIM

9.20 h. J. Riestra: Analítica web.
9.30 h . SEO, estrategia y redes: F. Maciá, T. Hevia y M. Lázaro.
11.50 h. Márketing y comunicación. Iñaki García y Teresa Baró.
15.45 h. E-commerce, storytelling y negocio. Ricardo Tayar, Eva Snijders y Jesús Gallent.
17.25 h. Pablo Pineda: Diversidad en primera persona.
17.55 h. Xosé Castro: cierre.

La transformación de la capital vizcaína fue ayer la gran protagonista de Innova Bilbao 2016, el foro sobre el mundo digital y la empresa organizado por EL CORREO en colaboración con la Diputación de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao, Euskaltel y Laboral Kutxa. «Bilbao ha sabido reinventarse a sí misma. Seguramente, por lo que más somos conocidos en el mundo hoy es por la importante transformación urbana que ha sufrido la ciudad durante los últimos 30 años», dijo en el acto de apertura Xabier Ochandiano, concejal de Desarrollo Económico, Comercio y Empleo. El dinamizador de las jornadas, Xosé Castro, recordaba después al presentar a Ibon Areso -uno de los ponentes de la mañana- que la primera vez que visitó la ciudad le recordó el Los Ángeles de 2019 de Blade runner, la película de Ridley Scott.

«Todos somos inmigrantes digitales»

Javier Pedreira, 'Wicho' - Autor de 'Microsiervos'

Responsable de informática de los Museos Científicos Coruñeses, Javier Pedreira, Wicho, es uno de los tres autores de Microsiervos, uno de los blogs en español más leídos. Ayer habló en Innova Bilbao 2015 de ¿Nativos digitales?.

- ¿Qué es un nativo digital?

- Marc Prensky, que inventó el término allá por 2001, hablaba de los nativos digitales como las personas acostumbradas a utilizar dispositivos electrónicos que, si las pones a corregir un texto, les basta con hacerlo en pantalla, frente a los de mayor edad, que igual preferimos imprimirlo y nos llamaba inmigrantes digitales. No iba más allá.

- Ése no es el sentido que se le da ahora.

- Efectivamente. Ahora, el nativo digital es cualquiera nacido a partir de los 90 porque le pones ante cualquier tipo de ordenador, móvil o tableta y sabe utilizarlo sin que le enseñes nada.

- ¿Pero existen?

- No. Cuando ves a un niño pequeño manejando un iPad por primera vez sin problemas es porque los interfaces han evolucionado y ahora los cacharros funcionan como los niños esperan que funcione el mundo. No es como cuando tienes que aprender a mover un ratón; eso no es natural. Pero esto no quiere decir que un niño maneje esas tecnologías correctamente.

- De hecho, si le das una tableta a una persona de muy avanzada edad, también la aprende a usar sin más.

- Sí, porque es el interfaz el que se ha adaptado a nosotros; no al revés. Todos somos inmigrantes digitales en el sentido de que la tecnología avanza tan rápidamente que no nos podemos quedar parados. Para mí, el nativismo digital no tiene que ver tanto con la edad como con la actitud: una persona mayor con ganas de aprender puede ser tan nativa digital como un chico de 15 años.

- Que normalmente no sabe manejar las herramientas bien.

- Saca a un chaval de Whatsapp o de Facebook y ponle a hacer una búsqueda un poco complicada en Google... La mayoría no sabe hacerlo. Además, para muchos va a misa lo primero que les sale en Google. Eso entronca con la ausencia del pensamiento crítico en el sistema educativo actual.

- ¿Qué tres habilidades debería tener todo ciudadano, desde un niño hasta un anciano, que se conecte al mundo digital?

- En primer lugar, ser crítico con lo que se encuentre: no todo lo que hay en internet es verdad. Hay que tener activado siempre el sentido crítico. En segundo lugar, debe imperar el respeto: debe tener presente que en el otro lado siempre hay otra persona con sus propios sentimientos. Y, en tercero, que el supuesto anonimato en internet, que en muchos casos está justificado, en realidad no es tal porque, llegado el caso, se te puede identificar. El anonimato ni es perfecto ni lo justifica todo.

Arquitecto, responsable de urbanismo en Bilbao durante décadas y en su última etapa alcalde, Areso dio una clase magistral de media hora en la que recorrió la historia reciente de la ciudad desde la crisis de la industria pesada que la castigó en los años 70 y 80 hasta su renacimiento actual. Cuatro ejes, afirmó, han marcado la resurrección de la metrópoli vasca: las infraestructuras «de calidad y prestigio»; la mejora de la calidad del aire y del agua para hacer una ciudad «más vivible, más bonita»; la inversión en recursos humanos; y el impulso de la cultura como «un elemento necesario del progreso económico».

Areso rememoró los múltiples retos a los que se enfrentaron quienes dieron la vuelta al Bilbao en declive para «pasar de la ciudad marrón a la ciudad verde». Testigo privilegiado de la trastienda de lo que ha pasado en la capital vizcaína en las últimas décadas, destacó cómo todo fue posible gracias a algo que «es mucho más difícil» que implicar a la iniciativa privada: «conseguir el encuentro de lo público y lo público». El exalcalde recordó cómo terrenos que hoy son parques, paseos y vistosas avenidas eran a principios de los 90 zonas industriales, espacios portuarios y del ferrocarril.

La innovación, la reinvención de la ciudad, se hizo patente para los foráneos presentes en el abarrotado auditorio del Guggenheim -muchos de los cuales no conocían ese pasado- a través de una sucesión de fotografías de antes y después, del Bilbao de humo y hollín y del Bilbao verde y moderno. «No teníamos un río, teníamos una cloaca navegable», recordó el ponente a los más jóvenes. El exalcalde hizo especial énfasis en el papel de la educación. «Las ciudades más ricas son las que tienen a la gente mejor preparada», dijo.

Las personas

El factor humano ya había estado presente en el acto inaugural. Idoia Uriarte, directora de Innovación y Productos Singulares de Euskaltel, destacó que las empresas y las instituciones son «necesarias para generar el caldo de cultivo propicio para la innovación, pero lo que es realmente imprescindible son las personas, que están en el centro de todo», y alabó a los innovadores «que están dando forma al mundo de hoy y del mañana». Josu Arraiza, director del Área de Empresas de Laboral Kutxa, aseguró que la innovación «es fundamental para el desarrollo de las personas, de las empresas, de los países. Apostar por la innovación es apostar por un futuro mejor para todos».

«La innovación debe ser, sobre todo, una actitud, algo que se mueva en el terreno de la psicología de las empresas y de quienes en ellas trabajan. Las aplicaciones prácticas de la tecnología sólo serán realmente efectivas si quienes forman parte de las organizaciones son conscientes de que es preciso mirar siempre hacia adelante» para anticiparse a lo está por venir, dijo Iñigo Barrenechea, director general de El CORREO. Y añadió: «Estaremos vivos mientras seamos capaces de proyectarnos en el futuro, de construirlo con nuestro talento».

LA INNOVACIÓN

Imanol Pradales - Diputado Promoción Económica
«Las Administraciones públicas estamos obligadas a arriesgaraún fallando en algunas apuestas»
Xabier Ochandiano - Concejal Desarrollo Económico
«Quien no esté dispuesto a innovar puede estar condenado a una situación de precariedad»
Idoia Uriarte - Directora Innovación Euskaltel
«Empresas e instituciones somos necesarias, pero lo imprescindible son las personas»
Josu Arraiza - Director Empresas Laboral Kutxa
«Apostar por la innovación es apostar por un futuro mejor para todos»
Iñigo Barrenechea - Director general de EL CORREO
«Debe ser una actitud, algo que se mueva en el terreno de la psicología de las empresas»

Imanol Pradales, diputado de Promoción Económica, afirmó que la innovación debe ser «un compromiso del conjunto de la sociedad» y reivindicó el derecho a fallar. «Las Administraciones públicas estamos obligadas a arriesgar aún confundiéndonos, aún fallando en algunas apuestas. Se nos debe exigir arriesgar, aunque nos confundamos». «No conozco a nadie que se haya equivocado más que yo», admitió nada más subir al escenario Carlos Fernández, conocido en todo el mundo por haber llevado el usuario de Twitter de la Policía Nacional (@Policia) a lo más alto y actual responsable de redes sociales de Iberdrola. El derecho a confundirse y la obligación de arriesgarse fueron el eje de una charla trufada de divertidos ejemplos sobre su trabajo en Twitter, en la que Fernández animó a las empresas a relacionarse con la gente. «Si pasas desapercibido en las redes sociales, estás muerto».

Cambio sin fin

La reinvención continua fue una de las ideas en las que hizo hincapié Loquillo durante la conversación que mantuvo con Miguel Pérez, periodista de El CORREO. «Para reinventarse hay que volver a las galeras, a lo básico. Yo me reinvento porque me aburro», reconoció el cantante. «No puedes ser brillante cinco años seguidos. Tienes que abrir las ventanas, que corra el aire». Cuando llega en algo a lo que cree que es lo máximo, tiene que pasar a otra cosa. Recordó cómo, «después de tres años de gira» con ¡A por ellos...! que son pocos y cobardes, acabó «agotado» y buscó refugió en la poesía, y cómo en 2006 abandonó su segunda banda, Los Trogloditas, porque pensó que «había terminado ese ciclo».

El rockero barcelonés reclamó la libertad en la creación cultural y aseguró que «hay una campaña organizada a favor de la piratería». «Las compañías de discos no han perdido dinero; se han reinventado». Destacó lo importante que es rodearse de los mejores y cómo él lo ha hecho en su trabajo. «Siempre hay que procurar ser el peor de tu equipo» y estar abierto a la innovación. Algo fundamental para las personas, pero también para las sociedades. «Bilbao tiene que entrar en una segunda transformación y pasar de ser una ciudad amable a ser una ciudad inteligente, entrar en las redes de la creatividad y el conocimiento», concluyó Areso. La innovación nunca acaba.