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La tala «salvaje» de un bosque en Abanto, impune por un error de la Diputación

La parcela que fue talada de manera total está hoy plantada de eucaliptos y se ubica muy cerca del barrio de Triano. /Fernando Gómez
La parcela que fue talada de manera total está hoy plantada de eucaliptos y se ubica muy cerca del barrio de Triano. / Fernando Gómez

Los jueces anulan una multa de 52.300 euros a la maderera que cortó 3.000 árboles porque la institución foral aportó tarde el acta de inspección

Josu García
JOSU GARCÍA

En enero de 2016, un bosque autóctono de 3.000 avellanos, saucos y alisos fue arrasado en el barrio El Cerrillo de Abanto. Entre los árboles talados hubo varios ejemplares centenarios y los cauces de dos arroyos quedaron colapsados por la madera caída. El grupo independiente Indaz dio la voz de alarma. La Diputación constató que la matarrasa se había ejecutado sin ningún tipo de autorización. Tampoco había licencia para abrir 1,2 kilómetros de istas ni para actuar en 1,5 hectáreas de terreno que iba a ser repoblado. El permiso otorgado sólo contemplaba la corta de 530 pinos y 45 eucaplitos. Cuatro semanas más tarde de conocerse la noticia, la diputada de Medio Natural, Elena Unzueta, compareció ante las Juntas Generales para dar explicaciones. No ocultó su disgusto e informó de que una compañía forestal cántabra había sido multada por haber actuado al margen de la normativa. El castigo rondaba los 60.000 euros.

 

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