El BEC sube hasta el cielo en moto

El BEC sube hasta el cielo en moto
Jordi Alemany

Cinco mil espectadores vibran con las acrobacias de la tercera prueba del mundial de X-Trial, en la que se impone Toni Bou

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

La consigna del Bilbao Exhibition Center (BEC) tuvo trabajo extra. A los pabellones no se puede acceder con casco de moto. Y, claro, unos cuantos de los casi 5.000 espectadores que se juntaron para asistir a la tercera prueba del Mundial de X-Trial vinieron en moto. Era lo suyo. Y tuvieron que depositar los cascos en la consigna.

Ya dentro, por momentos, los pilotos parecían colgados del techo. Un hilo invisible los mantenía a flote sobre obstáculos imposibles. Los asistentes del BEC abrieron la boca ante esa danza aérea. Nueve locos se columpiaban sobre cubos y toneles, se detenían en seco, en puro equilibrio, y aceleraban para volar hasta la cima de estructuras que superaban los dos metros de altura. El público, claro, se fijó sobre todo en Jaime Busto, que es de Gorliz y que, según augura Toni Bou, el dominador del circuito, será su sucesor. Busto, que aún es un debutante, acabó tercero. Ganó el esperado, el catalán Toni Bou, que batió a su gran rival, Adam Raga, y se coloca al frente de la clasificación mundial. Ya tiene doce títulos 'indoor' y, por lo viso en el BEC en esta prueba en la que colaboraba EL CORREO, aprieta el acelerador directo hacia uno más.

La velada tuvo un inicio de discoteca. Música, volumen, rayos de luces y ruido. Los espectadores hacían reserva de palomitas. Iban como al cine, a ver una película de suspense. De escalofríos. En la trastienda del escenario, los nueve pilotos callaban. Concentrados. El 'speaker' les reclamó. A los focos. Bou, Raga, Busto, Gelabert, Fajardo, Marceli, Haga, Petrella y Bincaz. La élite de los funambulistas del trial. Eran nueve, dos menos que los trabajadores de la construcción que aparecen colgados de esa famosa fotografía en blanco y negro titulada 'Almuerzo sobre un rascacielos'. En la imagen que llena desde 1932 tantos cuadros, se les ve sentados comiendo sobre una viga que cuelga del andamiaje del Rockefeller Center de Nueva York. A algo así se dedican los pilotos de X-Trial, que son también una especie voladora.

Lo que al público le parecía tan peligroso, para ellos es solo trabajo cotidiano. La soprano Miren de Miguel les recibió con un aurresku. Y enseguida el noruego Haga, apenas un adolescente, se enfrentó a los cinco primeros obstáculos. Ahí, la grada se dio cuenta de la dificultad. Si el piloto pone un pie para apoyarse o toca con el cárter -la parte que protege el bajo del motor- alguna estructura, penaliza con un punto. Y si no logra superar la zona, comete un 'fiasco'. Eso le cuesta cinco puntos. Haga sólo fue capaz de pasar uno de los cinco tramos. Los obstáculos, que combinan formas cúbicas y cilíndricas, parecían infranqueables. Y no. Ya se encargaron los siguientes participantes de demostrarlo.

En la primera ronda quedaron eliminados tres: Haga, Petrella y Marcelli. Los favoritos marcaban su territorio. El vizcaíno Jaime Busto seguía en liza. Fue campeón de mundo junior en 2014. Está predestinado. En su árbol genealógico hay muchas motos, las de su abuelo y las de su padre. Él se subió a la primera con tres años. Ahí sigue. Compite desde los seis. Tiene 21 y el BEC se rindió a su talento. El piloto de Gorliz superó el primer corte y regresó con su moto a la zona oculta del pabellón, tras las bambalinas. Tocaba descanso. El público echó un trago y alguno tiró de 'bokata'. Noche de sábado. Las motos son divertidas. Miren de Miguel entretuvo la espera con el 'vincero' de Turandot y el 'Still Loving You' de 'Scorpions'. Un poco de todo.

En la trastienda, los pilotos hablaban con sus 'mochileros', que son los auxiliares que les marcan cada salto, les indican dónde apoyar la rueda, les agarran si pierden el equilibrio... Sus ángeles de la guarda. Tras la música regresó el vértigo. Las águilas volvían a rugir. Más obstáculos. Más difícil todavía. Dos grupos de tres. El vencedor de cada grupo iba a la final y el segundo, a la lucha por el tercer puesto. Busto se clasificó para pelear por el bronce contra el francés Bincaz. No pudo con él. Pero se llevó el aplauso más intenso de la noche. «¡Con este público tenía que darlo todo! Espero volver el año que viene», agradeció. La final fue cosa de Bou y Raga, los dos mejores. Dos ardillas. Duelo en seis obstáculos.

El BEC olía a gasolina estrujada. La niebla la ponían los tubos de escape. Ruido. Bou no perdonó. Al último tramo llegó con sólo dos puntos de ventaja, pero ni se inmutó. Voló sobre los cubos, la cajas y los triángulos para llevarse esta tercera prueba del mundial 'indoor' de X-Trial. Subió hasta el cielo del BEC y recogió el premio.