La solidaridad se da cita en la Universidad de Deusto

Jornadas del Voluntariado en la Universidad de Deusto. /Luis Ángel Gómez
Jornadas del Voluntariado en la Universidad de Deusto. / Luis Ángel Gómez

Más de 65 organizaciones se reunieron ayer en la V Feria del Voluntariado

OLATZ HERNÁNDEZ

Youssef El Hantali, llegó a Bilbao hace nueve meses. Salió de Marruecos con apenas 20 años, impulsado por el sueño de conseguir un trabajo como abogado. Gracias a la ayuda del grupo Lagun Artean pronto conseguirá el graduado en castellano y estará más cerca de conseguir su objetivo. «Me dieron clases y tienen albergues y centros de día. Vine porque aquí hay oportunidades, en mi país solo viven bien los ricos», explicaba. Lagun Artean era ayer una de las más de 65 organizaciones que se dieron cita en la Universidad de Deusto en la V Feria del Voluntariado.

Esta organización surgió hace 38 años en la Parroquia de San Felicísimo de Deusto. «Empezamos en un pequeño chiringuito cedido por la parroquia, donde acogíamos a gente que veíamos en la calle», relató uno de sus fundadores. Hoy en día cuentan con 32 camas y la ayuda de más de treinta trabajadores sociales que evalúan la situación de cada persona que llega. «Ofrecemos clases y ayudamos a integrarlos en la sociedad. Necesitamos voluntarios que nos ayuden a enseñar castellano».

«Siempre quise ser voluntario»

La feria era un espacio donde confluían el ambiente universitario y la solidaridad. Muchos estudiantes se paraban frente al lugar que ocupaba la Fundación Vicente Ferrer. «Siempre quise ser voluntario, pero trabajaba y nunca tenía tiempo», reconocía Jenaro Iglesias. Cuando se jubiló, hace 11 años, decidió sumarse a la fundación: «Ferrer fue un gran hombre al que siempre había admirado». Ahora se dedica a dar charlas de sensibilización en colegios. También ha viajado varias veces a India «una experiencia muy enriquecedora».

Junto a ellos estaba el stand de Bidesari, que acompaña a personas en centros penitenciarios y cuando salen en libertad. «Llevo una semana y la verdad es que es un golpe de realidad. Es muy bonito porque rompe todos los prejuicios y estigmas que puedas tener», aseguró Miriam Modrego, que realiza con ellos sus prácticas de educación social. Cerca de allí, Mikel Hueso explicaba a los alumnos los proyectos que lleva a cabo Gorabide: «Buscamos voluntarios que quieran dedicar parte de su tiempo libre a estar con personas con discapacidad». Él lo ha vivido en su propia casa, con su aita: «Se trata de dar los apoyos necesarios, pero también dejarles hacer, que sean autónomos», apuntó.

Con tanta oferta, los estudiantes parecían abrumados. Maddalen Bilbao y Leire Goiriena paraban en cada puesto con mucho interés. «Todavía no he sido voluntaria, pero tengo muchas ganas. Es algo que siempre me ha interesado», reconocía Leire. Maddalen, en cambio, ya lleva tiempo como voluntaria «en el Banco de Alimentos y también como monitora de tiempo libre. Me hace sentir mejor persona».

El Equipo de Intervención Socioeducativa de Leioa también estaba presente en la feria. «Buscamos voluntarios que trabajen con niños de 5 a 17 años de familias en situación de vulnerabilidad», apuntó Beatriz Ortiz. Su objetivo es generar hábitos de estudio entre los más jóvenes. «Llevo 11 años trabajando con ellos, 5 de ellos de voluntaria. Es algo que te da mucho crecimiento personal, pero tiene que salir de dentro de cada uno, debe haber una inquietud», explicó.