Los socorristas de las piscinas de Bilbao piden refuerzos por estar «desbordados»

Un grupo de niños se lo pasa en grande en las piscinas de Txurdinaga./FERNANDO GÓMEZ
Un grupo de niños se lo pasa en grande en las piscinas de Txurdinaga. / FERNANDO GÓMEZ

En junio y julio hubo un vigilante menos que el año pasado en Rekalde y Artxanda, pero este mes cuentan con más apoyos puntuales

Eva Molano
EVA MOLANO

Las piscinas exteriores de Txurdinaga, Artxanda y Rekalde pueden acoger hasta a 5.840 personas en total, según el último informe de Protección Civil - que redujo en 319 el aforo de las últimas instalaciones- pero el número máximo de socorristas que ha habido este verano trabajando de forma simultánea en todas ellas es de 10. ¿Son suficientes? Ellos creen que no, dicen estar «desbordados» por todas las responsabilidades que tienen encomendadas, especialmente los días de calor, y piden refuerzos para prestar una mejor atención. En realidad, la Autoridad Sanitaria, dependiente del Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento, fija el número de vigilantes que debe haber.

Los representantes de LAB de Guedan, la empresa que gestiona los polideportivos de Bilbao, han denunciado la situación ante este organismo municipal. Sobre todo, porque desde el verano pasado Bilbao Kirolak permite que los niños que van a cumplir 12 años puedan ir solos al recinto. El consejo de administración del instituto tomó la decisión por unanimidad para fomentar el ocio saludable de los preadolescentes, pero en la práctica ha supuesto que los socorristas, además de realizar el conteo manual del aforo, tres análisis diarios de la calidad del agua, curas de botiquín o atenciones por todo el recinto, entre otras labores, deban tener «mil ojos», según subrayan. «Con 11 años, no todos tienen la responsabilidad necesaria para ir solos a la piscina», esgrimen.

Por ello, la Autoridad Sanitaria ya decretó el año pasado que cada pileta debía estar controlada por al menos dos socorristas por turno y por tres si se superaba el 75% del aforo. Y el Ayuntamiento cumple con este precepto, aunque se ha «producido un recorte de la plantilla de socorristas de facto» respecto al año pasado. «Podíamos estar menos aún si no llegamos a denunciar y se establecen esos mínimos», apuntan los trabajadores.

Redistribución

En junio y julio de 2017, había dos socorristas a las mañanas y tres a las tardes en todas las piscinas exteriores de Bilbao. Cuando se preveían olas de calor, Bilbao Kirolak enviaba un cuarto profesional a todas las instalaciones. Pero el pasado junio y julio solo ha habido dos por turno en Rekalde y en Artxanda, y se ha contratado a un tercero las tardes calurosas, confirma el Ayuntamiento. Excepto en Txurdinaga, que ha seguido igual.

Protección contra los «usuarios conflictivos»

Los socorristas también deben lidiar con los «actos incívicos» de los usuarios en Txurdinaga y sobre todo, en Rekalde. Piden que «Bilbao Kirolak tome cartas en el asunto» ya que los que ponen en riesgo su «pellejo» son los trabajadores. Hay «usuarios conflictivos» que se bañan con ropa o que fuman haciendo caso omiso a sus indicaciones y enfrentándose a los propios empleados cuando se lo recriminan. Incluso les «amenzan». Son conductas que atentan contra la normativa pero que tampoco se consideran «policialmente importantes». En julio, un padre que estaba con su hijo pequeño pilló a dos individuos «hurgando» en sus cosas y se enfrentó a ellos, siendo agredido en Rekalde. «Pero al día siguiente, esas personas seguían disfrutando del recinto», indicaron. En estos casos, los trabajadores pueden llamar a la Policía Municipal y a la Ertzaintza, cuerpos que este año ya han sido requeridos «varias veces». El protocolo permite retirar el carné de abonado a esta clase de usuarios, aunque en la práctica, nada les impide acceder al día siguiente con una entrada. Los empleados de los accesos van rotando y no tienen por qué saber quiénes son. «En estos casos se llama a la Policía. Pero desgraciadamente, siempre va a haber comportamientos indebidos», indica Agirregoitia.

Según el Consistorio, se ha producido una «variación y redistribución» de los refuerzos, ya que el pasado agosto las piscinas solo contaban con dos vigilantes por turno, mientras que este mes, un tercer socorrista acude de apoyo a cada instalación en días puntuales. Y es que cada vez son espacios más utilizados en meses antes «flojos», sobre todo en el caso de Artxanda.

«Este año, ha habido por primera vez un vigilante de seguridad y un auxiliar en la entrada de cada instalación en días de calor», asegura la concejala de Juventud y Deporte, Ohiane Agirregoitia, que considera que es la distribución de recursos más adecuada, aunque «como cada año, se reevaluará tras la temporada porque estamos abiertos a introducir las mejoras necesarias». El pasado lunes, el día más caluroso, la hora punta en Txurdinaga fue a las 19.00 horas, cuando el vaso estaba al 76%, con 570 personas en el agua. En Rekalde, el pico fue algo antes, con 409 nadadores. «Hay que vigilar a cientos de personas -explican los socorristas-. A las mañanas de julio, dos veces por semana, venían entre 200 y 300 niños de los 'udalekus' que se sumaban a los usuarios que estaban, casi completando el aforo en Rekalde, y solo estabamos dos», explica una de las profesionales. Los empleados también piden tornos para contabilizar de forma más efectiva a las personas que accedan al interior de las piscinas.

 

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