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El contacto con el agua ayuda a los bebés a que controlen su respiración,entre otros beneficios.
El contacto con el agua ayuda a los bebés a que controlen su respiración,entre otros beneficios. / Óscar Chamorro

Bebés al agua

  • PEDIATRÍA

  • La matronatación, una disciplina pensada para que los padres y sus hijos la practiquen juntos, mejora la coordinación y sociabilidad de los niños, a quienes las piscinas especializadas en la materia recuerdan a su estancia en el útero

Bebés al agua! Así de sencillo. En esto, al menos esencialmente, consiste la matronatación, una actividad acuática pensada para niños de entre dos y 24 meses. Su objetivo es familiarizar a los bebés con el medio acuático sin separarles en ningún momento de los padres, que también tienen una participación activa en los ejercicios a realizar.

Desde muy pequeños, los bebés pueden empezar a tener contacto con el agua. Esto ayuda a que controlen la respiración, aprendan a flotar, descubran su cuerpo e investiguen por sí mismos, además de establecer un trato estimulante con sus padres. La matronatación es por ello definida, más que como un deporte, como una práctica afectiva, recreativa, placentera y estimulante. Este tipo de natación, pensada exclusivamente para bebés, es la primera experiencia acuática extrauterina que vivirán los pequeños, ‘acostumbrados’ a flotar en el vientre de la madre, donde el líquido amniótico rodea y amortigua al embrión y al feto durante la gestación.

Las clases de matronatación se imparten tanto en piscinas municipales como privadas, pero existen características especiales que deben tener las instalaciones que ofrezcan esta actividad. Mantener la temperatura del agua en 32º aproximadamente es un punto básico. También es importante que el nivel de cloración sea la mitad del habitual y si la piscina es de agua salada y por lo tanto no hay necesidad de añadir cloro, mucho mejor. Por último, los vestuarios deben estar climatizados y cerca de la piscina para evitar cambios bruscos de temperatura. «Lo ideal es contar con una piscina de agua salada. Eso te permite acoger bebés de dos o tres meses, edad idónea para comenzar la estimulación temprana en el agua», explica Soraya Arranz, directora de BeWater, empresa especializada en matronatación.

Esta actividad nada tiene que ver con lo que popularmente conocemos como natación. El periodo en el que los niños comienzan a nadar se estima entre los cuatro y los cinco años, y antes de esa edad son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir movimientos propios de la natación.

La matronatación cada vez está más de moda en nuestro país, aunque en otros como Estados Unidos y el norte de Europa van por delante, al estar mucho más normalizado. «La buena noticia es que funciona y en cuanto la gente lo prueba y experimenta sus beneficios les encanta. Además, suelen ser personajes famosos los pioneros en practicar este tipo de actividades, lo que supone una importante vía de difusión para el resto de la sociedad», indica Arranz.

Implicación paterna

Si se piensa acudir a estas clases, el trabajo previo de los padres es fundamental. Cuando se baña al bebé en casa la temperatura suele ser mayor, por lo tanto antes de asistir a la piscina es conveniente ir reduciendo poco a poco la temperatura del agua en la bañera de casa para que el bebé no se exponga a cambios bruscos. A los cursos de matronatación acuden habitualmente tanto madres como padres, «en nuestro centro también utilizamos el término ‘patronatación’ porque son numerosos los papás que vienen a disfrutar de la experiencia, ya sea solos con su bebé o junto a la mamá», explica la directora del citado centro.

Las clases están articuladas para la adaptación al agua y el desarrollo de ejercicios. «El objetivo es estimular al bebé en el agua, de hecho está demostrado que los que hacen matronatación son más listos y reaccionan mejor ante los protocolos educativos, así como al aprender un segundo idioma. Y por supuesto aprenden antes a nadar», matiza Arranz. A través del juego, realizando diferentes ejercicios con o sin material de piscina, se pretende que los niños superen el miedo, disfruten y les sea más fácil aprender a nadar. Se busca que la actividad sea placentera, para ellos el entorno acuático que les rodea debe simular el interior del vientre materno.

En cuanto a duración de las sesiones, éstas varían según el centro. Así en centros como el citado la duración de cada una es de media hora, ya que los bebés hacen un esfuerzo significativo durante ese tiempo. Y aunque la demanda de matronatación sube en verano, esta puede llevarse a cabo en cualquier mes del año y siempre es interesante.

Propiedades de la matronatación

La matronatación mejora el desarrollo psicomotor, ofreciendo al bebé mayor libertad de movimientos, aumentando la sensibilidad y mejorando la coordinación. Como aún no tiene la capacidad de andar encuentra en el agua la posibilidad de desplazarse libremente.

Esta disciplina también fortalece el sistema cardiorrespiratorio, el corazón y los pulmones. Además, aumenta la relajación del bebé, por lo que duerme más horas seguidas.

Otra ventaja es que aprende y desarrolla habilidades de supervivencia en el agua y ve estimulada su capacidad de juego, lo que repercute en aprendizajes futuros.

La matronatación ayuda al sistema inmunológico y la seguridad del pequeño y fortalece la relación afectiva cognitiva entre bebé-mamá-papá, compartiendo situaciones ricas y profundas que generan reacciones instintivas que ayudan al conocimiento mutuo.

En cuanto al coeficiente intelectual, los bebés que practican natación durante los dos primeros años de su vida desarrollan una percepción mayor del mundo que les rodea, son más creativos y observadores.

Socialmente, la convivencia en la piscina con otros niños les ayudará a relacionarse mejor, además de aprender a compartir y realizar actividades junto a otros.

En caso de desarrollar la actividad en piscinas de agua salada, sus propiedades evitan la dermatitis y la ganancia de flotabilidad por la sal facilita el aprendizaje de los movimientos de natación. En este caso son recomendables las inmersiones, ya que hacen el efecto del suero fisiológico: limpian la mucosidad del bebé y así se evitan posibles infecciones.