El Correo
¿Seguiría fumando de una ‘cajetilla blanca’?

¿Seguiría fumando de una ‘cajetilla blanca’?

  • tabaquismo

  • El empaquetado genérico se impuso en Australia en 2012 y ha tenido éxito en la disminución del consumo de cigarrillos entre los más jóvenes. Varios países europeos, entre los que no se encuentra España, estudian aplicar la medida

En España, se ha abierto recientemente un debate en torno al tabaco: si es eficaz o no una nueva medida para ayudar a disminuir su consumo, que ya se aplicó en Australia -con una polémica que incluso llegó a la Corte Suprema de aquel país-, que consiste en el empaquetado genérico, o Plain Packaging: las cajetillas del mismo color, sin logos, que podría llegar a tener un gran impacto, con una pérdida de 30% en ventas el primer año, y un porcentaje similar por cada año hasta 2020. Para el mercado australiano significaba casi mil millones de cigarrillos. Desde que entró en vigor la medida en diciembre de 2012, junto a otras como el aumento del precio y una campaña antitabaco, se estima que el empaquetado genérico ha dado buenos resultados, que deben valorarse también a lo largo de los años. Según una encuesta pública, citada en el reporte ‘Removing the emperor`s clothes. Australia an tobacco plain packaging’, de Simon Chapman y Becky Freeman, el consumo de tabaco se redujo de 15,1 a 12,8% en mayores de 14 años que fumaban a diario, y entre los menores disminuyó un 5%. Incluso la industria tabacalera reconoció, en declaraciones de abril de 2013, que la reducción existía, y la cifraron entre el 2% y el 3%.

¿A quién beneficia más?

«Es una buena medida disuasoria dirigida a los más jóvenes y a los no fumadores, que debe complementarse con otras, como se hizo en Australia», asegura el doctor Francisco Rodríguez Lozano, presidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo. «Los jóvenes son muy influenciables por el aspecto visual y el producto se hace menos atractivo, más si le subes los precios. En los fumadores, sin embargo, la adición es tan grande que la eficacia será menor».

Las cajetillas no serían completamente blancas. En Australia, por ejemplo, son verdes. Mostrarían la marca del producto con el mismo tipo de letra, pero sin colores ni logos que crean el atractivo visual y con un 75% de la superficie con advertencias sanitarias. Esta medida ya se discute en otros países de la Unión Europea. Cuando comenzó el debate, nueve países se opusieron, con España a la cabeza, Rumanía, Eslovaquia, Bulgaria, República Checa, Italia, Portugal, Italia y Grecia. No obstante, avanza en otras naciones. El primero que aplicará la medida será Irlanda, el año que viene, luego de ser aprobada por el Parlamento, mientras que en Reino Unido, Francia y Finlandia han informado su intención de introducirla también.

El modelo español

«España estuvo a la cabeza en prevención de tabaquismo en Europa, y las leyes que implementó fueron copiadas en otros países europeos», dice el doctor Rodríguez Lozano. «Pero ahora se está quedando en la cola, a pesar de tener una tasa de consumo de tabaco en los jóvenes del 30%, poniendo pegas para que otros países implementen medidas. Aquí el Ministerio de Sanidad está completamente de acuerdo con nosotros, los médicos, que queremos mejorar la salud de la población. Pero el gobierno no está por la labor, a pesar de que la mitad de los que fuman se mueren por enfermedades directamente relacionadas con el consumo del tabaco. Se oponen los ministerios de Industria, Comercio y Agricultura. Pero la salud está por encima de cualquier interés económico. Sería impensable que se aprobara un producto a partir del tabaco si se inventase hoy. Los gobiernos deberían ser más responsables».

¿Puede llegar a implementarse el Plain Packaging en España? Para responder, el doctor Rodríguez Lozano recuerda que hace muy poco tiempo era impensable que se prohibiera fumar en espacios cerrados, y se negaba que el tabaquismo pasivo produjera cáncer y muchas más enfermedades. En 2005 se hizo la primera ley, que todavía permitía fumar en bares, pero cinco años después se logró que estos lugares fueran espacios sin humo. «Tiempo al tiempo, esta medida va a generalizarse», vaticina. «Cuando veamos los resultados de su implantación en otro países, todos los demás iremos detrás, aunque la industria del tabaco dé la batalla».

Más acciones

En España, el 24,9% de la población es fumadora y, con las medidas más recientes, comienza a disminuir el consumo, gracias a haber sacado el tabaco del espacio común y lograr que la población sea consciente del daño que causa. «Quienes más cuesta que dejen de fumar son las mujeres, sin estudios o con estudios muy básicos», refiere el doctor Rodríguez Lozano.

«La industria sabe que es un mercado fiel y cada vez más diseña campañas dirigidas a las mujeres. Por primera vez el cáncer de pulmón es mayor que el de mama. Hace falta continuar tratando al que necesita ayuda médica y farmacológica para dejar de fumar, pues estos tratamientos se han interrumpido debido a que las comunidades autónomas han dejado de financiarlos, al igual que las campañas en educación sanitaria de prevención. Al final es una cuestión de sentido común: cuesta más tratar las enfermedades que produce el consumo de tabaco en el sistema público de salud que promover que la gente deje de fumar con tratamientos eficaces».