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En la imagen, José María Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts.
En la imagen, José María Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts. / Alberto Ferreras (Colpisa)

Luz verde a los ejes para la nueva pirámide de la alimentación

  • nutrición

  • Balance enérgético, equilibrio emocional, actividad física y una cocina más saludable serán los cuatro nuevos criterios fundamentales

La antigua pirámide nutricional será modificada según los cuatro nuevos criterios que los expertos consideran como los más importantes para mantener una dieta sana y equilibrada, con el fin de antener a raya la creciente tasa de obesidad y sobrepeso.

Así el balance energético, la búsqueda del equilibrio emocional, la práctica de actividad física diaria y la puesta en práctica de técnicas culinarias más saludables serán los cuatro ejes fundamentales propuestos por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) a lo largo de este año.

De este modo lo ha plasmado el profesor Javier Aranceta, presidente del Comité Científico de la SENC y vicepresidente de la Academia Española de Nutrición y de la Real Academia de Medicina del País Vasco, durante la sesión científica 'Guías alimentarias, equilibrio nutricional y balance energético' celebrada en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) y que ha contado con la colaboración de Coca-Cola en España.

«A lo largo de los últimos 25 años la Pirámide de la Alimentación ha tenido tres revisiones para adaptarse tanto a la evidencia científica como a los cambios en los distintos grupos de población. La elección de los alimentos es, sin duda, una materia compleja en la que entran a formar parte varios aspectos, tanto biológicos, como pulsiones instintivas, palatabilidad, nivel de educación sanitaria, comodidad e incluso la capacitación culinaria de cada persona», explica el profesor Aranceta.

Nueva revisión

La nueva revisión que prepara la SENC incorpora conceptos novedosos como sostenibilidad, convivialidad o alimentación confortable, variada, moderada y equilibrada en el marco de unos estilos de vida saludables. «Además, se ha insistido en la promoción de frutas, verduras y hortalizas de temporada en nuestra dieta diaria, pero también se hace hincapié en reforzar la presencia de legumbres, cereales de grano entero, frutos secos sin sal, aceite de oliva virgen extra, pescados de temporada, lácteos bajos en grasa y carnes magras, además de contar con un perfil de hidratación suficiente y adecuado», agrega el experto.

Estas recomendaciones han sido diseñadas con el objetivo de mejorar el nivel de salud de la mayor parte de la población.

«La actualización de la Pirámide de la Alimentación Saludable de la SENC supone disponer de una herramienta útil en las acciones de planificación nutricional, educación para la salud, programas de intervención nutricional e incluso en la formulación e información nutricional de productos por parte de la industria alimentaria», subraya el profesor Lluìs Serra Majem, presidente de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación.

Alimentación personalizada

«Aunque la importancia de la nutrición ha sido evidente en toda la evolución del ser humano, no ha sido hasta el siglo pasado cuando instituciones médicas y científicas, así como los gobiernos han decidido crear guías dietéticas para informar a la población de las pautas alimentarias más adecuadas, que han ido variando con el avance de la ciencia», subraya el profesor José María Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts.

Durante los últimos años se ha incrementado la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas relacionadas con una nutrición inadecuada, pero también debidas al aumento de la esperanza de vida. «Este hecho, unido a que cada persona responde de forma diferente a los alimentos consumidos pone sobre la mesa que la clave de esta variabilidad está en nuestro genoma y que su estudio nos proporcionará la posibilidad de predecir el riesgo de enfermedad», incide el profesor Ordovás.

En este sentido, concluye Ordovás, «es de esperar que el uso de la nutrigenética sea capaz de poner orden en el caos sobre qué alimentos son más o menos buenos para la salud, puesto que se dispondrá de una base científica con la que poder identificar qué alimentos y pautas son idóneos para cada individuo».