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El uso de anticonceptivos y la frecuencia de relaciones sexuales facilita la aparición de infecciones urinarias.

Consejos para prevenir la cistitis

  • urología

  • Una de cada cuatro mujeres sufre algún episodio de cistitis al año y un 7% más de uno

Las relaciones sexuales multiplican el riesgo de cistitis de repetición, según un informe del Centro de Información de la Cistitis, que contempla recomendaciones preventivas. De hecho, y según la encuesta efectuada por este centro, la mitad de la población vincula las infecciones urinarias con la práctica sexual, y son las mujeres de entre 20 y 40 años quienes más lo relacionan (55%). Una de cada cuatro mujeres sufre algún episodio de cistitis al año y un 7% más de uno.

«Las mujeres sexualmente activas son las más proclives a sufrir cistitis de repetición, y es frecuente que aparezcan episodios tras el coito, lo que antes se conocía como cistitis de luna de miel», explica el doctor Manuel Fernández Arjona, urólogo del Instituto de Medicina Sexual y miembro del Centro de Información de la Cistitis.

«El coito, sobre todo si es repetido o intenso, puede provocar una inflamación de la mucosa, que vuelve la uretra más vulnerable a las infecciones», añade el experto.

Prácticas sexuales con más riesgo

Por otro lado, algunas prácticas sexuales incrementan el riesgo de infección urinaria, al poner en contacto bacterias de la zona anal con la uretra, explica el doctor Fernández Arjona. Por ello, las mujeres sexualmente activas «deben tener especial atención a la higiene para que no haya transmisión de bacterias», advierte.

De hecho, la página web del Centro de Información de la Cistitis www.cistitisderepeticion.com recibe el mayor número de consultas relacionadas con el sexo los lunes, «lo que puede estar relacionado, a su vez, con el mayor número de relaciones sexuales durante los fines de semana», observa.

A su vez, los episodios de cistitis pueden perjudicar las relaciones sexuales, según 8 de cada 10 encuestados por el Centro de Información de la Cistitis. «Los síntomas como el picor, el escozor o la urgencia miccional perjudican la calidad de las relaciones y ocasionan una pérdida de la libido», asegura el urólogo.

Decálogo de prevención

1.La higiene íntima es muy importante para prevenir determinadas infecciones pero se debe tener cuidado con el exceso de limpieza y con los productos que se utilicen. Esta limpieza ha de realizarse antes y después de mantener relaciones sexuales para impedir el traspaso de bacterias.

El uso de un jabón neutro y agua, así como un correcto secado deben ser suficientes. Es importante lavarse de delante hacia atrás, para evitar la contaminación y secar en la misma dirección. Además, es mejor usar la ducha en lugar del baño y no realizar duchas vaginales.

Del mismo modo, es fundamental que, después de orinar, la limpieza se haga de adelante hacia atrás, pues si se hace al revés se corre el riesgo de desarrollar infección o agravarla.

2. Es importante orinar antes y después del acto sexual, aunque no se tengan apenas ganas, porque así se elimina cualquier germen que pueda estar presente en la vagina y se impide su ascenso a la vejiga.

3. Conviene prestar especial atención a la ropa interior, pues si es demasiado ajustada o de un tejido no transpirable puede provocar una subida de la temperatura y de la humedad de la zona, dos factores que propician la acumulación de bacterias.

4. Los anticonceptivos orales a base de hormonas provocan cambios en el ciclo menstrual y alteraciones de la mucosa vesical que pueden facilitar el desarrollo de infecciones. El uso del diafragma también puede suponer un factor de riesgo dado que presiona la uretra y dificulta el vaciado de la vejiga. Por su parte, también existen preservativos que pueden provocar esos cambios que propician su aparición.

5. Un desequilibrio hormonal, como el que sucede durante el embarazo o la menopausia, puede hacer más sensibles y frágiles las mucosas vaginales y uretrales y, al mismo tiempo, romper el equilibrio de la flora vaginal, normalmente inofensivo.

6. Si la lubricación de la mujer es insuficiente la piel de la vagina se puede irritar o sufrir pequeñas abrasiones, lo que fomenta el crecimiento de bacterias. En estos casos y, sobre todo si se mantienen relaciones sexuales durante períodos prolongados, conviene utilizar un lubricante adicional, preferiblemente de componentes naturales, para proteger o prevenir la irritación de la uretra durante el coito.

Sin embargo, conviene limitar el uso de espermicidas que puede incrementar el crecimiento de bacterias en la vagina y también el de condones lubricados ya que pueden causar irritación.

7. Las mujeres que sufren episodios repetidos de cistitis deben tener especial cuidado a la hora de mantener relaciones sexuales frecuentes puesto que éstas pueden favorecer su desarrollo. Es conveniente limitar la práctica a una vez cada pocos días.

8. La penetración anal también puede incrementar ese riesgo debido a la cantidad de gérmenes que anidan en el recto, por lo que se recomienda siempre practicarla con preservativo.

9. La deshidratación es uno de los principales desencadenantes de infecciones urinarias por lo que es importante ingerir, al menos, un litro y medio de agua al día, para eliminar más rápido las bacterias del aparato urinario. Al mismo tiempo, se deben evitar excitantes (alcohol, cafeína y tabaco) y bebidas carbonatadas.

10. La alimentación también puede resultar clave a la hora de prevenir la cistitis. Se debe seguir una dieta equilibrada que incluya todo tipo de nutrientes. Una ingesta diaria de frutas y verduras ayuda a depurar el organismo. También hay que tener en cuenta el aporte de cereales y productos integrales y la eliminación de comidas preparadas, azucares refinados y grasas.

El arándano rojo americano, fruto de la planta Vacciniun macrocarpon, es conocido por sus propiedades antibacterianas y sus beneficios sobre el mantenimiento de la salud de las vías urinarias gracias a su contenido en proantocianidinas (PAC). Para alcanzar el máximo de eficacia debe estar en forma de preparado farmacéutico estandarizado.

Las proantocianidinas (PAC) son un grupo de compuestos polifenólicos presentes en la mayoría de plantas, especialmente en algunos frutos. Son las de tipo A las que se relacionan con la actividad antiadhesiva y que disminuyen la adherencia de las fimbrias (cilios) de la Escherichia coli a las paredes de las vías urinarias. Cuanta más cantidad de proantocianidinas tenga el preparado farmcéutico de arándano rojo americano mayor capacidad antiadhesiva tendrá.

Las investigaciones muestran que tomar este fruto puede ayudar a prevenir las infecciones urinarias recurrentes y demuestran su utilidad y eficacia en la salud y bienestar urinario. A diferencia de los antibióticos, el arándano rojo americano está exento de efectos secundarios de consideración y puede tomarse durante periodos prolongados, tanto como prevención como tratamiento, en combinación con estos medicamentos, incluso pueden utilizarse en el embarazo.