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Las madres de niños con fibrosis quística, en riesgo de sufrir depresión

Las madres de niños con fibrosis quística, en riesgo de sufrir depresión

  • IIS La Fe

  • Un estudio recomienda implementar un cribado rutinario y estandarizado anual para depresión y ansiedad tanto en pacientes con fibrosis quística, como en sus cuidadores

Los cuidadores de pacientes con fibrosis quística, principalmente las madres de los enfermos, tienen una elevada prevalencia de depresión y ansiedad, según un estudio internacional en el que han participado nueve países y en el que ha colaborado el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe. Estos síntomas de los cuidadores repercuten también en la calidad de vida de los enfermos, pues provocan estrategias negativas de afrontamiento de esta enfermedad crónica y hereditaria que provoca la obstrucción e infección de prácticamente todos los órganos.

“Los pacientes cuyos cuidadores sufren depresión o ansiedad tienen más síntomas, sufren una disminución de los cambios en la calidad de vida relacionada con la salud y de la satisfacción con la vida, todo ello influye negativamente en la supervivencia”, afirma la doctora Amparo Solé, del grupo acreditado de Infección Grave del IIS La Fe, que ha participado en este estudio junto a investigadores de Alemania, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Suecia, Turquía e Italia, además de la universidad de Miami y de Hospital de Boston en Estados Unidos.

Cribado rutinario

La investigación, publicada en la revista Thorax, comprueba que hay más prevalencia de ansiedad que de depresión y que los padres y madres de pacientes las sufren más cuando sus hijos que la padecen tienen entre 0 y 12 años. Cuando afecta también al paciente, la depresión es mayor en los adultos que en los adolescentes, lo que disminuye la calidad de vida, independientemente de la función pulmonar. Los investigadores recomiendan implementar un cribado rutinario y estandarizado anual para depresión y ansiedad tanto en pacientes con fibrosis quística, como en sus cuidadores. Y, en caso de confirmarse el diagnóstico, ofrecer un tratamiento con medicación, psicoterapia, psiquiatría o psicología.

El tratamiento de la fibrosis quística depende en gran parte de los cuidadores, pues los pacientes necesitan cuidado permanente y continua terapia, lo que requiere mucho tiempo personal y familiar, así como recursos sanitarios, por las complicaciones pulmonares y digestivas que se derivan de su padecimiento. Se calcula que, en promedio, un afectado con fibrosis quística necesita dos horas para realizar fisioterapia respiratoria dos a tres veces al día y sus tratamientos nebulizados (broncodilatadores, expectorantes y antibióticos), una responsabilidad que, cuando está en la edad pediátrica, recae en el familiar al cargo, generalmente la madre.