¿Por qué nos siguen vendiendo 'ibuprofeno 600' si dicen que es tan malo?

¿Por qué nos siguen vendiendo 'ibuprofeno 600' si dicen que es tan malo?

La necesidad de atender las necesidades terapéuticas de determinados pacientes –muy concretas y puntuales– obliga a mantener este tipo de presentaciones; pero Osakidetza insiste en que los analgésicos, cuanto menos se consuman, mejor para la salud

FERMÍN APEZTEGUIA

Osakidetza reconoce que abusamos del consumo de ibuprofeno y paracetamol. Nos sobremedicamos. Su consejo, desde hace unos meses, es que por norma la dosis máxima del primero de estos fármacos no supere los 400 miligramos y la del segundo oscile entre 500 y 650 miligramos, porque rebasar esa barrera puede tener muy malas consecuencias para la salud. Nefastas. Desde problemas cardiovasculares hasta complicaciones hepáticas que, en uno y otro caso, pueden llevarnos a la muerte. ¿Cómo es posible, entonces, que las farmacias sigan dispensando cajetillas de ibuprofeno con pastillas de 600 miligramos y paracetamol de 1.000? ¿Quieren matarnos?

«No, no; ni mucho menos», responde con sorna el director técnico del Colegio de Farmacéuticos de Bizkaia, Juan del Arco. La recomendación está bien hechas. Ni debe abusarse del consumo de ambos medicamentos, ni sobrepasarse las dosis recomendadas por el Centro Vasco de Información de Medicamentos (Cevime). Lo que ocurre, según la explicación facilitada por Del Arco, es que existen determinados problemas de salud que de manera puntual, y como excepción, pueden requerir la toma de dosis ligeramente superiores. «Pensemos en el dolor causado por la rotura del hueso de una pierna o el sufrimiento puntual de una crisis provocada por la artrosis. Durante unos días, puede ser necesario una dosis ligeramente superior», determina el experto. «Pero esa pauta ¬-¡ojo!- no puede ser la que sigamos siempre cada vez que sintamos un dolor de cabeza pasajero o de lo que sea», recuerda el experto.

Exija a su farmacéutico el envase bueno

Los pacientes, según dice Juan del Arco, «por norma general», no deberían comprar este tipo de envases. Al contrario, tendríamos que ser muy claros y solicitar a nuestros farmacéuticos presentaciones de ibuprofeno de 400 miligramos por pastilla, y de paracetamol de 500 a 650 miligramos, que también existen. Si aún se conservan en casa cajas con píldoras de 600 y un gramo, respectivamente, vaya consumiéndolas -sólo cuando de verdad las necesite- de media en media pastilla. «Partir un comprimido en dos es una solución inteligente. Muchos de ellos, además, están preparados de fábrica con una muesca que facilita la partición. Si la dosis resultante de 300 miligramos permite el efecto deseado, ya no se necesitará una segunda toma; y si finalmente se precisa, pasadas unas horas, habrás tomado 600 miligramos, no 1.200, ni siquiera 800, por lo que aún te queda cierto margen».

Las cajas de ibuprofeno que más se venden son las de 600 miligramos, las que de manera automática le expenderá su farmacéutico. Si no tiene una indicación médica específica para ello, no las acepte. Pídale de 400, que es «la dosis más segura y adecuada», según recuerda el Cevime, que es un órgano dependiente del Servicio Vasco de Salud-Osakidetza. A partir de un consumo de 1.200 miligramos al día, el ibuprofeno puede causar reacciones adversas gastrointestinales y si llega a los 2.400 (que son cuatro tomas de 600) está aumentando el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares, es decir, un infarto, un derrame cerebral o una trombosis.

La recomendación con relación al paracetamol es similar. Por defecto, le darán cajas con comprimidos de un gramo. Rechácelas y compre 500 o 650 miligramos. Evitará «el riesgo de dañar gravemente el hígado, que puede ser aún mayor si se consume alcohol de forma crónica, en pacientes que se ven en la necesidad de tomar varios medicamentos a la vez, ancianos y personas de poco peso», según recuerda el equipo del Centro Vasco de Información de Medicamentos, que lideran los médicos Iñigo Aizpurua y Alfonso Casi. «Ten presente, además, añaden que el paracetamol está presente en muchos medicamentos, solo o combinado con otros principios activos, e incluso en algunos de los que comprar sin receta». Lo ideal es fijarse siempre en la composición. La lista de fármacos que lo contienen es larga. Muchos de los de la gripe, el dolor menstrual, el de cabeza... «No siempre más es mejor», recuerdan.