El Correo

"¿Le sorprendería que este paciente muriera en los próximos 12 meses?"

  • Médicos catalanes censuran a la Generalitat por obligarles a señalar a los enfermos terminales con una 'X' en su historial clínico

Los médicos de cabecera catalanes llevan meses preocupados por la posible repercusión de un protocolo impulsado por la consejería de Salud de la Generalitat en el que se les obliga a señalar con una 'X', en un programa informático, a los pacientes crónicos más complejos que podrían fallecer en los próximos meses.

Las suspicacias las ha levantado una pregunta que las autoridades sanitarias catalanas han introducido en el Programa de Prevención y Atención a la Cronicidad. "¿Le sorprendería que este paciente muriera en los próximos 12 meses?", aparece en la pantalla del ordenador de los facultativos. Esta pregunta les obliga a marcar la casilla del "sí" o del "no".

La respuesta afirmativa puede condicionar "el tratamiento que recibirá el paciente a partir de aquel momento", según denuncian algunos médicos de atención primaria en un documento colgado en el blog del sindicato Médicos de Cataluña (MC). "No es solo una pregunta de mal gusto expresada en términos poco profesionales, sino que si se responde afirmativamente puede influir en cómo es tratado ese paciente en su próxima visita al servicio de urgencias o en la petición de atención domiciliaria", aseguran.

María Jesús Martínez, médico de familia del Centro de Atención Primaria del barrio de Sants de Barcelona, considera "inaceptable" la pregunta y también el hecho de que se incluya en un protocolo médico estandarizado. "Esa pregunta no debe ser un motivo para clasificar a nadie", dice. Como ella, el resto de médicos que apoyan el documento se oponen tajantemente a estigmatizar a este tipo de enfermos. Eso es, precisamente, lo que ocurre si los médicos marcan la casilla del "sí". Si el facultativo responde que cree que el paciente fallecerá en los próximos 12 meses éste pasa a ser etiquetado como paciente MACA (Enfermedad Crónica Avanzada, en el acrónimo catalán) y se le identifica en el programa como enfermo de "últimos días", lo que antes se conocía como enfermos en situación terminal.

Consigna: enviarlos a casa

La consigna general de la Generalitat para estos enfermos es que el mejor sitio en el que pueden ser tratados es en su propio domicilio. "La filosofía podría entenderse si respondiera a criterios estrictamente médicos o clínicos, aunque el propio departamento reconoce que las nuevas orientaciones para el tratamiento de estos pacientes responden a motivos meramente económicos", precisan los médicos. De este modo, subrayan, "Salud limita el gasto de recursos hospitalarios y establece un programa de atención domiciliaria que, si bien en algunos casos puede estar justificado, no puede representar un modelo sistemático de tratamiento por el simple hecho del ahorro en gastos". "No te da una instrucción explícita de que ahorres en medicación pero sí te dice que les observes más de cerca para evitar la polimedicación innecesaria", añade David Arribas, otro profesional que suscribe la denuncia.

La doctora Martínez acusa también al departamento de Salud de lanzar el plan "sin tener en cuenta para nada la opinión de los profesionales que vamos a tener que desarrollarlo". "Nos imponen unas directrices que nos suponen una carga moral y ni siquiera nos consultan", lamenta. Recuerda también a la consejería que los médicos de cabecera llevan "toda la vida" aplicando cuidados paliativos a los pacientes terminales sin necesidad de marcarlo en un protocolo. Aunque admite que otros sistemas sanitarios europeos incluyen preguntas similares, "en ningún caso se introducen de forma obligatoria en un protocolo médico. No se puede obligar a los profesionales a realizar ningún diagnóstico para hacer una discriminación negativa. Se debe ver con el tiempo la evolución de cada enfermo", afirma.

Las autoridades sanitarias catalanas, por su parte, desmienten que eso suponga un empeoramiento del trato asistencial y médico a estos pacientes. Aseguran que el objetivo es evitar el encarnizamiento terapéutico y racionalizar las acciones