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Ortorexia: sin conservantes ni colorantes

Ortorexia: sin conservantes ni colorantes
  • La preocupación excesiva por seguir una dieta sana y por conocer el origen de los alimentos puede ser un problema si se convierte en el epicentro de todo

Las campañas sobre la importancia de hábitos alimenticios saludables y a favor de la comida sana son cada vez más frecuentes. La industria alimentaria estudia las necesidades y gustos del consumidor y hoy día apuesta por alimentos con un alto nivel de nutrientes y con una gran aportación de principios bioactivos, suprimiendo las grasas hidrogenadas y ácidos grasos trans de la bollería para que no ejerzan un efecto negativo sobre los índices de colesterol. En definitiva, se adaptan a las demandas del mercado, que quiere comer sano.

Sin embargo, en ocasiones, los buenos hábitos llevan aparejados comportamientos de verdadera obstinación, convirtiéndose en alteraciones de la conducta alimentaria que ponen en riesgo la salud. En la actualidad, se habla mucho de la ortorexia, una preocupación obsesiva por la ingesta de comida sana, alimentos biológicos, ecológicos, sin grasas, sin colorantes y sin conservantes que puede llegar a convertirse en una patología.

La ortorexia no está clasificada dentro de los manuales de diagnóstico de la psiquiatría, pero se considera "una alteración del comportamiento alimentario que tiene que ver con un trastorno obsesivo", en el que la persona que lo sufre presenta una preocupación "patológica y enfermiza" por la comida sana, con una forma de alimentación muy meticulosa, según describe Idoia Dúo, directora de la unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria Centro ITEM Bilbao (Hara Albia). La población de mayor riesgo son las personas perfeccionistas, mujeres fundamentalmente, y con una edad indeterminada. Según explica la experta, "se puede encontrar en población joven pero también en adulta".

Idoia Dúo sostiene que cuando una persona desarrolla esta alteración o cualquier otra "es porque ya hay ese rasgo en la personalidad que les empuja" a ello. Además, "son trastornos donde la base es muy obsesiva" por lo que esas ideas controladoras "les genera ansiedad y la alivian con compulsiones". La ortorexia es una patología que se puede dar sola o acompañada, ya que hay pacientes que tienen una grave preocupación por la comida sana pero que "no tienen un trastorno de la imagen corporal ni distorsión", con la consiguiente pérdida de peso. En otros casos, una misma paciente padece una inquietud por los alimentos hipocalóricos y a su vez saludables, comenta la responsable de ITEM Bilbao

Sin comidas familiares ni vacaciones

Las personas que tienen este problema "invierten mucho tiempo en planificar lo que van a comer, dónde comprarlo, cómo elaborarlo e incluso en qué recipiente se va a cocinar", éste último por una imperiosa necesidad de eliminar los componentes tóxicos que pueda tener. Esta rigidez puede absorberles hasta tal punto que llega a influir en sus vidas. En casos extremos se puede ver empobrecida "su red social": no asisten a comidas familiares o no se van de vacaciones. Por si eso fuera poco, cuando la preocupación ya es grave, la persona que lo sufre intenta por todos los medios no transgredir sus normas: "A mayor obsesión, más rigidez hay, por lo que la lista de alimentos prohibidos aumenta", especifica la especialista. Como en la anorexia y la bulimia, los que sufren ortorexia y comen fuera de lo establecido o 'se pasan', "se sienten culpables" y al día siguiente pueden planificar con más dureza su alimentación porque "intentan compensar".

Las personas con esta alteración pueden llegar a ver deteriorado su estado físico y tener carencias nutricionales. Hay casos en los que eliminan de la dieta diaria alimentos como lácteos, huevos, carnes, azúcares y grasas, que puede derivar en falta de hierro o en anemia. Las personas sometidas a esta enfermedad normalmente no suelen ser conscientes de lo que les pasa y el motivo de consulta al especialista no tiene nada que ver con la aceptación del problema. "Elaboro una historia, recojo antecedentes y a veces me encuentro ideas extremas que hayan existido o existan", apunta Dúo.

Una vez localizado el problema, se llega al tratamiento, pero éste solo es efectivo "si el paciente está motivado y tiene conciencia". La terapia se centra en que el paciente "incorpore de manera gradual aquellos alimentos prohibidos" desde una perspectiva "multidisciplinar, con un abordaje cognitivo-conductual", centrado en la alimentación, el peso y la familia, aunque puede ser necesario "el abordaje farmacológico". En el caso de que la persona tuviera una anorexia diagnosticada, el tratamiento sería de manera conjunta: "Se intenta que el paciente coma con normalidad y se trata su preocupación por comer sano y los factores que le han hecho vulnerable", señala la experta.

Ebriorexia: ¿Qué es?

La ebriorexia es una conducta alterada dentro de la anorexia o la bulimia en la que se "acude al alcohol para amainar el hambre". Es un comportamiento patológico que afecta sobre todo a la población femenina adolescente. Hay jóvenes que padecen un trastorno alimentario pero que "no van a dejar de salir y consumir alcohol".

Del mismo modo que se desarrollan conductas como el ayuno, el ejercicio excesivo, los vómitos, el consumo de laxantes... hay personas que "acuden al alcohol por un descontrol de impulsos", subraya Idoia Dúo. De hecho, hay pacientes con anorexia que "no se atreven a dar un sorbo a una cerveza" por miedo a las calorías, y, en cambio, otros "comen lo mínimo posible pero sí beben ante situaciones diarias".

Sin embargo, la ebriorexia todavía está un poco en el limbo de los trastornos alimenticios porque, de momento, solo se da entre adolescentes. "Si existieran más casos, se estudiaría dónde clasificarlo y cómo abordarlo", pero de momento no se puede ir más allá, explica la responsable de la unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria Centro ITEM Bilbao. Sin embargo, la situación no deja de ser preocupante: "El consumo abusivo de alcohol a diario y sin apenas nutrientes en el organismo puede provocar muchos daños y una intoxicación etílica será mayor", advierte Dúo.