La UPV abre una investigación tras renunciar un docente a dar clases de refuerzo «por presiones»

«Lo importante es que entendemos la asignatura y disfrutamos con ella», afirman los alumnos que reciben clase con Uriondo./
«Lo importante es que entendemos la asignatura y disfrutamos con ella», afirman los alumnos que reciben clase con Uriondo.

800 alumnos de Ingeniería de Bilbao piden a la escuela que el profesor siga con las sesiones fuera del horario lectivo pese a las quejas de sus compañeros

MARTA FDEZ. VALLEJO

La Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha abierto una investigación en la Escuela de Ingeniería de Bilbao con motivo de la renuncia de un profesor a dar clases de apoyo a alumnos fuera del horario lectivo, e incluso a impartir Electrotecnia, ante las quejas de sus compañeros que dan la misma materia. Una renuncia que desató la indignación de los estudiantes, ya que se trata de un profesor muy valorado. De hecho, el caso saltó a la luz cuando el Consejo de Estudiantes de la escuela hizo público la pasada semana un comunicado, firmado por 800 alumnos, en el que mostraban su apoyo total al profesor Felipe Uriondo, valoraban su «calidad y competencia», le agradecían su «implicación y dedicación» a sus pupilos y pedían a la dirección de la escuela que continuara con las clases de refuerzo y con la asignatura.

LA CLAVE

Investigación
La UPV ha encargado a un letrado asesor indagar las causas del conflicto y elaborar un informe
Quejas
Cinco profesores de la misma materia se oponen a las clases de refuerzo y a que enseñe a sus alumnos
Apoyo
Los estudiantes abarrotan sus sesiones para resolver dudas los viernes de 6 a 9 de la noche en la escuela

El equipo rectoral, tras recabar los primeros datos y reunirse con los servicios jurídicos de la institución académica, decidió ayer abrir un expediente informativo. Han encargado a un letrado asesor investigar y «aclarar» el conflicto surgido en la impartición de la asignatura de Electrotecnia en el grado de Tecnologías Industriales. El letrado tomará declaración al docente que ha renunciado a dar sesiones de refuerzo y a sus compañeros que se oponen a esa práctica, además de a responsables del centro. «Después elaborará un informe que remitirá al Rectorado para que se tome una decisión sobre el caso», señalaron ayer fuentes del equipo rectoral.

De la asignatura de Electrotecnia se encargan seis profesores para más de 400 alumnos. Uriondo daba clases fuera del horario lectivo oficial desde hace varios cursos con el fin de ayudar a sus estudiantes a comprender una asignatura complicada. La mayor parte de las sesiones de refuerzo las impartía los viernes de 6 a 9 de la tarde y estaban abiertas a chavales de otros grupos. También admitía el acceso a su plataforma en principio destinada a sus pupilos a cualquier estudiante que quería utilizar sus apuntes y problemas resueltos. De igual forma, a sus clases dentro de la jornada oficial acudían alumnos de otros profesores atraídos por su forma de explicar «clara» que hacía más comprensible la materia, defiende el órgano de representación estudiantil del centro.

Los alumnos exigen que la nota que ponen a los profesores «sirva de algo»

Los alumnos de la Escuela de Ingeniería dieron la mejor puntuación de todo el equipo encargado de la asignatura al profesor Uriondo (un sobresaliente). Pero el Consejo de Estudiantes del centro lamenta que esa nota que ponen a la labor de los docentes «no sirve para nada». «Casos como el que ha ocurrido con Felipe Uriondo demuestran el poco valor que tiene la evaluación que hacemos los estudiantes», censura el presidente del consejo en la escuela, Yeray Rodríguez.

En ocasiones, esas notas suscitan rencillas entre miembros de un departamento. Según explicaba Uriondo a sus alumnos en el correo en el que les anunciaba su renuncia, el pasado curso el resto de profesores de su materia se quejaron de que «trabajaba de más» con el fin de lograr una buena nota en la encuesta de satisfacción en la que los universitarios valoran a sus profesores. Uriondo llegó a pedir a sus pupilos que le pusieran un 1 para evitar esa sospecha por parte de sus compañeros.

El Consejo de Estudiantes de la Escuela de Ingeniería de Bilbao, después de lanzar la recogida de firmas en apoyo a Uriondo, ha querido dar otro paso más «para intentar que situaciones así no vuelvan a repetirse». Preparan una campaña para reforzar la evaluación de los profesores y reclamar que las calificaciones «sirvan para algo». En la actualidad, suman puntos en el total de méritos para conseguir extras salariales. Pero se pide una ausencia de valoraciones negativas reiterada para que tenga alguna mínima consecuencia en el reparto de pluses.

El Consejo va a grabar vídeos en los que pedirá a los alumnos que pongan valoraciones de 1 o de 5, mínimo y máximo, «como forma más eficaz de dejar claro si un profesor es válido o no lo es», dice el presidente. Han optado por los vídeos ya que consideran que es el medio más directo para que el mensaje llegue a los estudiantes.

También van a lanzar una serie de consignas a los universitarios. Quieren que los estudiantes reclamen al profesor que avise con antelación la fecha en que va a entregar las encuestas en las que le evalúan los alumnos. «A veces lo hacen en días en los que apenas hay estudiantes en clase». De igual forma van a concienciar a los futuros ingenieros de la «importancia de puntuar a los profesores», para mejorar el nivel de enseñanza. «Si a nosotros nos piden calidad los profesores, nosotros estamos también en nuestro derecho de pedir calidad docente», concluye.

Uriondo había facilitado el móvil a todos sus pupilos para que en cualquier momento le llamaran si necesitaban resolver dudas. «Siempre está dispuesto a ayudarte. Gracias a su dedicación ha logrado hacer clases amenas y participativas, te permite intervenir siempre y logra que los estudiantes comprendan los contenidos», señalaba hace unos días el portavoz del Consejo de Estudiantes. Con iguales exámenes, en la clase de Uriondo los alumnos consiguen mejores calificaciones que el resto. «Y los de otros grupos que vamos a atender sus explicaciones también aprobamos más. Pero lo importante es que entendemos la asignatura y disfrutamos con ella», comentaba un alumno en uno de los debates que se han desatado estos días en las redes sociales.

Los otros cinco profesores de Elecrotecnia se quejaron por sus prácticas. Le reclamaron que dejara de dar sesiones fuera del horario lectivo y que no permitiera asistir a sus clases, ni entrar en su plataforma, a los alumnos del resto de grupos.

Uriondo, que ha rechazado siempre hacer declaraciones, decidió anular todos los extras con que apoyaba en su formación a los futuros ingenieros. Comunicó a su alumnos por correo electrónico que suspendía las sesiones de refuerzo y que ya no permitía a estudiantes de otros grupos acudir a sus clases o entrar en la plataforma en la que colgaba contenidos y problemas. El docente les envió el mensaje con un tono de derrota, encabezado por un Lo siento, me han vencido. Les explicaba que con «todo el dolor de mi corazón» se veía obligado a suprimir esos apoyos y que había decidido, incluso, renunciar a impartir la asignatura el próximo curso para evitar conflictos en el Departamento.

Respaldo sin precedentes

Los alumnos reaccionaron indignados. Acudieron a hablar con Uriondo y le pidieron que no renunciara. Decidieron movilizarse en su apoyo. El Consejo de Estudiantes de la Escuela de Ingeniería de Bilbao elaboró un comunicado, que envió a la dirección del departamento, en el que se posicionan con fireza a favor de Uriondo y que recabó 800 firmas de apoyo de alumnos de la escuela, un respaldo sin precedentes. «Los intereses y derechos del alumnado deben prevalecer ante conflictos internos del departamento», advertía la nota. Los estudiantes «apostamos por la calidad e implicación en la docencia que ha demostrado este profesor en sus clases, lo que repercutía en la ilusión por una asignatura importante y complicada».

El Consejo apoya su método de enseñanza porque da «buenos resultados». «El interés por asistir a sus clases, incluso fuera del horario lectivo, y a sus tutorías dejan patente la buena docencia», dicen. Le animan a que siga trabajando en la misma línea y le agradecen su «implicación y dedicación». Ahora la decisión de si podrá continuar con sus clases de refuerzo abiertas a todo el alumnado que las necesite y con la materia de Electrotecnia depende de los resultados de la investigación interna de la UPV/EHU.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos