Un programa vasco enseña a los docentes a detectar el acoso escolar a través de los gestos

Un niño escribe en una pizarra la palabra «bullying»./
Un niño escribe en una pizarra la palabra «bullying».

Diseñado por psicólogos y criminólogos, forma a profesores y padres para identificar las emociones según la expresión facial y los movimientos del cuerpo de los alumnos

MARÍA JOSÉ TOMÉ

No hay remedios mágicos contra el bullying, pero los expertos coinciden en que la prevención en la mejor receta para evitar el acoso escolar. Bajo este prisma, un equipo multidisciplinar de expertos vascos, integrado por criminólogos, psicólogos y educadores sociales, ha elaborado un «pionero» sistema de intervención educativa para prevenir e identificar los conflictos entre iguales antes de que estallen, basado en el lenguaje gestual y en la identificación de emociones en los más pequeños.

En los últimos años se han dado muchos pasos para atajar el bullying, pero aún queda un largo camino por recorrer. En Euskadi, las denuncias por presunto acoso escolar se han duplicado en cuatro cursos al pasar de las 121 registradas en el 2010-2011 a 268 en el 2014-2015, una evolución que se explica por la mayor conciencia social ante esta lacra. De hecho, los casos confirmados después de realizarse las investigaciones oportunas se han mantenido prácticamente en los mismos niveles; en concreto, el curso pasado fueron 67 frente a los 60 de un lustro atrás.

El Gobierno vasco y los propios centros educativos están actuando desde hace tiempo mediante protocolos para prevenir los casos de matonismo que, a la vista de los datos, se revelan insuficientes. En este sentido, el programa PECI (Pre-intervención emocional en conflictos entre iguales) que el viernes se presentará ante la comunidad educativa en la sede de Innobasque, en el parque tecnológico de Zamudio, aborda el problema desde una óptica diferente.

Profesores, padres y alumnos de colegios e institutos son los destinatarios de esta iniciativa, elaborada por responsables del Grupo Detecta, agencia de servicios criminológicos especializada en detección del engaño, y el gabinete psicológico Poziktiva, que han trabajado durante más de un año en su desarrollo. Según detalla Juan Ángel Anta, del Grupo Detecta, el programa es «novedoso» porque a diferencia de los protocolos habituales, que se activan cuando hay un caso de acoso en el aula, el PECI trata de formar a los docentes y padres en «la detección e identificación de las emociones teniendo en cuenta la expresión facial y los movimientos del cuerpo» con el objetivo de la prevención. «Mientras en los protocolos clásicos se activan cuando hay un conflicto en el aula y se trabaja con lo que dice el niño, nuestro programa se basa en la aplicación de la inteligencia emocional para abordar el problema antes de que surja».

Incongruencias emocionales

«Nos lo diga el niño o no, se trata de interpretar a través de los indicios las sensaciones que está sintiendo e identificar las incongruencias emocionales. Por ejemplo, cuando un niño asegura estar bien e integrado en el grupo y, sin embargo, su expresión dice todo lo contrario», desgrana Anta.

Más conciencia social

Las denuncias en Euskadi por bullyingse han duplicado en cuatro cursos

El programa incluye también un software para que posteriormente los docentes puedan enseñar a los alumnos de diferentes edades a reconocer los sentimientos. «De esta forma conseguiremos que los niños sean más empáticos, ya que esa es la clave para prevenir el acoso». Tras recibir la formación específica, los participantes «aprenderán a reconocer las diferentes expresiones de las emociones, como indicios de conducta futura. Con sólo 10 horas de formación es posible identificar el 80% de las emociones», añade el experto. Los interesados en el programa PECI podrán ampliar la información en el seminario-presentación del viernes. La asistencia será gratuita previa inscripción en la web del Consorcio de Inteligencia Emocional.

 

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