La isla de los cerebros menguantes

El nuevo fragmento de mandíbula, superpuesto sobre un cráneo del hombre de Flores comparado con uno humano./
El nuevo fragmento de mandíbula, superpuesto sobre un cráneo del hombre de Flores comparado con uno humano.

El hallazgo de nuevos huesos de pequeños homínidos de hace 700.000 años en Flores confirma que el 'hobbit' es una especie diferente

LUIS ALFONSO GÁMEZ

El descubrimiento de restos de pequeños homínidos de hace 700.000 años en la isla de Flores (Indonesia), publicado esta semana en la revista 'Nature', es ya uno de los grandes hitos científicos del año. El hallazgo del hombre de Flores ('Homo floresiensis') fue un bombazo paleoantropológico en 2004; el anunciado ahora confirma que estamos ante una nueva especie desconocida hasta hace doce años, algo que algunos investigadores habían puesto en duda.

Los restos del 'hobbit', como también se llamó al hombre de Flores, correspondían a huesos de cinco o seis individuos y habían sido descubiertos en 2003 en la cueva de Liang Bua, junto a una serie de herramientas de piedra. El pequeño homínido medía un metro de altura, pesaba unos 25 kilos y tenía el cerebro del tamaño de una naranja, como el de un chimpancé y más de tres veces más pequeño que el nuestro. En un principio, los científicos creyeron que había sobrevivido hasta hace unos 12.000 años, lo que significaba que había desaparecido después de los neandertales. Sin embargo en marzo un nuevo estudio apuntó que se había extinguido hace 50.000 años, en coincidencia con la expansión de nuestros antepasados ('Homo sapiens') por la región.

Aún así, como indicó en su día Bert Robert, de la Universidad australiana de Wollongong, era «la primera noticia en más de un siglo de una nueva especie que ha convivido con nosotros». Las pequeñas dimensiones de los humanos de la cueva de Liang Bua hicieron, sin embargo, que algunos científicos cuestionaran que se tratara de una especie diferente y que los útiles descubiertos junto a los restos fueran obra de ellos, dado su pequeño cerebro.

Los orígenes del 'hobbit'

Sus descubridores achacaban las reducidas dimensiones del hombre de Flores a la insularidad, que habría hecho que un homínido más corpulento hubiera reducido su tamaño con el paso del tiempo. «Aunque es algo habitual que los grandes mamíferos reduzcan su tamaño en entornos insulares, nunca antes se había visto esto en un pariente humano», destacaba Peter Brown, de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia) y uno de los autores del hallazgo, en 2004. En Flores hubo elefantes enanos ('Stegodon'), como mamuts enanos en varias islas del Mediterráneo.

Algunos críticos creían, no obstante, que lo que se había encontrado eran huesos de humanos modernos que sufrían algún tipo de patología: microcefalia, cretinismo... Solo nuevos restos del hombre de Flores podían ayudar a zanjar la polémica. El anuncio ahora del descubrimiento en el yacimiento de Mata Menge, a unos 100 kilómetros de la cueva de Ling Bua, de un fragmento de mandíbula inferior, un trozo de cráneo y dientes de al menos tres individuos de pequeño tamaño que vivieron en Flores hace 700.000 años resuelve definitivamente la cuestión de la especie.

«Confirman más allá de toda duda razonable que 'H. floresiensis' es una especie distinta con raíces evolutivas que se remontan a hace más de 700.000 años», ha escrito en 'Nature' la paleoantropóloga Aida Gómez-Robles en un comentario sobre el hallazgo. La investigadora española de la Universidad George Washington dice que, resuelta esa cuestión, queda por aclarar el origen del 'hobbit'. Los nuevos restos corresponderían a antepasados de los pequeños homínidos de hace 50.000 años, pero ¿cuál es su origen último? Gerrit van den Bergh, líder del grupo de la Universidad de Wollongong que los ha descubierto, cree que se trataría de 'H. erectus' los nuevos fósiles tienen rasgos de estos y del 'hobbit' y que podría haberse de 'enanizado' en solo 300.000 años.

Herramientas de piedra

Cuando se descubrió el hombre de Flores, una de las grandes sorpresas fue que un ser con el cerebro del tamaño de un chimpancé dispusiera de herramientas de piedra. Los autores proponían entonces que 'H. floresiensis' podía haber heredado las conexiones neuronales de sus antepasados, aunque otros investigadores negaban que esos útiles fueran suyos y los vinculaban a 'H. sapiens'. Hallazgos recientes hacen que, aunque esta cuestión esté sin resolver, no resulte increíble que un homínido con un cerebro reducido fuera capaz de realizar herramientas.

Hasta mayo del año pasado, los arqueólogos pensaban que la primera tecnología había sido obra de los más antiguos representantes del género 'Homo', que surgió en África hace unos 2,6 millones. Pero entonces un equipo internacional de investigadores presentó, también en la revista 'Nature', una colección de herramientas de piedra descubierta en Kenia de hace 3,3 millones de años cuyo fabricante pudo haber sido 'Australopithecus afarensis'. O, lo que es lo mismo, un pariente de Lucy, la pequeña homínida de un metro de altura, 30 kilos de peso y el cerebro del tamaño del de un chimpancé cuyo esqueleto se encontró en Etiopía en 1974.

Si, a pesar de tener un cerebro de unos 400 centímetros cúbicos, Lucy pudo tallar herramientas hace 3,2 millones de años, ¿qué impide que el también pequeño cerebro del hombre de Flores estuviera capacitado para ello?