Locas por la ciencia

Las chicas tuvieron que echar mano de sus móviles y conectarse a internet para demostrar sus conocimientos sobre mujeres y ciencia./
Las chicas tuvieron que echar mano de sus móviles y conectarse a internet para demostrar sus conocimientos sobre mujeres y ciencia.

Ikerbasque organiza un encuentro para fomentar la vocación investigadora entre las estudiantes de Bachillerato

LUIS ALFONSO GÁMEZ

Ada Colau estuvo ayer a punto de arrebatar a la matemática Ada Lovelace (1815-52) el honor de ser la primera programadora de la Historia en un sondeo entre chicas de 1º de Bachillerato interesadas por la ciencia. La alcaldesa de Barcelona consiguió 14 votos, frente a los 16 de la británica. La vencedora, sin embargo, fue una inexistente Marie Apple, con 17. Era una de las ocho preguntas de un juego por internet con el que Ikerbasque quería llamar la atención de las chicas sobre la invisibilidad de las científicas en un encuentro que perseguía despertar la vocación investigadora.

«El colectivo científico vasco tiene un rasgo determinante: es mayoritariamente masculino. A pesar de que año tras año algo más de la mitad de los que terminan el doctorado son mujeres, casi el 70% de los investigadores de Euskadi son hombres y, además, ocupan mayoritariamente los puestos de responsabilidad», explicó Amaia Esquisabel, profesora de farmacia y directora de Política Científica del Gobierno vasco. Ella y cuatro investigadoras de primer nivel intentaron ayer captar para la ciencia a 90 estudiantes del Colegio Nuestra Señora de Begoña y del Instituto Miguel de Unamuno de Bilbao en un acto celebrado en el Archivo Foral.

La genetista Iratxe Zarraonaindia, de la Universidad del País Vasco (UPV), explicó cómo en su tesis diseñó «un método genético para diferenciar la anchoa en lata del Golfo de Vizcaya del resto» y ahora estudia la comunidad microbiana relacionada con el txakoli. La neurobióloga Amanda Sierra, del Achucarro Basque Center for Neuroscience, contó que investiga lo que ocurre cuando mueren las neuronas y enseñó un cerebro de ratón y muestras de cerebros humanos. La bioquímica Matxus Perugorria, de Biodonostia y especialista en el cáncer de hígado, comparó la carrera científica con la de un gusano que acaba siendo una mariposa, en su caso, tras pasar por Reino Unido, Austria y Francia. Y la lingüista Elena Castroviejo les descubrió que todos tenemos una «preinstalación mental para el lenguaje» y cómo una palabra que parece que no cambia nada modifica el significado de una frase.

Mientras las investigadoras de la Fundación Vasca para la Ciencia explicaban su trabajo y respondían a preguntas, la artista sevillana Marimar Muriel pintaba una obra alusiva. En ella, de la cabeza de una joven salen un microscopio, la doble hélice del ADN, una neurona... y a un lado, en los dos platillos de una balanza en equilibrio, están el corazón y el cerebro, en alusión a algo que habían destacado las científicas: la compaginación de la vida personal y la profesional .«¡Me encanta!», dijeron muchas chicas al verla.

«¡Ha sido todo muy guay!», afirmaba Lucía nada más terminar el encuentro. Quiere cursar medicina u otra especialidad biosanitaria, aunque duda todavía si dedicarse a la investigación. Paula, una de sus amigas, quiere ser física. «Tenía ya claro que quería dedicarme a la investigación y hoy me ha quedado todavía más claro». No fue la única. Al final, muchas se acercaron a las cinco científicas para pedirles más información sobre cómo dar el salto a la investigación.