«Hay que reflexionar ya sobre el alcance de la ingeniería genética en humanos»

Carlos Romeo Casabona, director de la Cátedra de Derecho y Genoma Humano./
Carlos Romeo Casabona, director de la Cátedra de Derecho y Genoma Humano.

Unos 40 expertos participan hoy en Bilbao en el XXIII Congreso internacional sobre derecho y genoma humano

LUIS ALFONSO GÁMEZ

«La ingeniería genética en humanos no va a ser una realidad de aquí a diez años, pero hay que empezar ya a reflexionar sobre su alcance y consecuencias éticas, biológicas y legales», dice Carlos Romeo Casabona, director de la Cátedra Interuniversitaria Diputación Foral de Bizkaia de Derecho y Genoma Humano de las universidades de Deusto y del País Vasco. Es lo que harán hoy los cuarenta expertos que participan en el Bizkaia Aretoa en el XXIII Congreso internacional sobre derecho y genoma humano, un encuentro anual que se celebra en Bilbao desde 1993.

Una cátedra que es referente mundial

La Cátedra Interuniversitaria Diputación Foral de Bizkaia de Derecho y Genoma Humano de las universidades de Deusto y del País Vasco fue una iniciativa pionera cuando nació y hoy es un referente mundial en la materia. Su director, Carlos Romeo Casabona, y sus miembros y colaboradores imparten asignaturas en diferentes licenciaturas y másteres, además de mantener diversas líneas de investigación. La cátedra asesora a organismos públicos y privados de todo el mundo, y publica una revista semestral.

«La cátedra -recuerda Romeo Casabona- fue una idea de José Ángel Sánchez Asiaín. Entonces presidía la Fundación BBV y pensó que había que crear un centro académico de reflexión, estudio y divulgación sobre ética, derecho y genoma». Poco antes se había puesto en marcha el Proyecto Genoma Humano. En la primera edición del congreso, entre otras destacadas figuras, intervino el biólogo Craig Venter, que luego lideró la iniciativa privada de secuenciación del genoma y anunció hace unos días la creación de la primera forma de vida artificial. «Ya aseguró algo parecido hace unos años. Así que hay que tomarse este anuncio con prudencia», dice Romeo Casabona.

Cautela, que no miedo al avance tecnológico y científico, es lo que caracteriza el discurso de este experto que ha formado parte de prácticamente todos los comités nacionales y europeos sobre trasplantes, reproducción asistida y experimentación con embriones y con células madre. Por eso, al hablar de la ingeniería genética en humanos, aunque el objetivo inicial sería la erradicación de enfermedades -para evitar algunas, se recurre ahora a la selección de embriones-, Romeo Casabona admite que el siguiente paso podría ser intentar mejorar la especie. «¿Pero qué es mejorar la especie?», se pregunta en su despacho del campus de Sarriko.

La clonación humana

La ciencia no ha avanzado todavía lo suficiente para que sea factible algo que hace 20 años parecía estar a la vuelta de la esquina: la clonación humana. «Dolly, el primer mamífero clonado, nació en 1996 y cuando murió tenía 6 años. Era vieja a pesar de ser una oveja joven», recuerda Romeo Casabona. Tras la clonación de Dolly, hubo quienes dijeron que habían logrado la de humanos, como el ginecólogo italiano Severino Antinori y los miembros de la secta de los raëlianos, que prometían a padres que habían perdido a sus hijos la recuperación de estos mediante clonación. Todo era mentira.

«La clonación ha funcionado en modelos animales, pero no en humanos. No nos reproducimos exactamente igual que el resto de los mamíferos», apunta el médico y jurista. Además, añade, la complejidad de la técnica usada con Dolly hace que «tampoco tenga mucho interés» para la medicina privada, que ya tiene otras técnicas a su alcance. Antes de la publicación en junio de 2000 del borrador del genoma humano, se cre ía que teníamos 120.000 genes y que cada uno tenía una función. «En realidad, tenemos unos 20.000, y un gen tiene varias funciones que varían a lo largo de la vida», explica Romeo Casabona.

Asegura que hará falta mucha experimentación en modelos animales antes de dar el salto a la ingeniería genética en humanos, que, si bien podría borrar del mapa enfermedades, también comportaría en la actualidad graves riesgos. «Es algo más complejo que eliminar un gen y poner uno sano. Hoy sabemos que eso no es inocuo y que puede tener perniciosos efectos colaterales. La biología es algo mucho más complejo que sustituir una pieza por otra. Hace poco se ha descubierto una técnica, llamada edición de genes, que teóricamente parece inocua, pero hay que estar alerta».

Los participantes en el XXIII Congreso internacional sobre derecho y genoma humano reflexionarán también sobre los análisis genéticos y la contratación de seguros, y acerca de la medicina personalizada. «Muchos ensayos clínicos están ahora relacionados con análisis genéticos».

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