El Correo
La Península Ibérica poco después de empezar a formarse cerca del polo Sur.
La Península Ibérica poco después de empezar a formarse cerca del polo Sur. / Universidad del país Vasco

Iberia nació en el polo Sur

  • Geólogos de la Universidad del País Vasco prueban que la Península empezó a formarse hace unos 650 millones de años y girada unos 180º

La Península Ibérica nació como consecuencia de un fenómeno de intenso vulcanismo como los que se dan ahora en Japón. Lo hizo cerca el polo Sur y girada unos 180 grados hace unos 650 millones de años, según ha descubierto un equipo científico de la Universidad del País Vasco dirigido por Luis Eguiluz. "Las rocas más antiguas de la Península están en Extremadura, en la alineación San Pedro de Mérida-Montoro. Datan de entre hace 600 y 560 millones de años", indica el geólogo. Fueron el germen de Iberia en un mundo muy diferente al actual.

A finales del periodo Criogénico, se dieron las glaciaciones más grandes registradas y Rodinia, un supercontinente formado por todas las tierras emergidas, se rompió en dos grandes masas de tierra separadas por un océano: Laurasia al norte y Gondwana al sur. El primer continente incluía Norteamérica y Eurasia -excepto India-; el segundo, Antártica, Sudamérica, África, Madagascar, Australia, la península arábiga y el subcontinente indio.

"En el mundo, sólo había vida en el mar. Los animales más complejos eran parecidos a medusas, lo que se conoce como la fauna de Ediacara", explica Eguiluz. Sobre la tierra no había nada, ni siquiera hierba. De hecho, la hierba no apareció hasta el Paleozoico. Mire una foto del Marte actual y algo así era nuestro planeta en el Criogénico, solo que con agua y geológicamente muy activo.

Vulcanismo

Mapa del mundo con las principales placas tectónicas y los sentidos de desplazamiento de cada una.

Mapa del mundo con las principales placas tectónicas y los sentidos de desplazamiento de cada una. / USGS

Al Norte de África, situada en pleno polo Sur -donde hoy se encuentra la Antártida-, la placa oceánica se metía por debajo de la continental, fenómeno que se denomina subducción. Como consecuencia, se generó un arco volcánico insular, "como hoy en Japón". Los volcanes expulsaban grandes cantidades de material y, poco a poco, emergió de las aguas una isla. Con el tiempo, se convertiría en Extremadura, pero entonces estaba cabeza abajo.

La costa septentrional de la isla daba al océano y estaba más elevada por los aportes volcánicos, que acababan cayendo hacia el lado meridional y rellenando parte de la lengua de mar entre el germen de la Península y África. "Es lo mismo que pasa en el mar del Japón, donde las placas Pacífica y Filipina están metiéndose por debajo de la Norteamericana -que llega hasta allí- y la Eurasiática. Pero, hace 600 millones de años, la erosión era mucho más intensa porque no había ninguna cubierta vegetal que la frenara", explica Eguiluz.

Durante decenas de millones de años, los sedimentos fueron depositándose en las aguas ribereñas de la isla y modelando lo que acabaría siendo la Península Ibérica. "La subducción paró hace unos 500 millones de años, en el Cámbrico, cuando aparecen los animales con esqueleto". La Península seguía boca abajo, pero hace unos 370 millones de años comenzó a girar. Tardó 50 millones de años en darse la vuelta. Para entonces, se había movido ya hasta cerca del Trópico meridiconal -a unos 30º de latitud Sur- y tardó otros 50 millones de años en trasladarse hasta las latitudes ecuatoriales del hemisferio Norte. Cuando hace 250 millones de años se forma la Pangea, el último gran supercontinente de cuya fragmentación surge la disposición actual de las tierras emergidas, la Península está en el centro, pero a 10º de latitud Norte.

El mapa de Extremadura

La Tierra, hace  90 millones de años.

La Tierra, hace 90 millones de años. / Ron Blakey, NAU Geology

¿Cómo han llegado a averiguar todo esto Eguiluz y su equipo? Porque hay rocas que conservan un registro magnético que, como la aguja de una brújula, indica dónde se formaron -en este caso, cerca del polo Sur-, además de que en Extremadura hay "otras de 480 millones de años características de zonas glaciares".

Estos hallazgos son fruto de años de trabajo para la elaboración del mapa geológico de Extremadura, como colofón del Mapa Geológico Nacional (Magna). Un proyecto conjunto de la Universidad del País Vasco y la de Extremadura que comenzó en 1992 y, en los últimos diez años, ha obligado a Eguiluz y tres compañeros a patearse 60.000 kilómetros cuadrados, a razón de 100 días de investigación de campo al año. Ahora, preparan los artículos científicos en los que darán a conocer unos descubrimientos que presentaron hace unas semanas en Madrid a sus colegas en el marco del congreso Gondwana 15, centrado en los avances en el estudio del supercontinente en cuyo borde nació la Península hace 650 millones de años.