El Correo
Un investigador chino extrae una muestra de sangre a un tibetano.
Un investigador chino extrae una muestra de sangre a un tibetano. / BGI-Shenzhen

Un gen de otra especie humana permitió a los tibetanos conquistar el Himalaya

  • Portan una variante de un gen procedente del hombre de Denisova gracias a la que pueden vivir a más de 4.000 metros, donde al resto de los humanos nos es imposible

Los tibetanos conquistaron el Himalaya gracias a un gen de otra especie humana extinguida, sostiene un equipo internacional de científicos en la revista 'Nature'. Los investigadores, estadounidenses y chinos, han descubierto que los tibetanos actuales portan una variante, o alelo, del gen 'EPAS1' -implicado en la producción de hemoglobina- que les permite vivir a 4.000 metros de altura, donde la sangre de la mayoría de los humanos se vuelve más espesa y acaba provocando problemas cardiovasculares.

"Tenemos pruebas muy claras de que esta versión del gen procede de los denisovanos. Esto muestra muy clara y directamente que los humanos evolucionaron y se adaptaron a nuevos entornos cogiendo genes de otras especies", asegura Rasmus Nielsen, uno de los autores del trabajo y profesor de biología integrativa en la Universidad de California.

Los denisovanos son una especie que se extinguió hace unos 30.000 años. Se identificaron en 2010 a partir del análisis genético de una falange de un dedo de una niña encontrada en la cueva de Denisova, en los montes Altái, Siberia. Los científicos no saben qué aspecto tenía el hombre de Denisova porque no se han encontrado más huesos; pero sí que era una especie diferente, gracias a la comparación del ADN mitocondrial -el que sólo tranmiten las hembras- de ese pequeño hueso con el de los neandertales y el nuestro.

Hibridación y evolución rápida

Como los neandertales, los denisovanos se cruzaron con nuestra especie. Los restos de esa hibridación se habían detectado hasta ahora en el genoma de los aborígenes melanesios y australianos, que procede en un 5% de esos humanos. Los investigadores secuenciaron el gen 'EPAS1' de 40 tibetanos y 40 chinos de etnia han, y descubrieron en los primeros una variante sólo existente en los denisovanos y, en una frecuencia mucho menor a los tibetanos, en los chinos han.

Nielsen cree que lo que pasó fue que nuestros antepasado, 'Homo sapiens', que salieron de África hace unos 50.000 años se encontraron en Eurasia con poblaciones denisovanas según avanzaban hacia el Sudeste Asiático y se mezclaron con ellas. El grupo de los nuestros que llegó a lo que hoy es China se habría dividido en dos, los de etnia han que se quedaron en las tierras más bajas y los que ascendieron al Himalaya gracias al gen obtenido de los denisovanos.

"El ADN denisovano que hemos encontrado en el genoma de los tibetanos implica que la adaptación a ecosistemas locales pudo haber sido facilitada por el flujo de genes de otros homínidos que se habían adaptado a esos entornos. Este hallazgo podría ayudarnos a reexaminar en el futuro otros casos similares de evolución rápida", ha explicado Xin Jin, del Instituto de Genómica de Pekín (BGI) y uno de los autores.

La función del gen

El gen 'EPAS1' se activa cuando los niveles de oxígeno en sangre caen, provocando la producción de más de hemoglobina. Algunas variantes de este gen ayudan a los atletas a aumentar rápidamente la producción de hemoglobina y, por tanto, la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre. A gran altura, sin embargo, las variantes comunes hacen que se disparen la hemoglobina y los glóbulos rojos, y aumente el espesor de la sangre, lo que puede derivar en hipertensión y ataques cardiacos.

La variante o alelo de los tibetanos eleva la hemoglobina y los niveles de glóbulos rojos sólo ligeramente a gran altitud, evitando los efectos secundarios observados en la mayoría de las personas que se trasladan a altitudes superiores los 4.000 metros.