Caritas advierte: «Los más pobres se siguen empobreciendo»

Varias personas en un comedor social./
Varias personas en un comedor social.

La recuperación económica no ha llegado al 70% de los hogares españoles pese al repunte del crecimiento, alerta una encuesta de la entidad

ALFONSO TORICES

La recuperación económica no ha llegado a la mayoría de los hogares. Las capas más desfavorecidas profundizan su exclusión. La recesión ha agotado el margen de respuesta de gran parte de las familias ante eventuales situaciones adversas. Y, además, la mayoría de los españoles han perdido toda confianza en la política y parecen resignados a un futuro de precariedad. Estas son las principales conclusiones de un estudio realizado por Cáritas y la Fundación Foessa para comprobar los efectos de la crisis sobre los ciudadanos y su actual capacidad para afrontar el futuro. La encuesta, realizada entre enero y marzo en las 17 comunidades autónomas, muestra una radiografía preocupante.

La conclusión quizá más contundente es que, aunque sobre el papel la recesión terminó hace tres años, con un crecimiento continuado del PIB y una reducción paulatina de la altísima tasa de desempleo, siete de cada diez hogares españoles aseguran que no han percibido los efectos de la recuperación económica, pues no notan evolución positiva alguna de sus condiciones de vida.

La falta de percepción de una mejora alcanza su culmen en las familias que están bajo el umbral de la pobreza, el colectivo que con más dureza sufrió la crisis, y en el que ni siquiera uno de cada diez (solo el 9%) es consciente de la recuperación. De hecho, la conclusión del informe es que, «cuanto más pobre es el hogar, la recuperación es más reducida, débil e inestable». Los datos, según el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, indican que se ha contenido la extensión de la pobreza, pese que sigue altísima, pero que «la intensidad y la cronicidad se ha intensificado».

«Los hogares en los que menos se está percibiendo la recuperación económica son precisamente aquellos que más sufrieron los efectos de la crisis; es decir, hemos empobrecido la pobreza. Los más pobres siguen empobreciéndose, aunque se note una ligera mejoría en los que más posibilidades tienen», ha señalado el secretario general de Cáritas Española, Sebastián Mora, este jueves 22 de junio en rueda de prensa en Madrid. Al mismo tiempo, ha apuntado que al menos han conseguido frenar la extensión de la pobreza.

La segunda gran constación del estudio es que el 50,1% de los hogares ha diezmado sus ahorros y patrimonio, su «red de seguridad», durante los más de cinco años de crisis y que hasta el 53,7% confiesa que, en este momento, no cuenta con medios suficientes como para poder salir con bien de otro revés económico. Este empeoramiento de la situación con respecto a 2008 lo sufren el 78% de las familias en riesgo de exclusión.

No se trata de una opinión, sino del resultado de chequear hasta 17 indicadores de la situación de los hogares. El 60% de los familias dice que ya no tiene ahorros o que las cantidades son tan pequeñas que no resistirían dos o tres meses sin empleo. El 50% no puede hacer frente a reformas urgentes en su casa y llega con dificultad a fin de mes; y entre el 40% y el 50%, según los casos, tiene problemas para hacer frente a gastos sanitarios y educativos no cubiertos, para mantener sus ingresos y para pagar los recibos.

1,5 millones de vueltas a casa

A esta situación llegó la mayoría después de haber exprimido durante la crisis casi todas sus estrategias de ahorro y supervivencia, lo que les ha dejado sin margen de maniobra ante un posible revés laboral o una nueva recesión. El estudio indica que el 70% de los hogares se privó de comodidades para rebajar las facturas de energía, que en el 40% se aceptó un trabajo mal pagado y en el 29% un empleo sin contrato, y que hasta el 6% de las familias vio marchar al extranjero a uno de sus miembros. Los mismos ajustes los hicieron con los gastos de vivienda. El 15,6% cambió a una casa más barata, el 23% comparte casa con otra persona para poder pagarla y hasta 1,5 millones de hogares (el 8,2%) vieron retornar a casa a alguno de los hijos por no poder mantener su independencia.

El perfil de las familias que confiesan una mayor debilidad ante cualquier imprevisto lo componen el 68% de los hogares con menores, el 62% de las familias monoparentales y el 81% de las familias numerosas, grupo en el que también destacan las unidades con un joven de 18 a 30 años o un inmigrante a su cabeza. La mayor estabilidad la reconocen las parejas sin hijos y los cabezas de familia de más de 60 años, con pensión o muy cerca de lograrla.

Cáritas y Foessa han detectado dos elementos que consideran «estructurales», «preocupantes» y una «llamada de atención». El primero, que los españoles parecen haber asumido que vivirán durante mucho tiempo en la precariedad. Las expectativas de vida de aquí a cinco años para el 47% de los encuestados son idénticas y para el 26%, peores. El segundo, el convencimiento de la mayoría de que ni la política ni la lucha social son medios útiles para mejorar sus vidas. Para el 75,6% votar no sirve de nada, el 56,9% tiene la misma opinión sobre la utilidad de asociarse, y el 61,2% no tiene confianza alguna en la movilización.