2.400 toneladas de toallitas arrojadas al inodoro en 2015
Euskadi inicia una campaña para concienciar sobre el impacto ambiental que causa esta práctica
AÍDA M. PEREDA / J. VELASCO
Sábado, 27 de febrero 2016, 01:42
Muy bien. Así, con cuidado. Todo limpito y fresquito. Ya está. Quizás usted también forme parte de esa nueva ola de ciudadanos que utiliza las cómodas toallitas higiénicas para limpiar sus zonas más íntimas. Puede que incluso las lleve en el bolso a todas partes, no vaya a ser que en el WC del bar solo haya papel higiénico. Y es probable que, como muchos, las lance por el abismo del water y luego tire de la cadena. Pues bien. Debe saber que con ese gesto está contribuyendo a crear «importantes afecciones que atascan los sistemas de saneamiento y depuración». Que está «alimentado a un monstruo» que provoca en Euskadi un sobrecoste anual de un millón de euros en la gestión de estas instalaciones y que luego repercute en la factura del agua que llega a casa.
Los hogares vascos vertieron nada menos que 2.400 toneladas de toallitas higiénicas por el inodoro el año pasado, lo que ha llevado a la asociación cluster de industrias del medio ambiente, Aclima, a coordinar una campaña de sensibilización ciudadana. No alimentes al monstruo-Ez elikatu munstroa es el nombre de la iniciativa que la consejera de Medio Ambiente del Gobierno vasco, Ana Oregi, presentó ayer en el edificio de control de la depuradora de aguas residuales de Galindo, en Sestao, acompañada por el presidente del Consorcio de Aguas de Bilbao Bizkaia, Ricardo Barkala, el gerente, Pedro María Barreiro, y el presidente de Aclima, Xabier Caño.
Con un presupuesto de 50.000 euros, la campaña, que se pondrá en marcha este mismo año, se enmarca dentro de un ambicioso proyecto sobre contaminantes emergentes. Es decir, aquellos vertidos incontrolados que se originan principalmente en los hogares, en pequeñas empresas y en el sector terciario de las áreas urbanas y que afectan de manera significativa a los sistemas de saneamiento y tratamiento de aguas. Entre estos contaminantes emergentes figuran residuos farmacéuticos, detergentes, restos de comida o productos de cuidado personal, como las propias toallitas.
«Con la iniciativa que ahora ponemos en marcha pretendemos concienciar sobre los graves atascos y averías que provoca el vertido de estos productos de base textil, que al no disolverse a tiempo generan un sobrecoste», destacó Oregi.
Detrás de este problema, prosiguió la consejera de Medio Ambiente, «nos encontramos con hábitos y prácticas cotidianas de la ciudadanía, que en ocasiones puede usar el wáter como el cubo de la basura», llegando a hacer un uso incorrecto del inodoro, «que sigue siendo una de las válvulas que permiten relajar nuestra sensibilidad medioambiental, al percibir, erróneamente, que digiere y destruye todos los residuos que vertimos».
Cambio de hábitos
El vídeo grabado con motivo de la nueva campaña, que será difundido en televisión y a través de las redes sociales, se sirve de un endiablado ser que habita en el interior de las tuberías para advertir sobre las consecuencias derivadas de arrojar las toallitas por el WC. Y es que aunque en su etiquetado muchas marcas indican que estos productos son biodegradables y desechables, en realidad no se deshacen en el agua con la facilidad con la que lo hace la celulosa del papel higiénico. Al contrario, sus fibras textiles se deshilachan y se trenzan y acaban obstruyendo las tuberías de los desagües.
«Nadie discute que se sigan utilizando las toallitas, sino la manera de desprenderse de ellas, que deben ser arrojadas directamente a la basura», subrayó Pedro María Barreiro. «La asociación europea de empresas de saneamiento, EurEau, que agrupa a más de 30 países y a casi 400 millones de personas, está en este momento en conversaciones con el Parlamento europeo y con las grandes multinacionales de este tipo de productos para hacerles conocedores del problema para buscar soluciones en origen, pero a día de hoy las acciones más rápidas consisten en que los propios usuarios cambien sus hábitos».