Interior crea el ‘agente encubierto 2.0’ para combatir delitos en la red

El Ministerio quiere mejorar la persecución de la pornografía infantil y la pedofilia, que se han disparado por el uso de las nuevas tecnologías

EL CORREO

El 95% de los ciberdelitos cometidos en España quedan impunes. Este dato, que obra en poder del Ministerio del Interior, es una de las razones por las que el Departamento que dirige Jorge Fernández Díaz decidió desarrollar una nueva regulación para los agentes encubiertos que entrará en vigor el próximo 7 de diciembre. El objetivo es eliminar los obstáculos con los que se encuentran a la hora de perseguir delitos en la red los miembros de las fuerzas de seguridad que actúan bajo la función de agente encubierto. Interior asume que cada vez son más los contenidos de carácter delictivo que transitan por la red y que lo hacen en las zonas no detectables de Internet, conocidas como Deep web.

Es ahí donde, aprovechando el anonimato, los delincuentes alojan todo tipo de contenido delictivo, operaciones de comercio ilícito, tráfico de productos, sustancias o armas. Con la nueva regulación, el agente encubierto 2.0 podrá asumir una identidad virtual falsa para actuar en canales cerrados de comunicación e incluso intercambiar o enviar archivos ilícitos por razón de su contenido en el curso de una investigación. Seguirán estando siempre supervisados por un juez.

Estas herramientas les permitirán acceder con una identidad supuesta a estas comunidades cerradas, que exigen una identificación o invitación de alguno de sus miembros. De esa forma se facilita la identificación de los autores de los delitos y recoger las evidencias electrónicas. Siempre que se lo autorice un juez, también podrán obtener imágenes y la grabación de las conversaciones que mantengan en los encuentros previstos entre el agente y el investigado.

«Muy eficaz»

En definitiva, será posible que el agente encubierto se introduzca por un lado en foros y comunidades de terroristas y, por otro, en los que se intercambian material de abuso y explotación sexual a menores, a las que frecuentemente migran los pedófilos, por plataformas más seguras para ellos, al poder incluir cifrado de los datos, anonimato y accesos restringidos.

Los expertos en la lucha contra la ciberdelincuencia consideran la figura del agente encubierto en Internet un mecanismo muy eficaz para la persecución de los delitos concretos que se cometen con la ayuda de las nuevas tecnologías y, especialmente, en la lucha contra la pornografía infantil, la pedofilia y el terrorismo (incluyendo a los lobos solitarios).