Las leyes antitabaco apenas han logrado reducir el consumo en el ámbito laboral

Cigarrillos/
Cigarrillos

Un informe sobre drogas del Ministerio de Sanidad cifra el porcentaje de trabajadores que fuman en el 34% y admite que la cifra "es similar a la de 2007"

FERMÍN APEZTEGUIA

El impacto social de las leyes antitabaco de la última década resulta muy limitado. El último informe del Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías sobre consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral en España destaca que aún fuman a diario un 34% de los trabajadores españoles, lo que supone, según advierte, «una cifra similar a la de 2007», cuando entraron en vigor las primeras legislaciones que restringieron el consumo y comenzaron a realizarse este tipo de estudios. No se fuma tanto en los centros de trabajo pero, según los datos conocidos, se sigue fumando. El documento apunta, además, a que todavía existe un 12% de trabajadores que siguen siendo fumadores pasivos, lo que revela que la norma se incumple, al menos, en una de cada diez ocasiones.

«Queda margen de mejora, tenemos aún algunas asignaturas pendientes», reconoce el psiquiatra Julio Bobes, presidente de Socidrogalcohol, sociedad decana en el estudio del impacto del tabaco y otras drogas, tanto legales como ilegales, en España. «Sin embargo -añade a renglón seguido-, creo que debemos ser moderadamente optimistas. Tenemos margen de mejora, pero lo cierto es que se consume menos y que hay muchísimos menos operarios que antes expuestos a los daños que provoca el tabaquismo pasivo», argumenta el especialista.

PARA LA REFLEXIÓN

Tabaco
Casi un 12% de los trabajadores sigue expuesto al humo de sus compañeros fumadores
Alcohol
Un 5% de los operarios realiza un consumo de alcohol de riesgo, lo que le expone a accidentes graves
Cannabis y cocaína
Preocupación en Sanidad porque el 2% de la población activa suele tomar una de estas drogas, las dos o incluso otras
Hipnosedantes
El consumo de estimulantes ha crecido siete puntos desde que estalló la crisis en 2007

El Observatorio de la Droga y las Toxicomanías es un servicio público, dependiente del Ministerio de Sanidad, que evalúa periódicamente, a través de encuestas personales, el alcance de las adicciones a sustacias más comunes en España. El último trabajo, publicado hace sólo unos días, recoge datos referidos a 2013 y 2014 y sus conclusiones se basan en el análisis de casi 15.300 encuestas. «El consumo de drogas -alertan los autores del documento- puede afectar a la calidad del trabajo, el rendimiento del mismo y, lo más preocupante, puede ser la causa de accidentes laborales».

La sustancia que más siniestralidad causa en España es el alcohol, pero la más consumida, y la que quizás más gasto sanitario provoque, es el tabaco. Aún fuman, en concreto, el 33,8% de los trabajadores. Hay consumidores de puros y cigarrillos en todas las escalas sociales y en todas las categorías profesionales, pero la mayoría de los adictos son hombres, con estudios primarios o como mucho secundarios y sin pareja. Los más consumidores son los que realizan labores manuales de tipo cualificado. Fuman uno de cada diez miembros de este colectivo, en una proporción ligeramente superior a la que se da en la hostelería (36,6%). Curiosamente, contra lo que podría pensarse, directivos y profesionales liberales son quienes menos enganchados están al pitillo, aunque tampoco son pocos. Un 25,4%.

Leyes más restrictivas

El presidente de la Sociedad Vasco Navarra de Prevención del Tabaquismo, Joseba Zabala, también prefiere ver «la botella medio llena». Los propios autores del trabajo, según recuerda, destacan en un artículo sobre este informe publicado en la Revista Española de Salud Pública que las leyes antitabaco han logrado reducir el consumo en torno a un 5%. Los resultados obtenidos, aunque «representan un logro importante», resultan limitadas y reflejan que aún hay un amplio margen de mejora. «El tabaquismo pasivo se ha reducido de manera muy destacada», destaca Zabala. Ha bajado, de hecho, del 26% al 11,6%. «Pero ¡ojo! -advierte-, aún hoy uno de cada diez empleados sigue expuesto al humo involuntario y a las graves consecuencias que tiene éste sobre la salud humana».

Los menores de 35 prefieren cannabis o cocaína en el trabajo

Las autoridades sanitarias están preocupadas por las dimensiones que alcanza el consumo de cannabis, cocaína y otras drogas ilegales en el ámbito laboral, según se desprende del último informe del Observatorio de la Droga y las Toxicomanías. Un 2% de los trabajadores consume una u otra sustancia. En algunos casos, las dos, aunque es cierto que la coca se toma en menor medida. El hachís se prefiere en el sector de la construcción y la hostelería; artistas y deportistas optan por la farlopa. La buena noticia es que, desde 2007, la toma de este tipo de sustancias en los centros de trabajo ha ido descendiendo de manera paulatina. La mala, que no son los únicos estupefacientes que ingieren un 1% de los empleados. La lista incluye anfetaminas, éxtasis, alucinógenos y también inhalables. Un dato tan curioso como lógico: las sustancias ilegales son más comunes entre los menores de 35 años. Los mayores de 55 abusan más del alcohol.

Los autores del documento lanzan en sus conclusiones un mensaje a los responsables sanitarios, que los especialistas consultados por EL CORREO coinciden al interpretar. El informe aboga por la implantación de medidas legislativas que permitan «mantener y reforzar las intervenciones orientadas al consumo del tabaco y, en concreto al tabaquismo pasivo en aquellos sectores que continúan registrando cifras elevadas». Los expertos entienden que este mensaje no sólo llama la atención sobre la inhalación de humo en los centros de trabajo, sino también en otros ámbitos, como «los coches particulares».

Demasiado alcohol

Las próximas actualizaciones de las leyes antitabáquicas deberían contemplar, según Bobes y Zabala, la prohibición de fumar en los vehículos en los que viajen menores de edad, como se está planteando ya en Reino Unido. «Ese es uno de los objetivos que tenemos que lograr. No podemos erradicar el tabaquismo de golpe, porque seríamos utópicos si pensáramos en la implantación de una ley seca, pero Europa camina hacia ese destino», afirma el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo.

Los médicos se muestran más preocupados por las cifras que arroja el consumo de alcohol. Un 11% de los trabajadores encuestados reconoció que en los 30 días anteriores a la entrevista bebió a diario algún tipo de bebida alcohólica en su lugar de trabajo. Y lo que es peor: la encuesta advierte de que un 5% de la población laboral realiza «un consumo de alcohol de riesgo».

«Aunque no sean datos para la alarma, sí lo son como para no dejarnos tranquilos. El alcohol causa siniestros laborales muy graves y representa un desafío sanitario mayor que el del tabaco», recalca Julio Bobes. El consumo de hipnosedantes no le anda a la zaga. La tendencia es ascendente, un 7% más desde 2007, con y sin receta médica. «Han sido años muy complicados. Estamos saliendo de una crisis como no habíamos conocido...», justifica el experto, responsable del centro Cibersan de la capital asturiana. «La encuesta tiene que reflejarlo».