El Correo

"Mujer, tus problemas no se solucionan con una varita mágica"

La alumnas acuden dos viernes al mes.
La alumnas acuden dos viernes al mes. / Pedro Urresti
  • 16 alumnas aprenden a tomar las riendas de sus vidas en la recién creada Escuela de Empoderamiento de Sopela

Dos viernes al mes, de cinco a ocho de la tarde, dieciséis mujeres de 20 a 60 años comparten experiencias, narraciones y pensamientos en la Casa de Cultura de Sopela. Es un espacio de exigencia cero. No se juzgan, no juzgan. No se comparan, no comparan. Sólo son y disfrutan de lo que les gusta y de lo que no les gusta de sí mismas. Aprenden a valorar sus cuerpos, trabajan los discursos, el arte y las reivindicaciones. Tratan de cambiar “la percepción que tenemos del mundo”, mientras viven una experiencia que les ayuda a tener las herramientas para cambiarlo. Son las ‘alumnas’ de la recién creada Escuela de Empoderamiento para Mujeres, una iniciativa que el Ayuntamiento de esta localidad ha dejado en manos del colectivo ‘Mujeres Imperfectas’ de Bilbao, creado hace cinco años por un grupo de mujeres que se dieron cuenta de “la frustración que generaba en nosotras el ideal femenino normalizado”. “Hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, además de fijarnos en la violencia física, vamos a empezar en el antes, en la prevención. Si todas estuviésemos bien empoderadas, no existiría la violencia”, apunta May Serrano, coordinadora del proyecto.

La de Sopela es una iniciativa pionera y novedosa en la localidad, pero no es el primer curso de estas características que se pone en marcha en Euskadi. En Getxo una iniciativa similar acaba de cumplir diez años. En su caso, se creó en red junto con los municipios de Basauri y Ermua, a los que se sumó Ondarroa un año después. Fueron todas apuestas importantes que partían de la necesidad de crear espacios de formación, encuentro y reflexión entre mujeres con los objetivos de crear una conciencia sobre las situaciones de desigualdad y discriminación que aún sufren las féminas y de impulsar la participación socio-política activa de éstas. El Ayuntamiento de Vitoria, Abadiño, Basauri, Durango, Santurtzi, Mondragón, Irún, Zarautz, acogen asimismo estos espacios de reflexión, formación y encuentro. En la mayoría de estas Escuelas de Empoderamiento, el ‘modus operandi’ es parecido: realizan talleres puntuales e independientes y acogen charlas de expertas en teoría de género.

En Sopela quieren ir más allá. “También contamos con expertas, pero lo primero que hicimos fue preguntar a las mujeres: ¿qué necesitáis? Y resultó que hay una demanda de práctica”, explican sus responsables. Desde esta vertiente, ya han empezado a trabajar temas como la maternidad, el amor romántico, el ciclo reproductivo, la comunicación, el cyberfeminismo... “Estaremos todo el curso acompañando a estas mujeres para que encuentren su voz propia. Se trata de buscar cada una lo que necesita y recoger la fuerza para pedirlo. Reconocerte que, por ejemplo, con 44 años siempre has querido, digamos, ser física cuántica y que no has dedicado ni un minuto de tu vida a eso. Recoger fuerza para enfrentarte a quien le has estado regalando tus sueños y energías, darte cuenta de lo que quieres y de quién eres y salir a la calle a por ello. ¿Dónde quieres estudiar física cuántica?”, explica de forma muy ilustrativa la propia May Serrano. “Nadie puede venir y empoderarte. Alguien te puede dar el espacio, pero nadie puede venir con una varita mágica y solucionar tus problemas. Tiene que nacer de ti misma”, matiza.

“Tener derecho a tener derechos”

El término empoderamiento tiene su origen en Estados Unidos. Proviene de la palabra ‘empowerment’. Supone autonomía para controlar nuestras vidas, fuerza y confianza para enfrentar la vida, derecho a elegir en la vida y participar en el cambio social. Puede definirse como un procedimiento de cambio personal y colectivo que tiene como consecuencia y como fin la transformación de las relaciones de poder entre mujeres y hombres. Para que esta transformación se produzca hay varios factores que deben de confluir: la compresión de lo que a las mujeres les sucede a nivel personal; el conocimiento de la realidad, del contexto y de los derechos; el acceso a la información y los recursos; el desarrollo de sus destrezas, una mayor autonomía, mayor concienciación y capacidad crítica.

La antropóloga Marcela Lagarde, integrante del Grupo Asesor Internacional de Sociedad Civil en ONU Mujeres, explica el empoderamiento como “el proceso de transformación mediante el cual cada mujer, poco a poco o a pasos gigantes, deja de ser objeto de la historia, la política y la cultura, deja de ser objeto de los otros y se convierte en protagonista y en sujeto de su propia vida. Dicho de otra forma, es un proceso a través del cual cada mujer se faculta, se habilita y desarrolla la conciencia de tener derecho a tener derechos y a confiar en la propia capacidad para conseguir sus propósitos. Este proceso se hace necesario si se tiene en cuenta la constante desautorización de las mujeres y las dificultades con las que se encuentran para poder capacitarse y sentirse valoradas y reconocidas”. Por todo ello, el empoderamiento es un proceso personal, algo que le ocurre a cada persona. Nadie empodera a nadie. Sin embargo, las instituciones pueden impulsar procesos de empoderamiento personal y grupal de las mujeres o movimientos.

Ahí subyace el proyecto abierto ahora en Sopela. Las ‘clases’ se imparten en castellano y están todavía abiertas a todas aquellas que quieran apuntarse. Tienen lugar en una sala diáfana, insonorizada, con buena calefacción y climatización, con buena luminosidad y un equipo de música que favorece o facilita la conexión con lo interior, características de un espacio de exigencia cero. La mencionada May Serrano y Silvia Allende, además de otras integrantes de ‘Mujeres Imperfectas’, se encargan cada viernes de las labores de coordinación. Proponen y facilita las cosas para que las mujeres que acuden a la escuela “se lancen a la aventura”. “Se empieza con unos minutos de relajación, donde la atención se va dirigiendo al cuerpo, conectando con la respiración, preguntándonos cómo nos encontramos. Es en ese momento cuando el cuerpo habla y pide hacer lo que necesita. A nosotras nos corresponde entonces darnos permiso para hacer lo que necesitamos”, apunta Serrano.

Entonces empieza a revelarse lo que llaman el “des-proceso”. “Aquí es donde surgen las exigencias y empiezas a darte cuenta de cuáles son tuyas y cuáles no. Aquí es donde llega la autoconciencia, y con ella llega otra fuerza interior terriblemente poderosa que es la autoestima, que empodera porque ayuda a plantarte, a ocupar tu espacio. Una vez se ha conseguido que esa fuerza individual salga hacia lo exterior se trabaja en las estrategias de autodefensa personal, pues no siempre los cambios son bien recibidos en el entorno y además tratamos de potenciar el autocuidado, el cariño y el mimo hacia una misma”, argumenta Silvia Allende. El curso de la Escuela de Empoderamiento de Sopela finalizará en junio y tiene un importe de 36 euros. Hay plazas disponibles.