El Correo

¿Mujeres imperfectas? Sí, en Bilbao

Varias integrantes del colectivo posan en una lavandería en Bilbao.
Varias integrantes del colectivo posan en una lavandería en Bilbao.
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  • Hace cinco años nacía en la villa un colectivo "para contrarrestar la absurda presión que supone para una mujer intentar ser perfecta". El grupo se reúne dos veces al mes para "ser como somos, sin juzgarnos, sin compararnos, disfrutar de lo que nos gusta y de lo que no nos gusta de nosotras mismas" e idear actividades de denuncia. En el Foro Económico de Bilbao estuvieron a las afueras del Guggenheim pelando patatas

Las mujeres no nos ajustamos al milímetro a un ideal femenino y no somos perfectas. Esto se olvida, y se nos olvida incluso a nosotras mismas, porque nos sometemos cada día a la absurda presión que supone intentar serlo. Hace cinco años nació en Bilbao la Asociación de Mujeres Imperfectas, impulsada por varias chicas que se percataron "de la frustración que generaba en nosotras el ideal femenino normalizado. Un sistema que invisibiliza, silencia o excluye la imperfección". El grupo se junta dos veces al mes en un local de la villa para "ser como somos, si juzgarnos, sin compararnos, sólo ser y disfrutar de lo que nos gusta y de lo que no nos gusta de nosotras mismas" e idear actividades de denuncia, explica May Serrano, una de las promotoras del colectivo que gestiona una comunidad cerrado en Facebook que reúne ya a 2.400 seguidores. Además, una vez al mes convocan el llamado "café de madres" para compartir experiencias sobre la maternidad y plantearse cuestiones sobre "qué nos hace madres".

May Serrano.

May Serrano.

Convencidas de que "desde pequeñas a las mujeres nos enseñan una especie de zapatito mágico, es decir, 'haz todo lo que yo te digo, acéptalo, asúmelo, confórmate, que todo llegará", el ideario de las Mujeres Imperfectas de Bilbao se resume en una conclusión a la que llegaron durante el tradicional concurso de gastronomía de la Aste Nagusia del año pasado en El Arenal: "A las Mujeres Imperfectas el bacalao les hace plim-plim. Las Mujeres imperfectas a veces tienen para cocinar y otras tiran de teléfono... Las Mujeres Imperfectas tienen derecho a salir a comer unas rabas en vez de quedarse en la cocina. A las Mujeres Imperfectas puede no ligarles la salsa porque están ligando otras cosas. Las Mujeres Imperfectas tienen derecho a no saber hacerlo todo y bien. Tienen derecho a equivocarse, a fallar, a llegar tarde, a no depilarse... Las Mujeres Imperfectas tienen derecho a decir 'no puedo' o 'no sé' sin que el mundo se derrumbe. Las Mujeres Imperfectas ayudan a otras mujeres en su camino a la imperfección. ¡Juntas podemos!".

Réplicas en Sevilla y Madrid

En sus encuentros, el grupo, que ya tiene réplicas en Sevilla y Madrid, trabaja creando lo que denomina "espacios de exigencia cero, espacios seguros y libres de juicios donde nos encontramos con nosotras mismas". Se despojan de "absurdas exigencias". Del debería estar más delgada, debería ganar más dinero, debería tener un coche más rápido, o más seguro, debería tener más hijos, debería tener menos hijos, debería hacer deporte, debería organizarme mejor, debería beber más agua, deberíamos visitar a tu madre, debería cenar verduras y tener un vientre plano... Y una vez realizada esta tarea, paran, cogen impulso e idean sobre cómo trasladar sus "descubrimientos", el empoderamiento frente al empobrecimiento femenino, a la calle. "Alcanzar esta manera de funcionar no ha sido un proceso sencillo, puesto que no es fácil tomar conciencia de cómo atendemos las expectativas de los demás antes de las nuestras. Nos tenemos tan enmascaradas, tan maquilladas, que reconocerse debajo de tantas capas, a veces resulta muy difícil", explican en el documento 'La exigencia cero en el proceso de las mujeres' que presentaron en el II Congreso Internacional El empoderamiento de las mujeres como estrategia de intervención social celebrado en la Universidad de Deusto.

Silvia Allende.

Silvia Allende.

Su primera "acción de calle", como denominan a interactuar con personas ajenas al colectivo, consistió pues en una sesión gratuita de despeinado y desmaquillaje dirigido, sobre todo a mujeres, pero también a varones de toda edad y condición. "Teníamos un listado completo de servicios. Despeinado 'out of bed', es decir, recién levantadas de la cama; desalisado japonés...". Pasaron una mañana deshaciendo algo que a muchas mujeres les lleva un buen rato –peinarse y maquillarse, salir perfectas de casa–, una presión de la que querrían liberarse de tanto en cuanto. "Las que mejor nos entendieron fueron las señoras mayores. Qué razón tenéis, chicas, nos decían", reconoce May Serrano.

Durante el Foro Económico de Bilbao celebrado en abril, las Mujeres Imperfectas superaron el cordón policial y se sentaron junto al Museo Guggenheim a pelar patatas. "Tratábamos de visibilizar la labor de las amas de casa. Si las mujeres parásemos de hacer las labores del hogar el mundo se paralizaría", advierte Silvia Allende, otra de las Mujeres Imperfectas de Bilbao. "Soy ama de casa, por fuerza. Cuido de mi familia. A veces de mí, cuando tengo tiempo. No pertenezco a la población activa laboralmente. No consto ni en los porcentajes de economía sumergida. Entonces mi pregunta: ¿existo?", escribió ese día el colectivo en su blog, bajo el membrete 'Diaro de un ama de casa'. Muchos curiosos se acercaron a las mujeres que portaban peladores mientras en el interior del edificio creado por Frank Gehry se debatía sobre la economía mundial. El mensaje, claro, llamó la atención y fue bienvenido entre los paseantes.

De "locas" a "demasiado políticas"

Pero no siempre ha sido así. Cuando las Mujeres Imperfectas de Bilbao decidieron dar el 'sí, quiero'... a ellas mismas algunos las consideraron "unas locas". Sucedió en diciembre de 2011. Ni príncipes azules, ni medias naranjas. El colectivo estaba "cansado de las historias de 'se casaron, fueron felices y comieron perdices'" porque no quieren ser "la costilla de alguien". Si no somos nosotras mismas, pensaron, tampoco podemos estar con nadie. De modo que decidieron contraer matrimonio consigo mismas en una ceremonia nupcial oficiada por la actriz Maribel Salas que se celebró en la antigua iglesia de La Merced, reconvertida desde hace más de diez años en la Sala Bilbo Rock. Asistieron, "emocionados", todos sus familiares después de hacerse fotos en las escalinatas del Ayuntamiento y tras repartir naranjas por la calle con las que celebrar el enlace y explicar su filosofía. Durante el enlace, estas mujeres adquirieron los compromisos de valorarse y respetarse, cuidarse y aceptarse tal y como son. Entre las renuncias, mencionaron "llevar la mochila de los demás", asumir la necesidad de "hacer el trabajo de los demás" e "intentar agradar a todo el mundo". Las novias salieron de la Sala Bilborock con el tradicional arroz y los gritos de '¡Vivan las novias!'.

De "demasiado política" calificaron la performance que Mujeres Imperfectas iba a presentar el La Alhóndiga el mes pasado durante el certamen sobre feminismo 'Cotidianas', al que la asociación había sido invitada. En la actividad retirada de la programación, que iban a representar bajo el título '#OkupoMiCuerpo', iban a invitar a las mujeres del público a "firmar la paz con nuestro cuerpo", en contraposición al "lenguaje bélico" que aparece en las revistas. 'Combate la celulitis', 'guerra a las cartucheras', 'guerra a las estrías', 'lucha contra los kilos'... "Había un apartado de entrega de armas, una rendición. Nos rendíamos al cuerpo. La evidencia es ésta y nos aceptamos, nos queremos y firmamos, queríamos concluir". "La acogida inicial fue muy buena. Nos dijeron que les encantaba, que se ajustaba perfectamente a la filosofía del taller y que era muy divertida", explica May Serrano, "pero a tres semanas del evento nos dijeron que no entrábamos en la programación, nos censuraron", añade Silvia Allende. Para expresar su malestar por la decisión de prescindir de su representación varias activistas de Mujeres Imperfectas se fotografiaron en el interior y exterior de Alhóndiga Bilbao ataviadas con capuchas y camisetas en las que se podía leer la palabra censura. Difundieron las instantáneas e hicieron un vídeo que está en YouTube. "No compartimos el lenguaje empleado, el término censura", manifestaron desde la organización del certamen.