El Correo

El Gobierno vasco prohibirá el uso del cigarrillo electrónico en bares y restaurantes

Un hombre, con un cigarrillo electrónico. / MAITE BARTOLOMÉ
  • La futura Ley de Adicciones equiparará el vapeo con el consumo de tabaco, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud

Cincuenta días ha necesitado el Gobierno vasco para reconocer que seguirá la recomendación de la Organización Mundial de la Salud y equiparará el uso del cigarrillo electrónico al consumo de tabaco. La futura ley vasca de Adicciones mantendrá para el vapeo las mismas restricciones -y también las mismas lagunas- que la norma antitabaco fijó para los fumadores. Ni más ni menos. Las medidas contra el consumo de tóxicos adelantadas ayer por el consejero de Salud, Jon Darpón, se quiere que entren en vigor en el plazo de seis meses.

La OMS aprovechó la vuelta de la pasada Semana Santa para llamar a los gobiernos del mundo a legislar el vapeo «con la misma dureza» con la que se sancionó en su día el hábito tabáquico. Algunas comunidades, como Cataluña, ya habían comenzado a legislar siguiendo esta senda, antes incluso de la recomendación de la institución con sede en Ginebra. Otros, como el Gobierno vasco, han preferido esperar para subirse a esta ola y responder a la demanda que venían haciendo médicos y sociedades científicas.

Aunque lo que se anunció fue sólo el anteproyecto de ley aprobado ayer por el Consejo de Gobierno, el Departamento de Salud quiso poner en valor el paso dado al aprovechar la tradicional rueda de prensa que el Ejecutivo de Urkullu hace todos los martes para dar a conocer los aspectos en los que se está trabajando. La futura Ley de Adicciones aportará novedades importantes en al menos tres aspectos. Incluirá entre los consumos patológicos los relacionados con los juegos de azar y el uso compulsivo de las nuevas tecnologías; abordará el «fenómeno» de la toma de bebidas alcohólicas entre los menores de edad y extenderá la legislación vigente en materia antitabáquica al cigarrillo electrónico. Además, sentará las bases para reconocer legalmente a los clubes de cannabis, aunque los entresijos de este apartado quedarán delimitados en un reglamento posterior a la aprobación de la nueva norma.

Las dudas se mantienen

La futura ley, segun dijo Darpón, pretende adaptar la normativa vigente a «las necesidades de la sociedad actual» y, al mismo tiempo, «velar en especial por la salud de los menores y de los colectivos socialmente más vulnerables». En esta filosofía encaja la equiparación del cigarrillo electrónico al tabaco, que en la práctica supondrá que a partir de ahora quedará completamente prohibido vapear en bares, restaurantes y otras zonas cerradas de uso público, como estaciones o medios de transporte colectivos, así como en las terrazas que no estén abiertas al aire libre o que, en todo caso, estén rodeadas como máximo por dos «paredes, muros o paramentos».

El control del vapeo tiene como finalidad la búsqueda de una mejor salud pública. El cigarrillo electrónico es un invento chino que apareció hace cuatro años como respuesta a las leyes antitabaco que comenzaron a aprobarse en los países occidentales. No se podía fumar, pero de vapear, que era algo nuevo, no decía nada ninguna ley. La industria tabaquera perfeccionó el artilugio oriental y sustituyó -o complementó en otros casos- la nicotina por sabores variados, como la vainilla.

Ahora se conocen ya los resultados de los primeros estudios sobre las consecuencias para la salud del cigarrillo electrónico. La OMS asegura que contiene sustancias tóxicas y cancerígenas iguales que las del tabaco. La evidencia científica también apunta a que contiene productos aprobados para su uso en alimentos pero no para ser inhaladas, como el propilenglicol, que irrita los ojos, la garganta y, lo que es peor, las vías respiratorias. El producto se ha presentado, además, como una herramienta útil para dejar de fumar, cosa que diversos estudios han demostrado que no es.

La ley antitabaco, de momento, no ha logrado reducir el consumo de tabaco en la población. Es cierto que cada vez fuman menos hombres, pero a cambio lo hacen más mujeres, según explica el coordinador de Oncología de la Sociedad Española de Neumología, Josep Belda. «Ha permitido ganar espacios para los no fumadores, que ya es mucho», añade el experto. Sin embargo, tres años después se mantienen con ella las mismas incógnitas. ¿Por qué se puede fumar en los campos de fútbol y plazas de toros? ¿No hay niños en los estadios? ¿Y en los coches particulares, los críos dejan de serlo?