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¿Por qué no hay que lavar los vaqueros?

Pantalones vaqueros colgados en perchas. / REUTERS
  • El director de Levi’s ha confesado que lleva un año sin limpiar los suyos y otros expertos aconsejan meterlos al congelador o al microondas para que se conserven intactos

Una vez al día es manía, una vez por semana es cosa sana, una vez por mes es dejadez y una vez al año al director de Levi´s no le hace daño. La frecuencia con la que deben lavarse los vaqueros ha orginado numerosos debates domésticos. El último lo ha suscitado Chip Bergh, presidente ejecutivo de la marca insignia de tejanos: "Estos son uno de mis vaqueros favoritos. Los tengo desde hace más o menos un año y todavía no han visto la lavadora. Sé que suena asqueroso... pero, créanme, puede hacerse", afirmó en el foro sobre sostenibilidad Brainstorm Green. También el diseñador Tommy Hilfiger declaró a la revista estadounidense 'TMZ' que nunca había lavado los suyos. ¿Estrategia publicitaria o una recomendación atinada?

El denim, el tejido con el que están confeccionados los vaqueros, es como el buen vino: mejora con los años. Y lo cierto es que su invención por parte de Levi Strauss a finales del siglo XIX ya cubría cuestiones funcionales. Sus resistencia y comodidad convirtieron los tejanos en la indumentaria de trabajo idónea para mineros, agricultores y buscadores de oro. La moda, posteriormente, se encargó de incorporar, a esas ventajas prácticas, valores estéticos. Ahora los vaqueros perfectos son los que aparentan estar envejecidos y usados.

Los incondicionales del jean apuestan por el modelo raw denim o dry denim, el vaquero que se vende sin tratar -y sin lavar- para que se adapte a la forma del cuerpo tras el uso continuado. Lavarlo en los primeros meses interrumpe el proceso de modelado de la prenda. Al menos así lo creen los directivos de Levi’s, que hace algunos meses lanzaron la campaña “dirty is the new clean” (lo sucio es lo nuevo limpio) con un diseño novedoso en el que se redujo la cantidad de agua necesaria en la confección, y por consiguiente, el impacto ambiental.

Congelados, como el primer día

Las sorprendentes declaraciones del directivo de Levi´s pueden parecer a primera vista contrarias a los intereses comerciales de la marca, puesto que cuanto más se laven sus vaqueros, antes se estropearán y menos tardarán sus clientes en volver a comprarlos. Habrá que pensar, pues, que se trata de una estrategia de marketing para vender ética ecológica. A menos lavados menos gasto de agua y de detergentes.

De hecho, Levi Strauss ya lanzó hace un par de años una polémica campaña de concienciación ecológica. El mensaje defendía que no hacia falta lavar los vaqueros -se calcula que consumen, a lo largo de su ciclo vital, cerca de 4.000 litros de agua en lavados-, sino que bastaba con meterlos al congelador cada mes para matar las bacterias y los gérmenes causantes del mal olor.

Tambien la jefa de diseño de Levi’s, Jill Guenza, y la de la firma Nudie Jeans, Palee Sternberg, auténticas expertas en el diseño y la conservación de esta prenda, aconsejan congelarlo para que mantenga la apariencia de usado. "No recuerdo la última vez que lavé un par de vaqueros. Suelo meterlos en el congelador o colgarlos de la ventana", declaró esta última a la web de moda 'Revolve Clothing'.

Sin embargo, Stephen Craig Cary, un experto en microbios y congelación de la Universidad de Delaware, en Estados Unidos, refuta esta gelida teoría. Según Craig, para dar larga vida a los tejanos, hay que hacer todo lo contrario: meterlos al microondas a una temperatura de 121 grados Celsius durante diez minutos.

Otro truco para conservarlos y prolongar su duración es introducirlos en la bañera, lavarlos del revés con agua tibia -prestando atención al grosor del denim, que siempre aparece reflejado en la etiqueta (10 oz, 15 oz, 20 oz…)- y secarlos al aire. De esta forma, se sabe cuánto encogerán, sin dañar el color ni el tejido.

Lavarlos una vez al mes

Josh Le, un estudiante de la Universidad de Alberta, en el oeste de Canadá, sometió a sus vaqueros "a una situación extrema" para batir un récord de lo más pringoso en 2011. Durmió con ellos puestos, los utilizó para secar el sudor de sus manos y los manchó de comida a propósito durante 450 días, el tiempo que se pasó sin lavarlos.

El objetivo de este joven con extrañas inquietudes fue demostrar que prescindir de la lavadora no tiene consecuencias higiénicas. Antes de devolverlos a su color original, tomó una muestra del pantalón para comprobar el nivel de bacterias acumuladas. Después, los lavó y, tras ponérselos durante dos semanas, volvió a comprobar el nivel de gérmenes en el tejido. Para su sorpresa, la cantidad apenas varió. Eso sí, la mayor parte se localizó en la zona púbica, donde se contabilizaron entre 8.500 y 10.000 unidades bacteriales por centímetro cuadrado. Su mugriento experimento fue supervisado por la profesora de Ecología Humana de la Universidad de Alberta, Rachael McQueen, que aseguró que los vaqueros sólo necesitan ser lavados una vez al mes. Parece que esta pieza universal de cualquier armario no es sólo la que mejor envejece, es también la que mejor se camufla.