El Correo

¿Un muecín en Santa Sofía, símbolo de la cristiandad?

Santa Sofía de Estambul es visitada cada año por millones de turistas. / Efe
  • Crece el temor a que un Erdogan en horas bajas convierta en mezquita la basílica de Estambul

¿Veremos pronto a un almuecín llamando desde el alminar de Santa Sofía a los fieles musulmanes a la oración? ¿Veremos pronto al imán guiando la oración y pronunciando el sermón del viernes desde el mimbar (púlpito)? Entre los cristianos de Turquía ha cundido la alarma ante la posibilidad de que la emblemática basílica de Estambul, visitada cada año por millones de turistas, sea convertida en mezquita para el culto islámico por decisión del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, vapuleado por la oposición. Algunos medios de comunicación incluso han marcado ya en rojo la fecha del próximo 25 de mayo, aniversario de la conquista de Constantinopla en 1453, entonces capital del imperio bizantino, por el ejército otomano.

La basílica de Santa Sofía, levantada como catedral ortodoxa en el año 360, se convirtió en museo en 1934 por voluntad de Mustafa Kemal Ataturk, fundador de la república turca laica en 1923, y ha simbolizado el abrazo de las distintas culturas y religiones pero como lugar secularizado. En un tiempo fue reconvertida en catedral católica durante el patriarcado latino. Pero las presiones de los grupos islamistas más radicalizados se han intensificado para que el recinto vuelva al culto islámico, como ocurrió cuando cayó Bizancio. Los otomanos dotaron a la iglesia, una obra maestra del arte bizantino, de cuatro minaretes y una escuela teológica. Su conquistador, el sultán Mehmed II, decidió que el templo se convirtiera en mezquita.

Los grupos islámicos, y las corrientes más conservadoras y nacionalistas, invocan a Mehmed en su ofensiva para abrir el recinto al culto musulmán. Lo hacen cada cierto tiempo y les ha dado resultado con otras instalaciones. Por ejemplo con la iglesia de Santa Sofía de Nicea –donde se celebró el concilio ecuménico del año 787–, que se convirtió en mezquita para el culto islámico en noviembre de 2011 tras haber sido museo. Lo mismo ocurrió con la Santa Sofía de Trebisonda, joya de la arquitectura y del arte bizantino del siglo XIII, con frescos que narran escenas del Nuevo y del Viejo Testamento. El templo es un testimonio de la presencia milenaria del cristianismo en el Mar Negro.

El presidente del Parlamento de Ankara, Bulent Arinc, etiquetado por Vatican Insider como el político más destacado de la corriente del conformismo islámico religioso en el partido gobernante, es uno de los máximos valedores del movimiento en favor de las mezquitas. En la mutación de Nicea declaró que "con este acto hemos recuperado los favores de nuestros antepasados. La iglesia de Santa Sofía de Izmit –nombre turco de Nicea– es fruto de conquista y, como tal, como se usaba entonces, constituye un derecho. Una iglesia puede ser transformada en mezquita. Ambos son lugares de oración dirigida a Dios. ¿Cuántas de nuestras mezquitas fueron transformadas en iglesias?", se preguntó el líder parlamentario.

Hace un año se volvió a intentar con Santa Sofía de Estambul. Erdogan, socio en sus día de Rodríguez Zapatero para impulsar la Alianza de Civilizaciones y enfrascado en un proyecto para que Turquía sea aceptada en Europa, dio largas al asunto. "El Sultanahemet (la mezquita azul, ubicada frente a Santa Sofía) en la plegaria de los viernes está casi vacía. Pensemos antes en llenar esa; luego pensaremos en Santa Sofía", argumentó el primer ministro frente a a los grupos fundamentalistas. La decisión fue saludada entonces por 'L'Osservatore Romano', el diario del Vaticano.

Las presiones de los colectivos islamistas han proseguido, espoleados por la debilidad de un Erdogan acorralado. Los rumores de la reconversión de Santa Sofía se agudizaron en vísperas de las elecciones municipales del pasado 30 de marzo. El primer ministro turco llegaba a ellas muy desgastado por la sucesión de escándalos de corrupción en el Gobierno y las acusaciones de intentar taparlos recurriendo al autoritarismo. Por ejemplo, con la amenaza de restringir el uso de las redes sociales. Pero, contra todo pronóstico, Erdogan superó el 'plebiscito' electoral y su partido consiguió el 47% de los votos.

Aún así, su imagen continúa tocada, por lo que tendría que recuperar terreno si pretende pujar por la presidencia del país euroasiático, en los comicios del próximo mes de agosto, un ciclo electoral que se cerrará en 2015 con una convocatoria de parlamentarias. ¿Erdogan va a aguantar las presiones sin ninguna concesión? Algunos analistas creen que el primer ministro podría ceder y activar una huida hacia adelante en el terreno religioso. Se habla de una solución intermedia que consistiría en la apertura de la basílica a la oración del viernes, a última hora de la tarde y primera de la noche para que las sombras oscurezcan los frescos bizantinos -y no ofender al islam- en los que aparecen, por ejemplo, el emperador Constantino y la emperatriz Zoe rezando a Cristo.

Ante esa posibilidad, el primero en poner el grito en el cielo ha sido el patriarca ecuménico de Constantinopla. "Nosotros nos opondremos y, con nosotros, todos los cristianos, sean ortodoxos, católicos o protestantes. La basílica de Santa Sofía se construyó como testimonio de la fe cristiana y, si regresa al culto, sólo puede volver al culto cristiano", ha reivindicado Bartolomeo I. Vuelven tiempos de cruzada a la megalópolis del Bósforo.