Los sanitarios piden participar en los rescates de montaña para contener el repunte de muertes

Tensión. El Paso del Diablo, en el monte Alluitz; abajo,./jon ander Rabadan
Tensión. El Paso del Diablo, en el monte Alluitz; abajo,. / jon ander Rabadan

2018 fue el año con más siniestralidaden Euskadi, con 267 actuaciones de la Ertzaintza y 17 fallecidos

Luis López
LUIS LÓPEZBilbao

Pongamos que durante una ascensión, por ejemplo, al Anboto, resbalamos. Caemos entre las rocas. Una costilla perfora un pulmón y provoca un neumotórax. Hay que llamar a emergencias y llega el helicóptero de la Ertzaintza para realizar la evacuación. Pero el aire en el pecho, fuera de sitio, entre el pulmón y la pared torácica, cada vez presiona más. Y los rescatadores, que no son sanitarios, no pueden dar el 'pinchazo' para realizar la descompresión. «Si no se actúa de manera inmediata, el resultado es fatal», asegura Sendoa Ballesteros. «Este, el del neumotórax, es el ejemplo perfecto de por qué es vital que haya personal sanitario en los equipos de rescate». ¿Estamos hablando de casos reales? ¿Se han producido muertes por este motivo en Euskadi? «Sí, ha ocurrido varias veces».

Sendoa Ballesteros es profesor de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU y ha liderado una investigación que ayer sacó a la luz la Universidad pública. En ella «profesionales de la salud proponen que las unidades de rescate de la Ertzaintza cuenten con personal de Medicina y Enfermería que atienda 'in situ' a las personas accidentadas en la montaña». De ese modo «se puede reducir sensiblemente el índice de mortalidad».

La petición no llega en un momento cualquiera, sino cuando Euskadi sufre las cifras de siniestralidad en montaña más altas de su historia. De hecho, 2018 ha sido el año más negro porque se han producido 267 rescates (un centenar más que hace sólo cinco años, y casi cuatro veces más que hace una década). En esos accidentes han muerto 17 personas.

Para explicar lo que está sucediendo hay que tener en cuenta los efectos 'Decathlon' y 'Calleja'. Es decir, que hay un montón de gente que se acerca al monte hipermotivada y bien equipada pero se olvida de que está en un entorno hostil. Gente con botas y chubasqueros bonitos, pero sin formación. «Se ha banalizado el riesgo», lamenta Ballesteros.

Así que llegan los accidentes. El fenómeno ha alcanzado tal dimensión que el estudio de la UPV habla ya de un problema de salud pública que, además, «va a seguir creciendo en los próximos años». De modo que llama a tomar medidas.

En realidad, no se trata de nada revolucionario porque otras comunidades autónomas ya han dado el paso de incorporar personal sanitario a los equipos de rescate. Los expertos hablan de Aragón, Asturias, Castillas y León, Cantabria y Cataluña. De hecho, son estas experiencias en las que se apoyan para demostrar que llevar médicos o enfermeros en los helicópteros («el 95% de los rescates se hacen por este medio») salva vidas.

imagen de un rescate
imagen de un rescate / luis calabor

Sufrir menos

En concreto, Ballesteros se remite a la experiencia aragonesa. Según las cifras de la Jefatura de Montaña de la Guardia Civil en esta autonomía, la tasa de mortalidad media (muertos por cada 100 accidentados rescatados) era del 9,32% entre 1990 y 1999, antes de la introducción de personal sanitario. Luego, entre 2000 y 2014, se redujo al 3,45%. Es decir, «una disminución del 62%». ¿No será porque ahora se actúa con más rapidez y profesionalidad? Parece que no porque la evolución en el resto de España es diferente. En el conjunto del país la tasa de mortalidad media ha pasado del 8,8% durante la última década del siglo pasado, al 6,8%, «lo que supone una disminución del 12,5%». Y ese descenso «se explica por la repercusión de la menor tasa de mortalidad en la montaña de Aragón en las cifras totales».

¿Acaso es que los rescatadores no pueden hacer maniobras básicas, dar los tratamientos esenciales para preservar la vida? Algunos, no, dice Ballesteros. Por ejemplo, algunos de carácter invasivo como el mencionado del neumotórax. «O traumatismos con sangrados importantes donde el tratamiento precoz es vital y sólo un sanitario puede mantener tensiones, volumen sanguíneo, administrar fármacos...».

Esto último, lo de 'enchufar' medicinas, es importante también para aliviar el dolor. «Humanizar el rescate». Claro, cualquier rescate de un cuerpo roto es intrincado, y el herido sufre. Mucho. «Contar con un sanitario conlleva que se puede administrar analgesia desde el primer momento», lo que dulcifica el proceso.

Con todo, en el Departamento de Seguridad aún no lo ven claro. Fuentes del Gobierno vasco alegan que desconocen el informe salido de la Universidad del País Vasco y hecho público ayer, por lo que no consideran «conveniente ni oportuno» pronunciarse sobre él.

Las claves

Otras experiencias
En Aragón la inclusión de personal sanitario redujo la tasa de mortalidad a menos de la mitad
Profesor de la UPV
«Se ha banalizado el riesgo», lamenta Sendoa Ballesteros, autor de un informe sobre accidentes

Afición masiva

66.000
personas se acercan cada fin de semana a la montaña en Euskadi.
34.000
son los deportistas federados en los clubes de montaña de la comunidad.
381
actuaciones de montaña se llevaron a cabo en 2018 en Euskadi. Hubo 267 rescates (dos de ellos en cuevas) y 114 búsquedas.

«En el 75% de las actuaciones hay un problema de salud»

bilbao. A veces hay suerte y el ertzaina rescatador es, además, enfermero. Ocurre cuando trabaja Manuel Arriba, miembro de la Unidad de Vigilancia y Rescate de la Policía vasca, que también ejerce como sanitario en el 'Espeleosocorro', es decir, la unidad que actúa en cuevas.

¿Tan importante es contar con sanitarios en los rescates? «Sí, totalmente -responde-. Al menos el 75% de las actuaciones conllevan además un problema sanitario». El problema es que ni siquiera él, cuando le toca llevar a cabo un rescate, puede actuar como enfermero porque su contrato no se lo permite. «No puedo, por ejemplo, administrar analgesia, canalizar una vía venosa».

Tampoco «administrar adrenalina» en caso de «reacción alérgica severa como consecuencia de una picadura de abeja como las que son tan frecuentes en el Gorbea». Con semejantes limitaciones «hay un campo de mejora amplio» a la hora de organizar el servicio, asegura este profesional que también ha participado en la investigación de la UPV y que, eso sí, cuando actúa en calidad de enfermero en rescates dentro de cuevas sí puede ejercer como sanitario.

Hay otra cosa. Cuando los médicos y enfermeros se implican en este tipo de actuaciones en el monte, como ocurre en otras comunidades, también deben contar con «una formación específica en rescate y montaña. Hay que saber moverse en el entorno, anclarse a una reunión de escala...». Igual que los ertzainas deben tener nociones básicas sobre cómo curar, los sanitarios han de saber cómo moverse. Pero, claro, cada cual sólo es experto en lo suyo.