Una ruta por las tiendas con alma de Bilbao

Las rutas han sido presentadas esta mañana. /Borja Agudo
Las rutas han sido presentadas esta mañana. / Borja Agudo

La asociación Bilbao Dendak organiza recorridos guiados para conocer los comercios de la villa

OLATZ HERNÁNDEZ

El encanto de la capital vizcaína queda atrapado en sus tiendas. Para demostrarlo, Bilbao Dendak invita este verano a recorrer una ruta guiada por los comercios locales de la villa. Bajo el lema 'HemenGO Shopping: Local is better', turistas y autóctonos podrán conocer las tiendas más singulares de la ciudad de la mano de sus propios dueños y descubrir cómo se preparan las 'carolinas' o cómo acabó una lata de Arrese en el Titanic. «En Euskadi tenemos tiendas pequeñas pero con gran alma y espíritu», ha señalado el director de Comercio del Gobierno vasco, Juan Andrades.

A bordo de un tranvía y acompañados de tres curiosos personajes la comitiva municipal ha inaugurado esta mañana las rutas, que se ofrecerán gratuitamente desde hoy hasta el 22 de septiembre. Se han diseñado tres recorridos: la ruta 'Euskal', con comercios que venden productos hechos en Euskadi; la ruta 'Moda', especializada en comercio textil; y la ruta 'Gourmet', que agrupa a los establecimientos especializados en productos de alimentación.

Tradición y vanguardia

Antes de que Bilbao tuviera un equipo de fútbol o de la construcción del teatro Arriaga, se fundó la pastelería Arrese. Lo que comenzó siendo una tienda de ultramarinos regentada por Ildefonso Arrese y Catalina Begoña, pronto se convirtió en una pastelería en toda regla gracias a las dotes culinarias de Catalina. «En 1914 una señora compró una lata de caramelos y bombones para unos amigos que embarcaban hacia América. Se trataba del Titanic y la lata de Arrese se encontró tiempo después sumergida con el barco», explica Asun Ruíz, una de las trabajadoras que atiende el local del Arenal.

De historia también vive Rafael Matías Tejidos, ubicado en el histórico edificio del Palacio Allende Salazar. «El negocio lo empezó mi abuelo en 1957, después pasó a mi padre y ahora a mí», resume Arantza Matías, dueña del negocio que ocupa todo el bloque. Desde muy pequeña, Arantza ya jugaba entre las telas de colores que vendía la familia y acompañaba a su padre repartiendo catálogos en furgoneta. «Entonces casi todas las telas eran nacionales, menos una marca tirolesa de paños impermeables que traíamos desde Suiza», recuerda. Ahora la mayoría de telas provienen «de Italia, Japón, los bordados de la India... En total tendremos unas 7.000 referencias», calcula.

Cerca de allí, en la calle Lotería, Cristina Cendoya se coloca tras el mostrador de Serie B. «Damos mucha importancia al diseño de las prendas e intentamos que sean diseñadores locales, aunque también contamos con marcas internacionales». Este local es el único punto de venta en Euskadi de muchos de los diseñadores con los que trabajan: «Tenemos prendas de Maider Alzaga, que hace tallas únicas para que puedan llevarlas un montón de tipos de cuerpos distintos. Otros diseños de Mónica Lavandera, que hace series limitadas...», enumera. Además, se pueden encontrar marcas nacionales y europeas a un precio económico. Todo ello acompañado de buena música: «Organizamos conciertos y exposiciones, se trata de ofrecer un valor añadido», explica Cendoya.

 

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