«Me robaron el DNI y ahora los juzgados me reclaman por estafas online»
Una joven bilbaína de 22 años denuncia que alguien ha usurpado su identidad para cometer delitos por los que le han llegado a detener
Irati, de 22 años, está «tranquila» porque sabe que «no ha hecho nada», aunque a cualquiera en su lugar le temblarían las piernas de pensar ... que le pueden acusar de un delito que no ha cometido. A esta joven bilbaína le robaron la cartera con el Documento Nacional de Identidad (DNI), el carné de conducir, la tarjeta de crédito y la sanitaria y 50 euros. Inocentemente, el dinero fue «lo que más le dolió» entonces, además de tener que anular y renovar todos los documentos. Aún no era consciente de lo que se le venía encima.
Todo empezó en mayo de 2023. Había viajado a Málaga con el equipo de basket de Santutxu para jugar un torneo. Entonces, tenía 20 años y ya había empezado a estudiar un grado de Educación Primaria en la universidad. «Salieron por la noche y a la mañana siguiente se dio cuenta de que le habían robado la cartera de la chamarra», explican sus padres Arantza y Manu, alarmados por que a su hija le han remitido dos citaciones judiciales y un aviso en los que le reclaman como investigada por un delito de estafa. Incluso la han llegado a detener por orden judicial.
Casi un año después del robo del DNI, el 20 de marzo de 2024, recibió una llamada de la Guardia Civil de Carrizo, en León, en la que le aconsejaban «que interpusiera una denuncia por suplantación de identidad». Según le indicó el guardia, alguien se estaba haciendo pasar por ella «para dar de alta líneas telefónicas y cometer estafas on line».
Al de dos días, la joven bilbaína se presentó en la sede de atención ciudadana de la Ertzaintza en Txurdinaga, para alertar de una usurpación de identidad. Con este trámite, ella pensó que todo quedaba claro y que el caso estaba zanjado. Sin embargo, después del verano, a finales de septiembre, el cartero le dejó una carta certificada en el buzón de la casa de sus padres. El remitente era un juzgado de Puerto Real, un pueblo de Cádiz. «¡Ábrela!», le apremiaron sus progenitores. Se trataba de una citación para declarar como «investigada» por un delito de estafa por videoconferencia desde el Palacio de Justicia de Bilbao.
En la misiva, le recomendaban que fuera «acompañada de un abogado». Se quedaron boquiabiertos. «¿No habrás hecho alguna escapada?», le preguntaron sus padres. «Nunca he estado en Cádiz», zanjó Irati. Su rostro empezaba ya a reflejar inquietud.
«¿Por qué tardan tanto?»
A través de algunos conocidos, pudieron averiguar que Irati tenía «varias denuncias por delitos de estafas, algunas de ellas relacionada con la venta de cachorros y mascotas». Sospecha que quien le robó el DNI se está haciendo pasar por ella para sacar tajada. La joven y su padre se presentaron de nuevo en la comisaría de la Ertzaintza el pasado viernes, 25 de septiembre. «¿Por qué tardan tanto?», se preguntaban padre e hija cuando el ertzaina que les había recibido tardaba tanto en regresar.
Entonces, aparecieron en la sala dos agentes de paisano con cara seria. «No te asustes. Tu hija está detenida», le comunicaron a Manu. «Me quedé blanco», confiesa el hombre. «Hemos comprobado que no eres ninguna delincuente, pero tenemos una orden de detención dictada por un juzgado de Mieres (Asturias) por no presentarte a un juicio». La joven no había recibido ninguna notificación de Asturias. Los ertzainas la llevaron en un coche camuflado hasta el juzgado de guardia de Bilbao, donde prestó declaración y quedó en libertad.
«El problema habría sido que le hubieran parado por la calle o en otra ciudad. Habría acabado en los calabozos», lamentan. El pasado 21 de octubre recibió una nueva citación judicial procedente de Málaga también para responder por videoconferencia por otra estafa. ¿Es que esto no va a acabar nunca? Es un sin vivir Cada vez que vemos al de Correos, le preguntamos a ver si va al séptimo B», protestan los padres. En esta ocasión, la joven se encontraba imputada junto con otras dos personas a las que no conoce de nada. «Cuando ha llegado la última citación, la cara le ha cambiado. Tiene que demostrar que no has hecho nada».
La joven se siente «la primera estafada» y ha puesto el caso en manos de un abogado. «A ver si vamos a tener detrás una estafa tremenda. ¿Quién te dice el o los delincuentes que no empiezan con la venta de coches?». Sus padres tienen miedo de que salga. «Cuando llega tarde ya estás con la cosa y no queremos que se vaya de fin de semana con el novio por si tiene otra orden de detención que desconocemos y la paran por la calle».
Por lo que les han explicado, para identificar a quien está simulando que es ella, habría que sorprenderle con el DNI físico encima. «En el juzgado nos dijeron que todos estamos expuestos a algo así. ¿A quién no le han robado o se le ha perdido el DNI alguna vez?».
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión